El Ministerio de Energía saudí informó el viernes 11 de septiembre de 2026 que la infraestructura, en las regiones de Riad y Medina, sufrió “múltiples ataques” la mañana del jueves 10. El cierre se adoptó “como medida de precaución”. Hubo heridos, que recibieron atención médica. Poco después, Exteriores precisó que los drones partieron de Irak y que los daños se estaban evaluando.
El oleoducto recorre unos 1.200 kilómetros desde los campos del este (golfo Pérsico, entorno de Abqaiq) hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Su capacidad máxima es de unos 7 millones de barriles diarios. Desde el cierre efectivo de Ormuz —por donde antes transitaba cerca del 20% del crudo mundial—, Riad lo había llevado al límite para desviar exportaciones y evitar el paso controlado por Irán. En la práctica transportaba del orden del 4-5% del suministro mundial y una parte muy relevante de las ventas saudíes (en torno a 3,5-5 millones de barriles diarios según las fuentes).
Irak destituyó al comandante de operaciones de la gobernación de Maysan (fronteriza con Irán) y abrió una investigación. El primer ministro iraquí habló con Riad. Arabia Saudí, de momento, no ha anunciado represalias y ha dicho que apoyará los esfuerzos iraquíes para impedir nuevos ataques desde su territorio, aunque se reserva “todas las medidas necesarias” para proteger sus instalaciones. El Consejo de Cooperación del Golfo condenó el incidente como una “escalada peligrosa”. Riad ya había acusado a milicias iraquíes respaldadas por Irán de atacar infraestructuras petroleras.
La decisión coincide con un avance hutí en Yemen. Los rebeldes respaldados por Irán tomaron el control de gran parte de la costa del mar Rojo, incluida Mokha, y afirmaron controlar el estrecho de Bab el-Mandeb (entrada al mar Rojo y al canal de Suez). Dijeron que la navegación es “segura” salvo para buques saudíes. Fuerzas leales al Gobierno yemení, respaldadas por Riad, respondieron con ataques en Mokha y Taiz. El oleoducto Este-Oeste era precisamente la alternativa para sacar crudo hacia Yanbu y, desde allí, hacia Suez o el Índico; esa salida también queda ahora amenazada.
Con Ormuz cerrado y el Este-Oeste parado, el mayor exportador de crudo del mundo pierde su principal válvula de escape terrestre. Las exportaciones saudíes ya habían caído con fuerza en agosto por los ataques hutíes a buques en el mar Rojo. El crudo superó los 100 dólares el barril por primera vez desde julio. El título de “primer día sin petróleo árabe” resume el efecto combinado: la ruta del Golfo bloqueada y la alternativa del mar Rojo interrumpida a la vez.
La duración del cierre dependerá de la evaluación de daños y de si hay más ataques. Mientras tanto, el mercado se enfrenta a un cuello de botella adicional en una crisis energética que ya dura meses.

