InicioOpiniónEditoresUn exoficial marroquí asilado en España lanza 6 duras preguntas a Nacho...

Un exoficial marroquí asilado en España lanza 6 duras preguntas a Nacho Abad

El mismo día en que el programa En boca de todos emitió su testimonio sobre el “Gran Marruecos”, Abdelilah Issou publicó un cuestionario dirigido al presentador que le había dado voz. El texto no formula una denuncia formal: formula seis preguntas. Pero el tono y el detalle no dejan margen a la ambigüedad.

Issou, primer oficial del Ejército Real de Marruecos al que España concedió asilo político, preguntó a Nacho Abad si mantiene contacto con los servicios de inteligencia marroquíes, si ha aceptado dinero o regalos de funcionarios de Rabat, si tiene cuentas en Wafa Bank y en el BMCE, dónde se aloja cuando viaja al país y si está dispuesto a someterse a un polígrafo.

El mensaje, publicado la noche del 15 de septiembre de 2026, superó las 24.000 visualizaciones en pocas horas y reabrió una polémica que el propio Abad lleva semanas intentando cerrar: la de su relación con Marruecos.

Quién pregunta y a quién

Abdelilah Issou no es un usuario anónimo de X. Fue teniente de infantería, se formó en la Real Academia Militar de Mequinez y sirvió once años en las Fuerzas Armadas Reales, gran parte de ellos en el Sáhara Occidental. Según ha relatado en entrevistas y en sus memorias, colaboró con el entonces Cesid —hoy CNI— antes de desertar en el año 2000 y pedir asilo en España. El régimen alauí lo considera desertor; él se presenta como disidente perseguido.

Nacho Abad, por su parte, es uno de los rostros más visibles de Cuatro. Periodista y criminólogo, presenta En boca de todos y Código 10. En las últimas semanas se ha convertido en uno de los críticos más duros del Gobierno de Pedro Sánchez por la crisis migratoria de Ceuta: ha hablado de “invasión”, de “guerra híbrida” y ha llegado a decir que el presidente “vive arrodillado frente al rey de Marruecos”.

Esa línea editorial es precisamente lo que hace extraño —o, para Issou, sospechoso— el cuestionario.

Horas antes de las seis preguntas, la cuenta oficial de En boca de todos había promocionado la intervención de Issou en el programa: “Quieren crear el gran Marruecos”. El propio exmilitar respondió entonces con otra pregunta, más breve: “¿De qué lado estás, @Nacho_Abad?”.

Las seis preguntas, una a una

El hilo no es un alegato. Es un interrogatorio escrito.

  1. Si mantiene “algún tipo de contacto” con los servicios de inteligencia marroquíes.
  2. Si ha aceptado “dinero, regalos o servicios” de funcionarios marroquíes, “siendo plenamente consciente de que ello constituye una forma de soborno”.
  3. Si consulta o intercambia información con personas vinculadas a esos servicios.
  4. Dónde se aloja en Marruecos y si está dispuesto a mostrar extractos de tarjeta de crédito de sus gastos allí.
  5. Si tiene cuentas en Wafa Bank y en el Banco Marroquí de Comercio Exterior (BMCE).
  6. Si acepta un polígrafo, ante perito oficial, sobre contactos con inteligencia marroquí o sobre si “trabaja para un servicio de inteligencia extranjero o defiende los intereses de un Gobierno extranjero en España”.

Ninguna de esas afirmaciones está acreditada en el post. Issou no aporta documentos, extractos ni testigos. Lo que hace es trasladar al terreno público un catálogo de sospechas que ya circulaba, de forma más grosera, en redes: el apodo “Nacho Rabat”.

En las respuestas al tuit aparece una fotografía que un usuario presenta como “Nacho Abad entrando a la fiesta de Mohamed VI”. Otra réplica acusa al presentador de servir a “intereses sionistas” por trabajar en Cuatro. El hilo mezcla, como suele ocurrir en X, una pregunta concreta con un magma de insinuaciones.

Lo que Abad ya ha dicho —y lo que no

Abad no ha respondido, al menos de forma pública y directa, a este cuestionario. Sí ha respondido, con dureza, a la acusación de fondo.

A finales de agosto, tras circular su foto en una recepción de la Embajada de Marruecos en Madrid —coincidiendo con la crisis de Ceuta—, el presentador se defendió en antena: fue a trabajar, no a “emborracharse mientras invadían Ceuta”; no es “traidor, ni vendido ni cobarde”.

El 9 de septiembre, en Código 10, fue más concreto. Admitió que ha viajado “mucho” a Marruecos y que el país le gusta. Y añadió tres negaciones: no tiene casa allí, nunca se ha alojado en Le Mirage y nunca le han invitado a unas vacaciones. “Lo digo por todos estos capullos que se dedican a desinformar”.

Esas frases cubren parte de la pregunta 4. No cubren las cuentas bancarias, el polígrafo ni el contacto con servicios de inteligencia. Abad ha enmarcado las críticas como una campaña para desacreditarle precisamente cuando su programa más presiona al Gobierno por Ceuta y más señala a Rabat como instigador de la entrada masiva.

Hay una tensión evidente. El mismo presentador que dedica exclusivas a informes policiales que, según él, nombran a policías y agentes de inteligencia marroquíes en la organización del salto a Ceuta, es ahora interpelado por un disidente marroquí al que él mismo ha invitado al plató.

Por qué el post tiene recorrido

El mensaje de Issou funciona porque se apoya en un punto débil real: la foto de la embajada. Para una parte de la audiencia, sobre todo en Ceuta, esa imagen basta. Para otra, Abad ha sido de los pocos rostros de televisión generalista que ha sostenido, día tras día, que Marruecos usó la migración como arma y que Sánchez cedió.

Las preguntas 2 y 5 —soborno y cuentas en bancos marroquíes— son las más graves. Sin prueba, son calumnia en potencia. Con prueba, serían un escándalo periodístico de primer orden. Issou no las documenta. Las formula como si el silencio fuera ya una respuesta.

El polígrafo (pregunta 6) añade un tono de reality más que de investigación. En España no es prueba judicial. Sirve, sobre todo, para teatralizar la sospecha.

Conviene no perder de vista quién habla. Issou es un opositor al régimen de Mohamed VI con una biografía controvertida: colaborador del Cesid, desertor, asilado, objeto de un informe del CNI que en 2019 le atribuyó contactos con la DGST marroquí —informe que él considera falso y que no le costó el asilo—. No es un árbitro neutral. Es un actor del mismo tablero que describe.

Lo que queda abierto

Hasta ahora hay tres hechos verificables:

  • Issou lanzó esas seis preguntas a Abad el 15 de septiembre.
  • El mismo día había comparecido en el programa de Abad.
  • Abad ha negado casa, hotel de lujo e invitaciones de vacaciones, y ha justificado su presencia en la embajada como trabajo periodístico. No ha respondido punto por punto al listado de Issou.

El resto —contactos con inteligencia, dinero, cuentas en Wafa y BMCE— son alegaciones. Quedan en el aire hasta que alguien aporte un extracto, un testigo o una desmentida tan precisa como la acusación.

En un clima en el que Ceuta, el Sáhara y la diplomacia con Rabat lo contaminan todo, un periodista que ataca al Gobierno por debilidad ante Marruecos y un exmilitar marroquí que ataca al periodista por presunta connivencia con Marruecos se han cruzado en el mismo plató y, unas horas después, en el mismo hilo. El post no demuestra la tesis de Issou. Sí demuestra hasta qué punto la frontera entre investigación, sospecha y ajuste de cuentas se ha vuelto, en este asunto, casi invisible.

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes