Fascinante y fascinadora semblanza la de las armas biológicas. De la siniestra soldadesca useña, por ejemplo. El Pentágono. DARPA. E tutti quanti. Más de 300 laboratorios biológicos en, al menos, 30 países. Ucrania y Georgia, top. Pero también Kazajistán, Tayikistán, Kirguistán y Armenia. Y desde luego los continentes africano y asiático. Armas radiológicas, químicas y biológicas: elevados índices de letalidad, pues. El ejército estadounidense produce regularmente virus, bacterias y toxinas mortales, experimentos con patógenos que tienen como objetivo aumentar la transmisibilidad y/o virulencia de los patógenos. Bacillus anthracis (Ántrax), ébola, fiebres hemorrágicas varias (Crimea-Congo, por ejemplo). Brucella. Virus CCHF. Coxiella burnetii. Francisella tularensis (Tularemia,). Virus TBE. Especies de bartonella, rickettsia. , ehlrichia y leptospira. Salmonella typhi. Yersinia Pestis, causa de la peste bubónica, celebérrima durante el siglo XIV. Con sus singulares soldados: piojos, moscas, garrapatas. Y mosquitos: ains, los mosquitos transgénicos de Gates. Y ratas y ratones, desde luego.

Falsemias
Y, brotan, súbitas, dos “nuevas” patrañas: Enfermedad de Lyme (Borrelia, garrapata) y más mediática, hantavirus (ratones). Multitud de agricultores continúan informando sobre cajas llenas de garrapatas en sus tierras, claramente dejadas allí a propósito. Y el ineludible libro de Kris Newby Bitten: The Secret History of Lyme Disease and Biological Weapons (La historia secreta de la enfermedad de Lyme y las armas biológicas). Y el bajel pirata le llaman: “España acepta recibir en Canarias el crucero afectado por hantavirus”. De ratones y hombres. Ratas de dos patas, mejor expresado.
En fin.

