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“Halloween” tétrico y espeluznante

Por Alfonso de la Vega

 “Fantasmas, desvaneceos, su fe nos salva, volveos a vuestros sepulcros, pues”

 “Es el Dios de la clemencia el Dios de don Juan Tenorio”

Este año en el desgraciado Reino de España se renueva su macabra cita con la muerte inducida, resultado de la terrorífica corrupción y desidia de las instituciones borbónicas. De momento no se sabe si los fantasmas de tantas víctimas sacrificadas no ululan como el del padre de Hamlet por las almenas de Palacio pidiendo justicia o venganza.

En el marco de la progresiva sustitución del Cristianismo por la magia negra anglosionista cabe encuadrar el significado oculto de la aparentemente frívola e inofensiva moda del “Halloween” una necromancia para niños de todas las edades. El jaloguin que ha sido entronizado contra la tradición cristiana no deja de ser una forma simbólica oculta de fomentar el satanismo, la magia negra, el Mal…

En el ciclo anual del eterno retorno esta es la fecha tradicional de los muertos y de las comunicaciones fronterizas entre ambos mundos. Lo que se expresa es un fenómeno metapsíquico: la experiencia de la percepción del plano astral, o en otra dimensión espacio temporal, por personas en estado de hipersensibilidad que puede hacerse más general mediante una persona dotada de facultades mediúmnicas o especiales.

Esta percepción astral se asocia a la muerte aunque no siempre sea así. Necromancias como las de la Eneida o la Odisea, santas compañas o huestias, o la fantasma del comendador, padre de doña Inés. Pero las culturas y las formas cambian con los tiempos. Una forma de acabar con una antigua tradición es intentar desfigurarla con otra que la sustituye en el espacio o en el tiempo. Así, poco va quedando ya de las tradiciones españolas sobre notables o fascinantes aspectos metafísicos sobre eros y tanatos en este traicionado y arruinado reino. Algunas tradiciones estéticas tan importantes como para proporcionar temas de extraordinario interés para la Cultura universal como es el Don Juan mito español iniciado por Tirso de Molina. Un  mito con raíces históricas reelaborado por varios autores españoles pero que alcanza su mayor logro estético en el Don Juan obra maestra del gran Mozart. Cabe recordar otras notables vinculadas a la tradición griega y con aspectos musicales de extraordinario interés para la Historia de la Música. 

Sin olvidar otra antigua tradición teatral española hoy perdida, propia del uno de noviembre: la representación del Tenorio de Zorrilla con un mensaje sublime peses a sus ripios. La Muerte redimida o superada por el Amor. Por el Amor sagrado del Salvador o por su remedo el amor humano. Tampoco este mensaje es original, ya se encuentra en los antiguos misterios griegos como el de Orfeo o Eleusis. Pero supone unos conocimientos sobre el mundo astral, envoltura del alma del que es fenómeno y recurso teatral el Comendador. Pero este año la celebración tiene un componente especialmente sobrecogedor. La propia civilización occidental se encuentra amenazada de muerte y aquí en España la situación es muy grave.

Sin embargo, aunque cabe rastrear en el Halloween (jaloguin) norteamericano una antigua tradición cética gala deformada, el samaín, en el actual proceso de estupidización y embrutecimiento programado de masas la actual fiesta anglosajona resulta mucho más conveniente y rentable que las disquisiciones metafísicas propias de nuestra Tradición, según se celebraban el uno de noviembre.

Quizás no esté de más aclarar que esta crítica a la dichosa fiesta extranjera no solo lo es desde el punto de vista del Catolicismo en particular, sino de la Metafísica. ¿Puede sobrevivir una Civilización sin Metafísica? ¿Occidente ha perdido el sentido de la Metafísica y por eso recurre a banalidades comerciales como el dichoso jaloguin? Frivolidades culturales o comerciales cuando no vehículo disimulado de la magia negra.

Pensadores censurados por su heterodoxia y peligrosidad para el tenderete globalista liberticida  creen que resulta preciso revivir el Dasein (Ser ahí) heideggeriano para que nuestras sociedades y culturas nacionales no perezcan por las agresiones de la globalización tal como se viene entendiendo y ejecutando. Heidegger pensaba que el olvido del Ser llevaba al predominio absoluto de la Técnica y al nihilismo. Un Dasein o relación del hombre con el Ser de modo inauténtico sería el jaloguin.

Para Heidegger el hombre es un ser para la muerte, en el sentido de la posibilidad de no existir. La muerte da unidad y valor a la vida. Unidad porque por ella están delimitados nuestros días. Valor porque podemos morir en cada momento y en consecuencia debemos estar siempre preparados para la muerte. Con esta visión, lo del jaloguin no deja de ser una importación frívola y al servicio del negocio y del NOM, otra muestra de la subordinación cultural y estética que posterga antes de olvidar los propios valores. Una forma de arrasar la Cultura y tradiciones estéticas de los diferentes países colonizados y envilecidos con vistas a edificar una cultura “todo a cien”, superficial, sobre sus escombros. Es cierto que no sería la primera vez en la Historia que una Cultura sustituye a otra, a veces originando procesos de porfidización, en los que algunos materiales primitivos quedan incluidos en otros si es que no se trasforman. Así, el Cristianismo reelaborado antiguas reflexiones clásicas sobre el Amor y la Muerte.

Lejos del patético ¿truco o trato?, el Arte verdadero, no el degenerado a magia negra, nos permite conocernos mejor, superarnos, abrirnos a la espiritualidad. Amor y Muerte. Muerte y Amor están conectados por sutiles hilos metafísicos. El Arte, la Cultura tendrían un papel decisivo como el que atribuye San Pablo al Katejon para defendernos espiritualmente de la gran abominación.

Aturdidos, sin tener en cuenta la dimensión y significado espiritual de lo que sucede, apenas sabemos de razones, arcanos o dasein del universo espiritual más allá del umbral. Pero intuimos que el Santísimo Cristo de Urda habría iluminado al heroico maquinista a mantenerse en la cabina sabiendo que iba a una muerte segura para tratar de frenar el tren hasta el último momento, salvando con su sacrificio en un gran acto de Amor la vida de muchos viajeros aunque no la de todas las víctimas del siniestro, ¿Por qué unos sí y otros no en esta lotería macabra? Y los malditos, ¡Impunes!

Descansen en paz los muertos, oremos por sus almas y protejamos a los vivos.

Amén.

 

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