InicioOpiniónEditoresEn defensa del trabajador

En defensa del trabajador

Cuarenta y una mujeres han muerto por violencia de género, en lo que va de año, según registros oficiales. Menos que en la última catástrofe ferroviaria. Sin embargo, el presupuesto del Ministerio de Igualdad se ha más que doblado desde 2020 (Pasando de 220 a 512 millones de euros) mientras que, el del Ministerio de Transportes, se ha reducido en un tercio (Pasando de 18874 millones en 2023 a 12424 en 2025). ¿Estoy diciendo con esto que me parece bien que te violen? No, solo trato de decir que me parece mucho peor que te maten.

La alta velocidad fue el capricho de unos (Y la EXPO, la excusa perfecta) aunque también cabe decir que los otros se apuntaron al negocio, tan pronto pudieron, y hasta lo ampliaron. Al final fue el gran capricho de todos. ¿Está mal alimentar caprichos? No, si puedes permitírtelo. ¿Puede permitirse el gobierno mantener la alta velocidad? No, y buena prueba es esa gran reducción de presupuesto. ¿No es por eso por lo que, desde la anterior catástrofe de Ademuz, no han movido un dedo para arreglarlo?

Tal vez sí se podría hacer algo, detrayendo dinero de otras partidas, como las que tienen por objeto el fomento de la homosexualidad, por poner un ejemplo. Al final, en todas las economías (Tanto domésticas como estatales), toca “amoldarse”, toca priorizar, cuando no hay para todo. Hoy, la mayoría de las economías (Tanto domésticas como estatales) ingresan igual o menos que gastan, y carecen, por tanto, de ahorros con los que afrontar gastos imprevistos (Que solo pueden atenderse, por tanto, detrayendo de otras partidas).

¿De dónde se sacó el enorme dineral que costó el AVE? De préstamos que se pagaron con otros préstamos, que mucho tiempo después, no se pueden devolver. Sí, somos pobres, pero con una particularidad: Seguimos teniendo coche de rico, lo que supone un esfuerzo extra a la hora de pagar facturas por reparación.

A esto llegamos con los caprichos de unos y otros (Que alguna vez hasta nos llegaron a gustar). ¿Qué pueden hacer, para que no se hable de ello, más que atribuir la desgracia a un “fallo humano”? Puede que el operario se equivocara al dar una indicación (o puede que no, ya veremos) pero nada hubiera tenido que indicar si la máquina no se hubiera “colgado”. Fue el sistema automático el que falló e hizo posible el fallo humano. Fue un fallo mecánico lo que paró la marcha, y otro fallo mecánico lo que imposibilitó su reanudación.

Ver como personas, que se autodenominan “de izquierdas”, culpan a un operario sobrecargado de trabajo, en lugar de defenderlo, es triste y peligroso también, pues con esa “teoría del fallo humano” que intentan colar, favorecen a lunáticos transhumanistas como Elon Musk, que nos intenta convencer de que fallan los humanos y no las máquinas y de que, lo más inteligente que podemos hacer, es ponernos en sus frías manos mecánicas.

Si te gusta leer artículos como éste y quieres apoyarme, para que pueda seguir escribiendo en libertad, compra mi nuevo libro AQUÍ.

También puedes apoyarnos escuchando nuestra música AQUÍ.

Artículo relacionados

Entradas recientes