La orden Jesuita fue creada el 15 de agosto de 1534 durante el reinado de los Farnese, el día de la Asunción que coincidía con el día de la fiesta tradicional de Lucifer desde el año 70 D.C. La bula Injunctum nobis (1564) permitió que la Orden no tuviera límites hasta alcanzar dimensiones impresionantes. La constitución jesuita alentaba a los sacerdotes a no usar el hábito y se les eximía de la regla de clausura para que se mezclaran con los pueblos del mundo, libertades de las que hasta entonces sólo gozaban los monjes dominicos. Fue aprobada por Francisco de Borja, duque de Gandía, patrono de Ignacio de Loyola, después de que éste fuera nuevamente encarcelado por la Inquisición. El joven Borja vio el potencial en la devoción militar extrema de Loyola y le salvó de la Inquisición. Fue elegido como tercer General Superior de los jesuitas y obtuvo una Bula Papal de Pablo III en 1545, permitiendo a los jesuitas predicar, oír la confesión, dispensar los sacramentos y rezar la misa sin tener que referirse a un obispo, colocándolos fuera del control del clero regional. Desde entonces los jesuitas y sus agentes fueron utilizados como confesores de los monarcas, utilizando este privilegio tanto para reunir información como para realizar chantaje y guerra psicológica. Por su constitución de 1565 (permanece en vigor hoy), el general superior puede absolver a los reclutas de todos sus pecados, incluso del de herejía, de cisma o de falsificación de escritos apostólicos. Además, tenía el poder oficial para revertir sentencias de excomunión e incluso absolver sacerdotes jesuitas culpables de asesinato y bigamia. Pero una de las victorias más impresionantes de Francisco Borja, fue cuando garantizó los derechos de negociar en el comercio y en la banca, derecho que no se había concedido a ninguna orden católica desde los Caballeros Templarios. Fueron estas leyes las que llevaron a que el general superior fuese conocido como el Papa Negro.
En octubre de 1538, los jesuitas recibieron las instalaciones del hospital inglés, el Collegium Anglicus como su primer seminario y facultad y, en 1556 el Collegium Romanum o Università Roma. Establecieron un movimiento de educación en contra de los intelectuales protestantes, manipulando todas las corrientes de la ciencia y la filosofía. Se convirtieron en conocidos como la Orden dedicada a la excelencia educativa en los países católicos, responsable del adoctrinamiento de los nobles y herederos de las casas reales europeas. Otra área donde procuraron competir contra los estados protestantes fue en la obtención de rutas comerciales lucrativas. Gracias al papa Gregorio XIII, fueron la única Orden religiosa con el poder de conducir comercio. El General Superior Claudio Acquaviva usó ese poder en 1580, ordenando al padre Vilela comprar el puerto de Nagasaki, promoviendo fuertemente su crecimiento, lo que dio a la Compañía de Jesús un monopolio concreto de tributación sobre todos los bienes importados que entraban en Japón. Por otra parte, los jesuitas fueron una pieza fundamental en el desarrollo del comercio de esclavos africanos a América del Sur para su uso en las minas de oro. Más de medio millón de esclavos fueron enviados y controlados por el padre Peter Claver. Monopolizaban el comercio con los beneficios de la trata y enviaban las ganancias a las familias de la Nobleza Negra en Roma que las utilizaban para crear e impulsar el imperio británico como colonia suya. En 1602, Claudio Acquaviva ayudó a los comerciantes jesuitas para conseguir un monopolio de 21 años para que los Países Bajos formaran La Compañía Holandesa de las Indias Orientales, con el fin de comerciar con esclavos, especias, drogas y plantaciones desde la India.
Durante las misiones guaraníes en el Paraguay (1600-1760), noreste argentino y sur de Brasil, crearon una especie de reino utópico, en el cual lograron esclavizar a unos 150.000 indígenas. Cada reducción albergaba a 5.000 indios, con una organización estricta y militar, bajo la dirección de un padre jesuita. Fue el ensayo del modelo que posteriormente se instaló en Rusia bajo el nombre de comunismo. Todas las materias que conseguían del trabajo de los indios guaraníes eran exportadas a Brasil, Perú, Buenos Aires o Chile produciendo enormes beneficios que se enviaban a Roma por conducto de los Ingleses y portugueses hasta 1773, año en que la Orden fue disuelta. En efecto, en España, los jesuitas fueron expulsados hasta en tres ocasiones (1767, 1835, 1932). Tres años después de la disolución, el 1 de mayo de 1776, por medio del sacerdote jesuita Adam Weishaupt, se creó la orden de los Illuminatis de Baviera para colocar bajo su poder el resto de Órdenes de masonería y así poder continuar dirigiendo todo tipo de movimientos políticos, civiles y religiosos. También fue en esta época cuando comenzaron a utilizar a los jázaros (falsos judíos) como administradores de sus finanzas poniéndoles al frente como una capa de protección.
La creación de los EEUU también fue una obra jesuita realizada por sus Órdenes de masones. El primer asentamiento de jesuitas en América fue en 1634, en la ciudad de Santa Maria (Maryland) y, desde ahí comenzaron a expandirse. Charles Carroll fue el primer fiscal católico del estado de Maryland, su hermano Jhon Carroll fue el primer obispo arzobispo católico de los Estados Unidos de América, y ambos eran jesuitas. Otro hermano fue Daniel Carroll, el cual apoyó la Revolución Americana y fue delegado de la Convención de Filadelfia (1787) que redactó la Constitución (23 de los 39 firmantes de la Constitución fueron masones). Esperaron a que hubiera 13 estados para declarar la independencia. Desde 1776 hasta que se formó el primer gobierno en 1789, pasaron 13 (número templario) años, el mismo número de años que separaron la revolución americana de la francesa. El águila que utilizaron como símbolo de los EEUU es el mismo que posteriormente usaron para el escudo de la Universidad jesuita de Georgetown. Para mas inri, los jesuitas se encargaron de crear y promocionar “Los protocolos de los sabios de Sión” en la vieja Rusia para encender el odio por los judíos y seguir usandolos como una cabeza de turco para sus intereses futuros.
