Piddington, una aldea de Oxfordshire de unos 350 habitantes, ha votado de forma aplastante a favor de “independizarse” del Reino Unido. La consulta, organizada por el consejo parroquial, es simbólica y no tiene efecto legal, pero pretende enviar un mensaje claro al Gobierno británico por los planes de alojar a más de mil solicitantes de asilo varones en una antigua base militar a pocos kilómetros.
El martes 15 de septiembre de 2026 los vecinos depositaron su voto en una urna junto al village hall. De 312 papeletas escrutadas (participación cercana al 92 %), 285 apoyaron la secesión, 26 votaron en contra y una quedó nula. El resultado se anunció el miércoles por la mañana ante decenas de periodistas y residentes.
La vicepresidenta del consejo parroquial, Susannah Parden, lo resumió con una frase que ya circula como lema: “Somos Piddington, el pueblo que ruge”. El presidente, Tim McNally, añadió que el referéndum era “un ejemplo de democracia en funcionamiento” y que habían “dado un mensaje al mundo”. Desde entonces han aparecido carteles que declaran el lugar como “Principality of Piddington”.
🇬🇧 #Urgente | Los vecinos del pueblo de Piddington han votado a favor de independizarse del Reino Unido después de que se anunciara la creación de un centro para inmigrantes ilegales en la localidad.
Se trata de una aldea de poco más de 300 habitantes donde la administración… pic.twitter.com/8bOb9k0Tdw
— ʜᴇʀQʟᴇs (@herqles_es) September 16, 2026
Qué significa realmente el voto
No hay mecanismo legal para que una aldea, un pueblo o una ciudad se separe del Reino Unido sin un acto del Parlamento. Los propios organizadores lo reconocen: la consulta es un gesto de protesta destinado a atraer atención mediática y política. El Gobierno ha dejado claro que no cambiará de planes por este resultado.
La secretaria de Cultura, Lisa Nandy, afirmó que el Ejecutivo entiende la frustración, pero que “compartir la carga” entre comunidades es necesario y que no sería justo pedir más esfuerzo a zonas que ya han absorbido un gran número de plazas. El primer ministro, Andy Burnham, reconoció la “fuerza del sentimiento” y insistió en que la prioridad es reducir las llegadas y acelerar las resoluciones de asilo.
Aun así, el pueblo ha empezado a jugar con la idea de “principado”: nuevos carteles, posible elección de representantes propios e incluso menciones a inspirarse en el Principado de Sealand. Algunos vecinos han hablado de cámaras de vigilancia y patrullas de seguridad por temor a la convivencia.
Un símbolo más grande que Piddington
McNally ha insistido en que no se trata solo de su aldea: “Esto es por Piddington y por el resto del país”. Varios pueblos han contactado con ellos para preguntar cómo organizar gestos similares. Políticos de la oposición, entre ellos el shadow home secretary Chris Philp, han interpretado el resultado como un “toque de atención” sobre la política de inmigración y alojamiento.
Piddington no tiene apenas servicios propios. Está a unos 7 km de Bicester y a poco más de 3 km de la antigua base militar. Los vecinos temen que un centro de esa escala, con libertad de entrada y salida, transforme por completo un entorno rural pequeño y sin aceras seguras hacia el emplazamiento.La consulta pública sobre la solicitud de uso del terreno sigue abierta. El Gobierno insiste en que aún no hay decisión final sobre el futuro del sitio y que las instalaciones serían autocontenidas, con seguridad y CCTV. Para los habitantes de Piddington, el referéndum ya ha cumplido su objetivo: hacer oír una voz que, según ellos, Westminster había ignorado.
El “pueblo que ruge” no se independizará de verdad. Pero ha convertido una aldea de Oxfordshire en el escenario más visible del malestar local ante la política de alojamiento de solicitantes de asilo en el Reino Unido.

