Lo que se veía venir desde hace un tiempo se ha cumplido. El primer ministro británico Keir Starmer ha anunciado su dimisión como líder del Partido Laborista y jefe del Gobierno tras menos de dos años en el cargo. Permanecerá como primer ministro en funciones hasta que se elija a su sucesor, proceso que se espera concluya antes de septiembre.
En un discurso, entre lágrimas, frente al número 10 de Downing Street, Starmer ha reconocido la pérdida de apoyo interno y priorizado “el interés del país”. Andy Burnham, exalcalde de Mánchester y vencedor de una reciente elección parcial, emerge como el gran favorito para sucederlo.
Estas han sido sus palabras tras el anuncio de su dimisión:
«Gracias. Gracias.
Caminar por esta calle hace dos años fue el momento más orgulloso de mi vida. Un nuevo gobierno laborista. El primero en 14 años. Una página en la historia de nuestro país que se ha vuelto después de años de decepción y desesperanza.
Cada decisión que he tomado ha sido sobre poner primero al país que amo.
Esa es la razón por la que dimitiré como líder del Partido Laborista.
He hablado esta mañana con Su Majestad el Rey para informarle de mi decisión.
Pediré al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista que establezca un calendario, con nominaciones que se abran el 9 de julio y se completen para el receso de verano.
Quiero dar las gracias a mi fantástica esposa, Vic, que ha sido mi roca.
Y quiero ser el mejor padre que pueda para mis hermosos hijos, que son mi orgullo y alegría.»
Starmer ha enfatizado que siempre actuó pensando en el Reino Unido y aceptó con “buena gracia” la falta de respaldo pleno en su partido.
La dimisión de Starmer llega en medio de fuertes presiones internas por malos resultados electorales y varios escándalos. Entre ellos destacan el caso Mandelson-Epstein: Starmer enfrentó duras críticas por nombrar a Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos pese a sus vínculos con Jeffrey Epstein. Mandelson fue destituido tras las revelaciones en los archivos de Epstein, y Starmer tuvo que disculparse públicamente por la decisión, admitiendo errores en el proceso de verificación de antecedentes (comprobaciones de referencias, historial financiero, viajes, relaciones personales, etc.) antes de nombrarlo.
También los escándalos de las bandas de expl0tac¡ón sexuaI, que han resurgido con fuerza estos días con fuertes críticas por la gestión de los casos de abusos sistemáticos a niñas, principalmente por parte de bandas de origen pakistaní, durante el período en que Starmer fue Director de la Fiscalía (DPP) entre 2008 y 2013. Aunque el Gobierno laborista anunció una investigación nacional en 2025, opositores y víctimas han acusado a las autoridades de haber minimizado o encubierto estos delitos por motivos políticos y de “corrección”. (Más abajo hemos adjuntado el artículo que habla extensamente sobre ello).
Sectores de la oposición, comentaristas y opinión pública han señalado que, tras dejar el cargo, Starmer debería enfrentar responsabilidades judiciales por su presunta implicación en el encubrimiento o la falta de acción contundente en estos asuntos. Sin embargo, hasta el momento no existen procesos judiciales abiertos contra él por estos motivos.
Starmer llegó al poder en julio de 2024 con una victoria aplastante que terminó con 14 años de gobiernos conservadores. Su mandato se vio marcado por caídas en las encuestas, tensiones internas, políticas controvertidas y el auge de Reform UK. Su salida convierte a Reino Unido en uno de los países con mayor rotación de líderes en los últimos años.
La dimisión abre un período de incertidumbre en el Partido Laborista, que buscará estabilizarse ante las complicaciones económicos y el descontento ciudadano.
(Por Lourdes Martino)
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