En Francia, a fin de mejorar el nivel de vida de los más pobres y frenar el hambre creciente, el Rey Louis XVI buscó la aprobación de la Asamblea para su plan de tributar a las familias nobles y la Iglesia Católica por primera vez. Los jesuitas fueron entonces convocados desde Rusia para subvertir sus planes, imprimiendo panfletos y material anti-monárquico, afirmando que el Rey estaba trabajando contra la gente común, porque, por ley, un tercio de la gente común constituía una nación completa y no necesitaba el peso muerto de las otras dos órdenes del clero y de la aristocracia. El Papa Pío VI ordenó al emperador del Sacro Imperio Romano, Leopoldo II de Austria, que atacara a su cuñado francés. En 1792, los jacobitas controlados por los jesuitas capturaron al Rey y durante los dos años siguientes, se desarrolló el reinado del terror, donde más de 40.000 personas fueron ejecutadas, la mayoría sin ningún juicio. El leal agente jesuita Marqués de la Fayette fue encargado por ellos de llevar las vastas reservas de oro de Francia a América. En Nueva York, el oro robado se depositó en el Banco de Nueva York y de la Compañía de Manhattan (ahora JP Morgan Chase Bank) de cuyos propietarios, durante la primera guerra mundial, salió la mayor parte de los fondos para que los bolcheviques derrocaran a la dinastía Romanov y desplegaran el comunismo en Rusia en 1917.
En cuanto al agente jesuita Antoine Christophe Saliceti, fue el encargado de seguir meticulosamente la carrera de Napoleón Bonaparte, el cual había nacido en Córcega, 2 años después de que los jesuitas se reunieran en ese lugar tras sus deportaciones. Saliceti, en marzo de 1796, ordenó que se invadiera Italia, específicamente para capturar al Papa en Roma. Los jesuitas se encargaron de organizar el asesinato del general francés Mathurin-Léonard Duphot en Roma, lo que dio el pretexto a Napoleón para arrestar al Papa. Subido a la fuerza en un carruaje que atravesó los Alpes, el papa llegó exhausto a Valence-sur-Rhône donde murió en agosto de 1799. En Roma, los agentes jesuitas del General Superior, Gabriel Lenkiewicz, analizaron todos los registros del Tesoro del Vaticano, enviándolo todo a Suiza, al Darier Hentsch & Cie Bank. Antes de morir, el propio Napoleón dejó escrito en sus memorias cómo había sido utilizado por los jesuitas.
En 1886, el papa León X restableció todos los privilegios de la Orden. En cuanto a Mussolini, tuvo como confesor a un jesuita llamado Pietro Venturi. Himmler (su asistente Richard Korherr era jesuita) organizó la SS y la Gestapo en base al modelo jesuita, cuya jerarquía y juramentos seguían sus principios. El catecismo de la SS imitaba al jesuita: Jesús era sustituido por El Führer. Un modelo similar se utilizó para crear los servicios secretos británicos y estadounidenses. El Vaticano no quiere que se recuerden las rutas de escape para los oficiales nazis que huyeron de Europa (mayoritariamente a Argentina) durante los juicios por crímenes de guerra. La elección del Papa Francisco fue otro punto de inflexión histórico para la Compañía de Jesús.
Por otra parte, los jesuitas están profundamente involucrados con la ciencia y la astronomía. Controlan los principales telescopios y establecen las políticas para que la NASA interprete la cosmología a sus intereses. Fueron ellos quienes utilizaron por primera vez el telescopio inventado por Galileo, que él nunca utilizó. Horacio Grassi observó en 1618, junto con sus compañeros jesuitas, tres cometas y sus posiciones, las cuales nunca había visto Galileo. El Padre jesuita Cristoforo Scheiner descubrió las manchas solares. Durante los siglos XVI y XVII, la Compañía de Jesús fundó 32 observatorios por toda Europa. En cuanto al jesuita italiano Giovanni Riccioli (1598-1671), se le considera un pionero en la astronomía lunar. El padre Atanasius Kirchner fue el creador de la Geología Moderna y publicó “Mundus subterraneus” donde presentó la hipótesis de la tierra hueca. El padre Jean Picard en 1670 realizó la primera medida exacta del radio de la tierra y midió la distancia al sol en 140 millones de kilómetros. Referente a Georges Lemaître (1894 -1966), fue un jesuita muy amigo de Albert Eistein y creador de la teoría del Big Bang, a la que él llamaba “el átomo primitivo” o “huevo cósmico”.Sean O’Keefe fue el décimo administrador de la NASA (entre 2001 y 2005). Se sabe que el mayor telescopio óptico, con más alta resolución del mundo se encuentra en Arizona (EEUU) y le pertenece a los jesuitas: lo llaman L.U.C.I.F.E.R. El nombre del instrumento fue cambiado a LUCI en 2012.
Para terminar, la sede de los jesuitas se encuentra en Georgetown, que es la sede de los Caballeros de Malta en Estados Unidos. El general superior de los Jesuitas hoy es el venezolano Arturo Sosa Abascal, también iniciado en la Orden Masónica Odd Fellows. Algunos personajes de la actualidad preparados por los jesuitas son Bill Clinton, Donald Trump, Steve Bannon, Abdullah II de Jordania, Hashim bin Hussein de Jordania, la Princesa Noor Pahlavi y Felipe VI de España.

