El gobierno español está ayudando económicamente a muchos miles de inmigrantes. ¿Cómo puede hacerlo? Básicamente, con los impuestos que obtiene de los contribuyentes nativos. Bien se puede decir pues que, el reino de España, está invirtiendo en el negocio de tráfico de seres humanos. ¿Por qué lo llamo negocio? Porque es el mismo gobierno el que ha dicho que espera pagar nuestras pensiones con los impuestos que pueda obtener de esa gente.
¿Qué es “invertir” sino pagar con la esperanza de cobrar? España está invirtiendo en la contratación de trabajadores extranjeros pero ¿en serio necesita importar trabajadores un país que acumula dos millones y medio de parados? -Es que hacen los trabajos que nosotros no queremos hacer- ¿En serio esos dos millones y medio de parados se pueden permitir el lujo de vivir sin trabajar? ¿No hubo un tiempo en el que, los nacionales, hacíamos todos los trabajos, sin que nos cayeran los anillos por ello? En cualquier caso, aceptar que vienen a desempeñar los peores trabajos, los más duros, los más peligrosos, los más insanos, ¿no es aceptar que estamos adquiriendo esclavos? ¿Quién es esclavo sino aquel que hace lo que hacen los esclavos? ¡Por sus hechos los conocerás!
Es cierto que no los marcan con hierros candentes, como en las películas pero ¿para qué hacen eso en las películas sino para inducirnos a pensar que hoy no hay esclavitud? Si hay alguna diferencia significativa entre los esclavos modernos y los “clásicos”, tiene que ver con el hecho de que los esclavistas abolieron la obligación de proporcionarles alojamiento. Hoy tienen que buscárselo y eso ha provocado que los nacionales tengan más difícil (y más caro) alquilar o comprar un piso. ¿Quién alquilaría una vivienda a un español que cobra una pensión mínima? ¡Que levante la mano!
Y claro, ¿Cómo va a pagar X euros el esclavista, a un trabajador español, habiendo sarracenos que se ofrecen por la mitad de X? ¿Qué hacemos pues? ¿Igualamos los sueldos al alza o a la baja? ¡Eso ni se pregunta!.. Salarios más bajos para pagar vivienda más cara: ¡Una olla a presión, con la presión aumentando!
Pechar con el aumento de la marginalidad, de la inseguridad, con que aumenten los precios y los impuestos (para ayudar a los inmigrante que siguen llegando), con el colapso del sistema sanitario y asistencial en general; todo ello para poder financiar unas míseras pensiones. ¿En serio es un buen negocio?
Pero, ¿Y si, en vez de justificarlo como un negocio, se hubiera justificado como una medida de solidaridad, de humanidad? Ahí lo tendrían mal todos esos a los que el gobierno llama “fachas” pues ¿cómo podrían oponerse a que se ayude, siendo que casi todos ellos siguen a un tipo, que se hizo famoso por decir -Quién tenga dos túnicas que le dé una al que no tiene-? ¿Por qué los “zurdos” no usan, ahora, ese argumento, cuando siempre han intentado convencernos, de que la igualdad que ellos predican, se parece mucho a la igualdad que predicaba Jesús?
Porque ser parecido no es ser igual (Dicho de otra forma: es ser no igual). A lo que aspiran nuestros gobernantes es a un mundo en el que todos sean iguales menos ellos, en el que nadie tenga privilegios salvo ellos. Buena prueba es que, entre sus propuestas, nunca has visto la de bajarse el sueldo. Si fueran solidarios, igualitarios de verdad, si fueran realmente demócratas, cobrarían lo mismo que cobran la mayoría de españoles.
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