Veamos. Shin Bet o Shabak, es el servicio de seguridad interna de Israel. Es una de las tres organizaciones principales de la «inteligencia» israelí, junto con Aman (inteligencia militar) y el celebérrimo Mossad (Servicio de Inteligencia Extranjera). Por otro lado, I-SEC (filial española del grupo internacional ICTS Hispania) desarrolla labores de seguridad privada y vigilancia en infraestructuras críticas, transportes y organismos públicos en España. Y, por si lo dudaban, el grupo ICTS fue teledirigido desde sus orígenes por el Shin Bet.

Israel, otra vez
El sistema ERTMS (un software extremadamente sofisticado que aparentemente «infalible», implantado por la empresa francesa Thales y que integra CylusOne, desarrollado por la empresa israelí Cylus), se encontraba en fase de pruebas en el tramo afectado para sustituir el antiguo sistema LZB, que cayó y obligó a usar el sistema manual. Los vínculos en materia de seguridad, defensa y tecnología militar entre Thales Group e Israel son estrechos y es un socio estratégico del Ministerio de Defensa israelí ya que suministra componentes para drones militares.
Mientras, por otro lado, el brazo digital de la compañía (Thales DIS, anteriormente Gemalto) mantiene contratos gubernamentales en territorio hebreo operando como proveedor exclusivo de mantenimiento y actualización de sistemas informáticos de identificación automatizada e identificación biométrica utilizados por la madera y los militronchos israelies contra la población gazatí. Y no olviden a Israel Aerospace Industries (IAI, a través de su subsidiaria de radares y defensa ELTA) que se unió a la firma india DCX Systems para lanzar la aplicación de «movilidad inteligente» NIART.
Esta nueva compañía desarrolla precisamente tecnología de seguridad activa para, oh sorpresa, evitar colisiones y descarrilamientos. Han integrado un radar digital de grado militar con sensores electroópticos multiespectrales colocados en las locomotoras. Esto permite identificar elementos peligrosos (como vehículos, rocas o personas) a una distancia de hasta 1.200 metros, funcionando bajo cualquier severidad meteorológica para alertar al conductor y facilitar un frenado seguro. Y recuerden que NIART ha completado con éxito pruebas y demostraciones operativas en colaboración con Alstom (uno de los principales fabricantes de los trenes de Alta Velocidad que utiliza Renfe en España, además de gestionar gran parte de su mantenimiento). Todo apesta a azufre.
Thales, la OTAN y la soldadesca israelí
¿Y qué es la citada Thales? Es una empresa francesa especializada en el desarrollo de sistemas electrónicos, tecnología avanzada y servicios para tres sectores principales: Defensa y Seguridad, Aeronáutica y Espacio, además de Ciberseguridad e Identidad Digital. Thales es el principal contratista de defensa de Francia y de la OTAN (diseña la ciberseguridad de los cazas de combate Rafale, de submarinos nucleares y de sistemas de satélites) y sus filiales atestadas de ex miembros de la unidad de la siniestra unidad de élite israelí 8200 de las IDF-Mossad.

Según rebuznan en Thales, actúan bajo la certificación de seguridad más estricta del mundo (SIL4, Safety Integrity Level 4), lo que significa que el software está diseñado matemáticamente para que la probabilidad de un fallo crítico sea prácticamente inexistente. Pero, vaya, ese «fallo» existió. Y fue espeluznante el «error».
Thales también utiliza el software ARAMIS, que presuntamente gestiona de forma «inteligente» el tráfico ferroviario controlando exhaustivamente las rutas de los trenes en todo el país y detecta de manera predictiva posibles conflictos mucho antes de que puedan acaecer. Por supuesto, nula predicción y ausencia de inteligencia.
Thales utiliza también el software del RBC (Radio Block Centre) que calcula constantemente la autorización de movimiento (hasta dónde tiene permitido avanzar el tren de forma segura) y envía esta información por radio al software a bordo del tren (OnBoard Unit). Si el maquinista excede la velocidad máxima permitida o ignora una señal, el software de a bordo toma el control y activa los frenos de emergencia automáticamente. Y, vaya, otra enésima casualidad, también «erró» el RBC…
Coincidencias, tantas, a la vez
….Entonces, el “cabalístico”horror toledano, ¿fue una sucesión de improbables y «casualísimos» fallos o todo fue completamente manipulado para provocar otra deliberada masacre, otra más, contra los españoles? Honestamente, puede fallar un sistema de seguridad, de acuerdo. ¿Pero los tres de manera simultánea? Quia.
Nada de accidente ferroviario al uso. Deviene ingeniería social y sacrificio de sangre ritualizado. Macabro teatro ritual de la élite.
Reposo eterno para las almas de los difuntos. En fin.

