Observando el mundo pareciera que los que mueven los hilos se encontraran divididos, que hubiera dos élites, aunque, hablando de sociópatas, ya sabemos, “los buenos” sean para echarnos a temblar; por eso, cualquier supuesto cambio que el sistema ofrezca a los pueblos (hasta acudir a las urnas en cualquier hipotética democracia avanzada) siempre es torticero, unos contratos redactados cada vez con más letra pequeña. El sistema siempre buscará, desde sutilmente (mediante supuestas democracias impolutas que estoicamente soportan el peso que conlleva la responsabilidad de representar valores eternos), hasta por la fuerza (China, Arabia Saudí, El Salvador), tener mayor control; poco más habría que añadir.
Si observamos bien, sin condicionamiento de ningún tipo, de manera objetiva, veremos que la humanidad vive manipulada, dividida y enfrentada, fragmentada en pueblos sometidos por alguna DICTADURA, sea esta blanda o dura; podrá ser física (Corea), intelectual (España y su elaborado hechizo de control mental diseñado en USA, el Régimen del 78) o religiosa-espiritual (como ocurre en los países islámicos, en Israel y en las nuevas tierras prometidas del supuesto pueblo elegido. Léase Argentina, Ucrania y el resto de Europa en breve, si terminara de ser absorbida por el islam. Aunque el artículo 20 de la constitución española permite expresar mi opinión, sobre este asunto terminaré diciendo que, curiosamente, los líderes de estos pueblos sentenciados hablan muy bien del Talmud, un texto para dementes).
Sin temor alguno a equivocarnos, racionalmente podemos concluir que el mundo hasta hoy, 29/10/2026, ha sido el reino de unos pocos, poder que dividían en 208 virreinatos o estados-nación, controlados desde sus economías; veamos cuánto tiempo queda, o falta (que cada cual lo viva como quiera), para que la humanidad baje el telón de esta obra grotesca.
¿Poner…
FIN?
…
– ¡Menudo ladrillo de texto, Drfin!
– Pues yo estoy de acuerdo al 100%; lo imprimiré, lo pegaré a un ladrillo para poder lanzarlo y comenzaré a contar los días. TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC…
– Bueno, tranquilidad, ni una cosa ni la otra, porque su mayor poder reside en su capacidad de alcanzar la categoría de símbolo en el inconsciente colectivo, hito para el que requiere apoyo y compromiso por parte de sus lectores; podemos ignorarlo, considerarlo un texto más de cualquier autor mediocre, o podremos apoyarlo, COMPARTIRLO y hasta mostrarlo como insignia propia en nuestros entornos: “libre albedrío”.
¿Y Tú qué opinas lector, quieres que se convierta en el símbolo del FIN y de la primera piedra?
NOTA. La intención del autor es escribir un “texto-denuncia” capaz de TERMINAR con la absurda situación que vive el Mundo. Atención, opiniones, consejos, crítica; cualquier observación resulta útil y también el apoyo económico (ES30 2080 5038 4130 4003 3209). GRACIAS.

