Por Isidro García Getino
Sería motivo de gran carcajada cada vez que Sánchez abre la boca, si no fuese por el inmenso daño que está haciendo a España y a una gran mayoría de españoles, en especial a los más vulnerables, indefensos y necesitados. Ahora les va a comprar el voto con paguitas, le urge seguir acabando con España y necesita otros ocho años más; eso ha dicho para confirmar que «La realidad tiene límites, la estupidez no» (Napoleón Bonaparte).
Uno se pregunta cómo, continuamente trata de lucirse diciendo algo sobre lo cual él hace justamente todo lo contrario. Ejemplo reciente, casi literal; «Siempre vamos a defender el derecho internacional». O sea, para él esa legalidad es para todo el mundo menos para España donde él conculca más leyes que las que cumple de su Constitución. Es más, él va a defender según y quién, si sus amigotes hacen barbaridades contra otros países, él chitón; eso es lo que para él significa «siempre»; como todo, «según…»
En España Sánchez es como un Trump en el mundo, mucho peor, porque Trump habla y hace como él es y como se expresa, entre cómico y matón. Sánchez habla con total convicción y seriedad, pero hace exactamente lo contrario. Muchos españoles se burlan de Trump y le llaman por lo que hace; esos mismos españoles toman en serio a Sánchez y le consideran por lo que no es y por lo que dice. Sólo hay una respuesta para esos incongruentes: españoles fanáticos y falderos al bollo, o, como dice un andaluz, socialista de toda la vida, “la inútil comparsa del puto amo”.
La confusión mental, social y política de Sánchez es proverbial. Sabios de todos los tiempos se lo han dicho, hoy se lo echan en cara y sigue sin enterarse. Veamos: “Cada hombre vale lo que valen las acciones que realiza” (Marco Aurelio); las acciones, no la palabrería. “Donde termina la ley comienza la tiranía” (William Pitt); retrato nítido de Sánchez. “Echaos la cuenta de que conviene más ser charlatán que hábil y honrado” (Rousseau); ¡Vaya si se echa esa cuenta Sánchez! es lo que le da sillones y millones. “Es bajeza de ánimo dirigir todas las acciones a la propia conveniencia” (Bacon); muy suave se lo dice Bacon. “¿Popularidad? Eso es la gloria en centavos” (Víctor Hugo); como Centavo pasará a la Historia Sánchez. “Tu ánimo no desprecia a la codicia, esa bestia tan ingrata, que con su aliento a quien la engendra mata” (Calderón de la Barca); se lo espeta así, con rima. “los espíritus vulgares no tienen destino” (Platón). He recorrido antologías de citas y dichos de todos los tiempos y he hallado que no hay dicho negativo o pérfido que no se adapte, como guante a la mano, a lo que hoy padecemos con el sanchismo.
“La democracia se basa en la convicción de que existen posibilidades extraordinarias en el pueblo medio” (Emerson); sin duda, por eso Sánchez ha anulado al pueblo medio. Ese es su concepto de democracia, a la que apela con frecuencia para seguir devastando al pueblo y comprar “su democracia”. ¿Lo saben sus fans, su comparsa y sus borregos? Todos ellos deberían seguir el consejo de Ovidio que decía algo así: Toda conciencia recta se ríe de las mentiras del famoso. En vez de reírse le adulan, y es que «su ambición es el fango y el légamo de su porvenir»; se lo dice con toda razón Aretino.
Mi idea, mi intención, mi propósito al escribir sobre este tema, no es otro que hacer caso a Solón cuando decía: “No aconsejes a los príncipes (en este caso a los políticos) lo que les agrada sino lo que les sea útil”; por eso les (a él) aporto lo que dicen sabios que han hablado y escrito para ellos (para él) en todos los tiempos. Así, pues, sigo: Dice Flaubert, “cuando miras a la verdad de soslayo o de perfil, siempre la verás mal. Son raros los políticos que saben mirarla de frente”; que pregunten a Sánchez por qué nunca suena la verdad en sus labios; se lo dice Manzzini: “La verdad no suele sonar más que en los labios de quien no espera ni teme nada”; imposible, pues, ¿verdad Presi? Más directo y duro se muestra nuestro ínclito Fray Luis de León: “Pecado gravísimo es el del hipócrita (allá va el directo, Sánchez) que, siendo hombre malo, hace significaciones de bueno”. Y, para rematar, está San Agustín: “Negar la verdad es un adulterio del corazón”.
Y ahora yo me pregunto: Con los cientos de asesores que se ha echado encima el Perico, ¿no hay uno solo que le diga algo de todo esto? Y, si lo hay pero no le hace caso, ¿por qué sigue ahí? No habrá ninguno, pues los ha elegido a todos de su propia calaña. ¡Vaya ralea! ¡Qué cataduras! Toda una turba-multa haciendo de horda contra la madre Patria.
Claro que, a la vista de los influyentes ministros del selecto gobierno, tales como Puente, Bolaños, el Víctor, la mádica, la colocada en Andalucía, las portavoces actual y anterior, y no digamos el Marlasca, etc. Nada que envidiar a las antiguas hordas.
Ahora, además, tenemos un «honradísimo, eficaz, serio, sesudo, gran economista, etc.» primer vicepresidente. ¿Al servicio incondicional del sanchismo, todas esas «virtudes»? Si es todo eso que dicen y de lo que él presume, es un traidor sin paliativos.
Lamento haberme quedado tan corto en este pretendido cuadro pintando al jefe y su rebaño. A ver si alguien con más caletre que el mío, les pinta mejor. Ese es mi deseo.

