Mercadona, Carrefour, Lidl, Dia, Alcampo, Eroski, Consum y el resto de cadenas que deciden qué llega al carrito de millones de hogares: este texto no es una sugerencia de marketing. Es un aviso de clientes.
Hay una parte creciente de consumidores que no quiere productos de Marruecos en vuestros lineales. Lo están diciendo en abierto, con nombre y con ticket de compra en la mano. Si lo ignoráis, no será por falta de aviso.
Lo que se os está pidiendo, sin rodeos
Que dejéis de priorizar el género marroquí cuando hay alternativa española o europea. Que no ocultéis el origen detrás del lugar de envasado. Que no tratéis la procedencia como un detalle menor cuando para muchos clientes es el criterio de compra.
El mensaje que circula no distingue entre “un lote concreto de 2024” y “el surtido de hoy”. Distingue entre confianza y desconfianza. Y esa desconfianza ya está en el lineal.
Por qué se ha convertido en un ultimátum de consumo
En marzo de 2024 el sistema europeo RASFF notificó partidas de fresas de Marruecos con virus de la hepatitis A detectadas en controles de entrada en España. El riesgo se clasificó como serio. Esas partidas no llegaron a venderse, según las autoridades. Marruecos negó contaminación en el agua de riego del campo investigado.
Eso no cierra el debate. Lo abre. Porque el consumidor no compra un comunicado de la ONSSA: compra una fresa, un tomate, una judía o una lata y decide si se fía del control que hayáis aplicado vosotros y de los estándares que exigís al proveedor.
Quienes os escriben no aceptan el argumento de que “si pasó el control, está bien”. Quieren el mismo listón que se exige al agricultor español: agua, fitosanitarios, trazabilidad y responsabilidad. Y quieren que, si hay duda, no entre.
A eso se suma otro motivo que ya no es solo sanitario: solidaridad con Ceuta y rechazo a que el supermercado español financie, lote a lote, la agroexportación de un país con el que hay una tensión política y fronteriza permanente. Podéis considerar ese argumento exagerado. Una parte de vuestra clientela no lo considera así.
Lo que ya no cuela
No cuela decir que el origen “no se puede saber”. En fresco suele ir en etiqueta. En conserva, el lugar de envasado no es el origen de la materia prima: lo habéis explicado vosotros mismos con las anchoas Hacendado, envasadas en una planta de Marruecos de un proveedor de Vinaròs. Esa explicación legal no apaga la pregunta política: ¿por qué se transforma allí y se vende aquí como si fuera irrelevante?
No cuela el “más del 85 % es nacional” si el 15 % restante es precisamente el que el cliente está dejando en la caja. El consumidor no discute vuestro porcentaje corporativo. Discute la bandeja que tiene delante.
No cuela tampoco el silencio. Un tuit dirigido a Mercadona pidiendo que no haya producto marroquí en las estanterías ha acumulado decenas de miles de interacciones en horas. Otros llaman al boicot de tomate, pimiento y fruta. Eso no es ruido residual. Es presión de demanda.
Qué se os exige, en concreto
- Identificación clara. Origen agrícola visible, no solo planta de envasado. Sin letra pequeña ni códigos que el cliente medio no sabe leer.
- Sustitución. Cuando exista producción española de temporada, que esa sea la que ocupe el lineal, no la más barata de importación.
- Criterio sanitario explícito. Decid qué controles extra aplicáis a hortofrutícolas de terceros países tras las alertas de hepatitis A y otras notificaciones RASFF. Si no los hay, decidlo también.
- Respuesta pública. No a un community manager que contesta “trabajamos con diferentes orígenes”. A una decisión de surtido.
Si el Gobierno no mueve la política comercial, el campo de batalla es el carro. Lo están diciendo quienes organizan firmas y quienes, simplemente, dejan el producto en la nevera del pasillo.
El coste de no hacer nada
Podéis calcular que el cliente sensible es minoría y que el precio manda. Es una apuesta. El precio manda hasta que un escándalo sanitario, una crisis en la frontera o una campaña sostenida convierte el origen en veto.
También podéis calcular que “todos lo hacen”. Eso no os exime. Sois las puertas de entrada al consumo masivo. Si el producto entra, entra porque vosotros lo compráis.
Este aviso no pide que inventéis una guerra comercial. Pide que no fingáis que el lineal es un territorio neutro. Para una parte de España, ya no lo es.
O priorizáis producto español y transparentáis el origen, o una parte de vuestra clientela priorizará otro supermercado. O ninguno.
Queda notificado.

