Este lunes ha fallecido Ignacio Gordillo Álvarez-Valdés, uno de los fiscales más emblemáticos de la Audiencia Nacional y figura clave en la lucha judicial contra el terrorismo de ETA. Tenía 75 años (nació en Madrid el 25 de noviembre de 1950), por lo que no se trataba de una persona de edad avanzada. Hasta el momento no han trascendido las causas de su muerte.
Gordillo ingresó en la Carrera Fiscal en 1976 y llegó a la Audiencia Nacional en 1980, donde permaneció hasta 2010. Su nombre quedó indisolublemente ligado a la ofensiva penal del Estado contra la banda criminal ETA en los años más duros del terrorismo, conocidos como los “años de plomo”.
Durante más de treinta años, Ignacio Gordillo fue uno de los fiscales que más directamente se enfrentaron a la banda terrorista. Participó en algunos de los procedimientos judiciales más relevantes y dolorosos de la historia reciente de España:
- Secuestro de José Antonio Ortega Lara (1996-1997): Gordillo formó parte del equipo de la acusación contra los miembros de ETA que mantuvieron al funcionario de prisiones en un zulo durante 532 días. El caso se convirtió en símbolo de la crueldad de la banda. Ortega Lara fue liberado por la Guardia Civil en una operación que generó un enorme impacto social.
- Secuestro de Publio Cordón (1995): El empresario fue secuestrado por ETA y su cuerpo nunca fue encontrado. Gordillo intervino en la investigación y el procedimiento judicial contra los responsables.
- Atentado contra la casa cuartel de Zaragoza (11 de diciembre de 1987): Uno de los ataques más salvajes y terroríficos de la banda asesina ETA, que causó la muerte de 11 personas (entre ellas varios niños) y decenas de heridos. Gordillo participó en la acusación del macrojuicio.
- Atentado en la Plaza de la República Dominicana (1986): En Madrid, donde ETA asesinó a 12 guardias civiles. Fue otro de los grandes procesos en los que intervino.
Además, Gordillo formó parte de las acusaciones en otros casos relevantes relacionados con el terrorismo:
- Secuestros del empresario José María Aldaya.
- Procedimientos contra GRAPO.
- Casos vinculados a los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), como el caso Amedo y Domínguez y la reapertura del caso Lasa y Zabala.
Su labor fue esencial para consolidar la estrategia penal del Estado contra ETA. En una época en la que la banda cometía atentados casi a diario, fiscales como Gordillo lograron centenares de condenas que debilitaron su estructura, aislaron a sus miembros y contribuyeron decisivamente al camino que llevó al anuncio del fin definitivo de la organización terrorista en 2011.
Más allá del terrorismo, Gordillo también se ocupó de grandes casos de delincuencia económica y corrupción. Tras jubilarse de la Fiscalía en 2010, ejerció como abogado penalista, fundó su propio despacho y siguió impartiendo clases universitarias. Fue autor, junto a Irene Villa, del libro Memorias de un fiscal, donde repasó su trayectoria y rindió homenaje a las víctimas del terrorismo.
Su muerte ha generado numerosas muestras de respeto y condolencias en el mundo judicial, político y entre las asociaciones de víctimas del terrorismo. Se le recuerda como un hombre valiente, comprometido con el Estado de Derecho y que ejerció su profesión con integridad en los momentos más difíciles de la supuesta democracia española.
Descanse en paz.

