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Caleidoscopio internacional

Por Alfonso de la Vega

Estamos asistiendo a un proceso revolucionario en casi todo el mundo de modo que la visión panorámica más que variar sufre una agitación vertiginosa con constantes variaciones, como la que ofrece un caleidoscopio en movimiento.  En el tarot los arcanos representativos serían La Rueda de la Fortuna, con su girar que pone arriba lo que estaba abajo y viceversa. Parece ser que el sionismo de los Bolsonaro. Trump o Netanyahu estaría en declive frente al sionismo WOKE de Soros de los Lula, Sánchez o Scheinbaum. El Carro con ambos caballos queriendo tirar cada uno por un lado, e impidiendo un claro avance del agrietado carruaje en el que transitan los pueblos y la humanidad en su conjunto. Con sus consecuencias explicadas en otros arcanos; La Muerte como resultado de procesos de transformación fulminantes; El Colgado con su penoso e indeseable estar de los pueblos a merced de los acontecimientos;  El Diablo como dominio del Mal y las fuerzas oscuras o La Torre como devastación y ruina final.

La energía disponible, escasa o en todo caso limitada, se dilapida en guerras absurdas, enfrentamientos, discordias, polarización, conflictos. En el calentamiento de la agitación pero no en la generación de trabajo útil.  Con los obstáculos a las cadenas de suministro de energía y del comercio internacional  podemos encontrarnos ante un desastre sistémico sin precedentes ni paliativos,

Con las invasiones inducidas además de cambiar la demografía y entidad de cada nación intentan obviar con consecuencias devastadoras que cualquier ente, ser vivo, tejido, célula, nación, empresa u organismo para funcionar creando organización, metabolismo o el trabajo necesario para su conservación requiere sine qua non la existencia de unos límites, membranas, barreras, lindes, fronteras, es decir algo que delimite lo que es ese ente y lo que no es, su exterior.

Es trágico amén de lamentable que en casi todos los lugares y especialmente los de mayor influencia occidental en pleno siglo XXI nos encontremos como estamos. Se suponía que la democracia pese a primar la cantidad sobre la calidad, la materia sobre la idea, de fomentar la corrupción y las divisiones o de ser la estadística de un fenómeno que queda sin explicar ni menos mejorar serviría para el permitir el debate con datos y argumentos de nuestros problemas  .

Es terrible que la economía actual más que satisfacer las necesidades reales de la gente, pretenda crear valor para el accionista, para el financiero, para la usura, y en consecuencia arrase con leyes o costumbres que obstaculicen tal dominio. Resulta desconsolador que sin control de los estados nacionales respectivos nos encontremos en absoluto indefensos ante los intereses de la plutocracia que pretende basar el crecimiento futuro sobre todo en dos amenazas incontroladas: la IA y la mal llamada “Defensa”. Un eufemismo para enmascarar la sanguinaria industria de armamentos que necesita generar guerras como mercados para colocar sus productos mortales.

Conviene repetir las lúcidas y proféticas palabras del senador Edward Kennedy hace más de medio siglo: “Esta nación que posee el mayor nivel de alfabetización y de medios de comunicación social de masas del mundo entero cuenta también con el más bajo índice de votantes de las naciones industriales… pero esa indiferencia y esa hostilidad está siendo sobrepasada por una segunda consecuencia política: por la creencia de que la solución pacífica de los problemas por el medio tradicional, el debate, la discusión pública y el voto, carece ya de utilidad práctica y que solo una “dramatic action” fuera de las fórmulas tradicionales de la estructura política puede obtener resultados favorables.”

Sin duda habrá mayor nivel de alfabetización pero no de calidad en la opinión pública base de toda democracia digna de tal nombre. En las RRSS cabe encontrar la información que los media oficialistas esconden pero también se prestan a toda clase de abusos o engaños. La polarización incluso entre compatriotas se fomenta como requisito para una forma de dominación despótica o tiránica. Las manifestaciones legítimas de protesta pacífica son tomadas y desnaturalizadas  por grupos violentos de organización y financiación más que sospechosa que suelen actuar con cierta impunidad.

Lo que estamos viendo es que la democracia devaluada llena de trampas ex ante y ex post degrada a los ciudadanos en súbditos embrutecidos y sectarios, a los electores en votantes de siglas o marcas sin analizar contenidos. Crece la disonancia cognitiva. La mentira, las trampas y la violencia se hacen dueñas de la situación e incluso acabamos de comprobar que en algunos lugares como Brasil el candidato supuestamente vencido ha de huir del país para no ser preso o incluso algo peor por las hordas del supuesto vencedor que dominan el corrompido aparato del Estado manipulando escrutinios, voluntades, jueces, o lo que haga falta.

Una característica común es el creciente descontento y desesperanza del pueblo. Con las muestras de violencia ya patente, este otoño caleidoscópico tenemos cosechas abundantes de votaciones, configuraciones y calamidades que conviene ir estudiando una por una. Brasil, Serbia, Israel, EEUU, y aquí la propia España.

El falsario presidente del gobierno de Su Majestad ha declarado muy ufano que “Lo que ha pasado en Brasil, pasará en España”. No se sabe bien si se refiere a un posible pucherazo o a su propia fuga a lo Craxi.

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