Por Alfonso de la Vega
“Cuando el torero
Caía inerte
En su delirio
Decía así
Pisa morena
Pisa con garbo
Que un relicario
Que un relicario me voy hacer
Con el trocito de mi capote
Que haya pasado
Que haya pisado tan lindo pie”
Uno de los fracasos más graves de la Monarquía, todo un atentado contra el pueblo español, se encuentra en el ámbito de la educación y de la cultura, inmersas en un proceso de degeneración programado. Asociado también a la degradación del lenguaje, la capacidad lectora y cognitiva y la introducción de la neolingua sexista. No son opiniones sino datos documentados.
Acabamos de conocer en España el último Informe PISA, que suele ser temido por las instituciones oficiales tanto como un nublado o como la época de los exámenes y sus calificaciones por los malos estudiantes. Los alumnos españoles progresan adecuadamente hacia el fracaso y empeoran a la vez en lectura, matemáticas y ciencias y vuelven a quedar por debajo de la media de la OCDE en todas las competencias que valora PISA 2025. En lectura, 23 puntos menos que en 2022, el peor resultado desde 2006; matemáticas pierde otros 16 puntos y ciencias retrocede siete, su peor registro de la serie.
El desastre mayor se produce en lectura. España se aleja de los 461 puntos de la media de la OCDE y se queda por debajo de otros países de la Unión Europea (UE) como Francia (456), Alemania (465) o Italia (474), aunque supera a otros como Eslovenia (445), Luxemburgo (443) o Grecia (423). Sería interesante averiguar la influencia que pueda tener la confusión de lenguas o inmersión lingüística promovida por algunas autonomías.
Matemáticas confirma el deterioro sufrido gracias al sanchismo. Ha obtenido 457 puntos, 16 menos que en 2022, lo que hace bajar hasta la trigésima quinta posición de la clasificación, ocho puestos menos que hace tres años. El peor resultado de España en matemáticas desde que comenzó a participar en PISA. Aparece por debajo de los 463 puntos de media que hay en toda la OCDE en matemáticas. Además, se sitúa a la cola de otros países de la UE como Portugal (460), Alemania (464), Italia (468) o Polonia (484). Aunque superan a otros europeos como Croacia (455), Grecia (424) o Rumanía (419).
El retroceso es un poco menor en ciencias: España alcanza 477 puntos, siete menos que en 2022 y lejos de los 482 de media que presentan los países de la OCDE. Desciende al puesto trigésimo segundo, cuatro posiciones menos que hace tres años. Otra vez, España consigue su peor resultado de la serie: en 2018 tuvo su nota más baja, 483 puntos, seis más que en esta edición.
Dentro de la UE el reino de España queda por debajo de Portugal (482), Francia (483) o Italia (483), aunque supera a Croacia (476), Luxemburgo (474) o Grecia (434).
El sanchismo progresa adecuadamente y se supera sí mismo en generar embrutecimiento y deterioro social. Pero que en todas partes cuezan habas no es ningún consuelo dada la importancia que la educación tiene para la realización personal, social e histórica del mundo de los valores metafísicos. Y es una medida del proceso de decadencia de la civilización occidental con el globalismo. Muchos nos tememos que las cosas no suceden por casualidad. Que gran parte de las deficiencias o no conformidades como diría un tecnócrata que se observan en la educación y, en consecuencia, en la conducta actual de los jóvenes sólo se deban a la incompetencia oficial, indisimulable por otra parte a nivel gubernamental.
Sospechamos que en las novedosas condiciones de post modernidad en absoluto le conviene al Poder fomentar la Cultura. No es raro entonces que, por ejemplo, el Informe PISA ofrezca malos resultados cuando lo que, en el fondo, favorece al Poder en esta etapa histórica de disolución de la Cultura nacional sea que abunde la gente embrutecida, a ser posible sin dignidad ni honor, con mentalidad y vocación de mendigo pedigüeño o pícaro con nuevas tecnologías. Y es que en el actual estadio de civilización por lo que se ve al Poder no le conviene estimular el esfuerzo por ser mejores, la educación de la voluntad, de la inteligencia y en los valores metafísicos.
Para la plutocracia internacional el creciente desorden de los Estados, siempre que se encuentre bajo su control en lo que a ella interesa, hace prosperar sus negocios e intereses y facilita la descomposición y desmantelamiento previos a una nueva ordenación del Poder, ahora globalizado. Por eso le conviene menos promover la Inteligencia y la Voluntad que el pensamiento único, cómplice de esa construcción, especialmente en los pueblos primarios, embrutecidos, sin formación moral ni instituciones eficaces y dignas. Mejor súbditos mercenarios e ignorantes en vez de ciudadanos profesionales competentes. Pueblos decadentes o prescindibles con las nuevas tecnologías de producción y dominación globalizadas.
Pero, igual que en tantas otras instituciones sociales, es el compromiso personal de algunos agentes lo que nos salva del naufragio total. Sigue habiendo muchas personas honradas y de mérito que tratan de cumplir con su deber vocacional más allá del simple pane lucrando. Ahora bien, la huelga de hoy en los colegios concertados sería para asimilarse a los funcionarios.
Una de las cuestiones más cuidadas en la etapa política anterior, que cabe guardar casi como en un relicario recordatorio de tiempos pasados, fue precisamente la educación con logros tales como el antiguo bachillerato o unas universidades prestigiosas. Entonces la menor disponibilidad de medios era compensada por la vocación de los docentes, el principio de autoridad, la disciplina y la valoración de la inteligencia, del esfuerzo y del mérito. Al cabo, la civilización, a diferencia de la mera información, se basa en el ejercicio de los valores metafísicos más que en algoritmos para procesar datos. En almas evolucionadas, no en robots.

