jueves, marzo 19, 2026
InicioCulturaCineEl premio del público

El premio del público

Al parecer, una hija de Santiago Segura no podrá ver la película que ha hecho con su padre, hasta dentro de cuatro años, porque lo prohíbe la ley. No obstante, seguirá obligada a asistir a una escuela en la que, unos tipos con tetas postizas, le enseñarán las bondades del sexo infantil.

Sería para reír si no fuera para llorar, como que diga, el propio presidente del gobierno, que desconoce lo que es ser mujer. Entonces ¿cómo pudo ofenderse porque alguien negara que su pareja lo es? ¿Por qué consideró ofensiva la comparación con un “trans”? ¿No son personas “normales”?

Cuando la izquierda renunció al marxismo, allá por los años ochenta, renunció a la lucha de clases, renunció a seguir luchando contra los ricos en favor de los pobres, claudicó ante el capital, se rindió y se acabó. Ciertamente, eso pasó desapercibido para muchos que presumen de “proletarios”, más por el hecho de que los partidos de izquierda continuaron existiendo, aunque vaciados de contenido ideológico. Desde entonces, no favorecen a la mayoría sino a algunas minorías, a las que defienden por hacer algo (O más bien por decir que hacen algo, aparte de comer gambas).

Y defendiendo intereses minoritarios han llegado a censurar, a prohibir el humor que nos gusta a la mayoría de españoles. Ya nadie puede hacer chistes con gangosos, ni con maricones, ni con gitanos, ni siquiera con esos que se creen perros, sin arriesgarse a pasar por el juzgado; y si alguien lo hizo, cuando estaba permitido, es condenado al ostracismo “con efecto retroactivo”, a fin de que nadie pueda averiguar que hubo un tiempo en el que los españoles sabíamos reírnos hasta de nuestra propia sombra.

Esos izquierdistas reconvertidos reniegan ahora del gran Fernando Esteso, pese a que representó, en su día, el cine más “progre”, el más “aperturista” y puede que, el más comprometido (Véanse “El Currante”, “Los energéticos”, “El hijo del cura”). Un hombre que tocó muchos palos con mucho éxito popular (¿Quién no ha canturreado alguna vez “La Ramona”?) y que murió recientemente, esperando un Goya que nunca llegó, como me temo le sucederá al gran Santiago Segura.

Pero ¿qué puede significar una estatuilla para quién ha recaudado ocho millones de euros en el primer fin de semana de proyección? Sin duda el pueblo ha hablado, ha votado en las taquillas de los cines, y ha premiado el último trabajo de Segura (y de Esteso): “Torrente Presidente”, ofendiendo a esas minorías que el gobierno promociona, que así evitan reconocer que la mitad de lo recaudado, que será más o menos lo que tendrá que pagar en impuestos Segura, servirá para subvencionar a directores tan ruinosos como Eduardo Reina (Alias Casanova), cuyas películas pocos quieren ver, aun contando con muchas nominaciones.

Si te gusta leer artículos como éste y quieres apoyarme, para que pueda seguir escribiendo en libertad, compra mi nuevo libro AQUÍ.

También puedes apoyarnos escuchando nuestra música AQUÍ.

Artículo relacionados

Entradas recientes