Una vez más Jung lo clava, en esta ocasión describiendo un proceso que he experimentado en mi vida desde niño…
Todo es tal y como dice, cinco señales y un don que también parecen una maldición, porque todavía hoy, Año 2026, el Mundo adulto, lleno de inconsciencia y egos, teme situarse ante la verdad que refleja un Alma evolucionada, consciente de sí misma, desde la infancia.
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Es un don, porque comprendes de manera profunda lo que la mayoría no percibe, aunque sean cuestiones que condicionan su día a día, pero también es una condena, porque serás insultado, menospreciado, estás condenado a estar solo. A nadie le gusta situarnos ante alguien que sabe de nosotros más que nosotros mismos; incomoda.
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De todas maneras, pongamos la esencia de nuestras vidas en una balanza, la de los iluminados que ven donde los demás no llegan y las de los ciegos que decía Jesús, esa mayoría ignorante que no ve más allá de su propio ombligo, ¿qué mola más?…
Pues eso…
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Dulce condena es el título de este texto, que va dedicado tanto a Almas Iluminadas como a Ciegas; todas hermanas, hermanos, Hijos del mismo DIOS…
Buen camino a todos por este peregrinar.
NOTA: Mi intención es escribir un “texto-denuncia” capaz de TERMINAR con la absurda situación que vive el Mundo. Atención, opiniones, consejos, crítica; cualquier observación resulta útil y será de agradecer. También el apoyo económico ES30 2080 5038 4130 4003 3209.

