Por Alfonso de la Vega
Esta vez no se trata de Visconti ni de otra recreación de la novela de Mann ni tampoco de la música del Adagietto de la quinta de Mahler sino de una obra terrorífica estrenada en el famoso Festival de Cine de Venecia. Y su tema no es la busca desordenada de la Belleza sino de la Perversidad, la Maldad y el crimen en condiciones de impunidad. NAZA, es el título del nuevo documental de los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, que estremeció el certamen veneciano con una tremenda denuncia nacida desde el propio Israel por judíos con honor. NAZA es el término empleado dentro del aparato militar israelí para referirse a una estimación de las víctimas civiles inocentes que podrían morir durante una operación bélica a perpetrar por su ejército.
El documental reúne los crudos testimonios anónimos de 24 militares y agentes de inteligencia israelíes. Los entrevistados describen operaciones realizadas después del 7 de octubre de 2023 y exponen cómo sistemas tecnológicos, bases de datos y herramientas automatizadas participan en la identificación de objetivos y en la planificación de ataques contra Gaza. El mando militar israelí utiliza la IA para confeccionar estimaciones de víctimas, una mortandad en dimensiones industriales. También resulta una muestra tremenda de lo que el poder en manos de desalmados puede perpetrar con la mayor frialdad e impunidad contra la población civil incluidos ancianos, mujeres y niños. Crímenes agravados por la IA. Un instrumento que curiosamente estaría empezando a ser cuestionado hoy incluso por algunos de sus promotores.
La humanidad asiste a una renovación actual de las hazañas de Herodes según cuenta el evangelio de San Mateo pero ahora con nuevas tecnologías para que no se diga que no hay progreso: la matanza de inocentes, “justificada “ esta vez no por si entre ellos estuviera el Salvador que le pueda disputar el trono, sino por si acaso cuando sean mayores se pasasen a la resistencia.
Al terminar la proyección de la obra el público respondió con la ovación más larga registrada nunca. Veinticuatro minutos largos de aplausos ante una película que desnuda, interroga y pone la voz de quienes perpetran el genocidio en Gaza. El documental ganó el Premio Especial del Jurado en esta 83ª edición del festival. Un premio que ha sentado muy mal al depravado gobierno sionista que ha amenazado con retirar la nacionalidad a los autores, gentes con honor y sentido de la Justicia en medio de la barbarie.

