El Arzobispado de Granada ha emitido un comunicado fechado el 26 de octubre de 2026 en el que informa de que este fin de semana se ha detectado algún intento de profanación y robo de un sagrario en una de sus parroquias. La Policía ha advertido a la diócesis de que este tipo de actos se repiten en torno a Halloween y, en ocasiones, son promovidos por grupos de carácter satánico.
El escrito, dirigido a los fieles, pide extremar el cuidado en los lugares de culto y recomienda no dejar el Santísimo en los sagrarios de las parroquias a las que no se acude con frecuencia. La nota, que lleva el sello de salida de la Secretaría General del Arzobispado, ha sido difundida por usuarios en redes sociales y ha generado preocupación entre la comunidad católica granadina.
Se han detectado intentos de profanación del Santísimo en algunas parroquias de Granada. Las sectas satánicas aprovechan estás fechas de Halloween para realizar profanaciones. https://t.co/coIJXKY2GE
— Álvaro (@Alvarode19_) October 26, 2026
Un patrón nacional en 2026
El caso de Granada no es aislado. Según el Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC), en lo que va de 2026 se han registrado al menos siete profanaciones de sagrarios en España: cuatro en Galicia, dos en Madrid y una en Barcelona (esta última coincidiendo con el día de la llegada del papa León XIV a la ciudad condal durante su viaje apostólico).
La presidenta del Observatorio, María García, ha subrayado que robar un sagrario no es un simple hurto: “Para los católicos, el sagrario guarda la Eucaristía, el mismo Cristo realmente presente. El hecho es una profanación que hiere a toda la comunidad creyente”. Ha pedido a las parroquias extremar la vigilancia en estas fechas y a las autoridades investigar a fondo e identificar a los responsables.
El caso más reciente en Madrid: Parla
El episodio más mediático de los últimos días se produjo el 21 de octubre en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Parla (Diócesis de Getafe). Durante las catequesis infantiles, y con personas presentes en el edificio (incluido el párroco Orlando Mateos y el vicario), se sustrajo el sagrario de la capilla del centro parroquial. Contenía un copón con alrededor de 30 formas consagradas y una forma grande destinada a la adoración nocturna.
Nadie advirtió la desaparición. El sacerdote recorrió contenedores y solares de la zona sin éxito y ha planteado, como sospecha no confirmada, que la cercanía de Halloween “hace pensar que pueda tener algo que ver con algo satánico”. La diócesis ha convocado actos de reparación, incluida una noche de adoración. El OLRC catalogó este robo como la séptima profanación del año.
Galicia, la más afectada
Entre agosto y octubre se produjeron cuatro casos en Galicia, uno por provincia:
- Ourense (Xinzo de Limia): En agosto, en la iglesia de San Salvador de Parada de Ribeira, se profanó el sagrario y se sustrajeron una cruz procesional del siglo XVIII, un cáliz de plata y dos copones con formas consagradas.
- A Coruña (Noia): El 7 de septiembre, cinco personas entraron en la iglesia de San Martiño y se llevaron dos copones de plata con hostias.
- Lugo (Guitiriz): El 19 de septiembre, en la iglesia del Sagrado Corazón de María, se arrancó el sagrario, se forzó y se robó un copón de plata. Las formas consagradas fueron esparcidas por la plaza del pueblo.
- Pontevedra (Nigrán): El 7 de octubre, en San Mamed de Priegue, se sustrajeron varios cálices, copones, patenas, una jarra de plata y el copón con todas las formas consagradas del sagrario. Abogados Cristianos se ha personado en este caso por delitos de robo y contra los sentimientos religiosos.
Contexto y recomendaciones
Aunque no todos los casos tienen un móvil satánico confirmado (algunos parecen orientados al valor material de los objetos litúrgicos), la concentración temporal y la proximidad de Halloween han llevado a párrocos y al Observatorio a alertar sobre el riesgo de que las hostias consagradas acaben en burlas o rituales sacrílegos.
En Granada, la advertencia policial y la medida preventiva de retirar el Santísimo de parroquias poco frecuentadas buscan evitar nuevos incidentes. Organizaciones y diócesis coinciden en pedir mayor protección de los templos, especialmente los rurales o con menor vigilancia, y una investigación rigurosa de los hechos ya denunciados.

