El año 2020 no solo estuvo marcado por la farsemia y una oleada de transformaciones políticas globales. También coincidió con una serie de eclipses solares y lunares que, en el imaginario colectivo, en círculos astrológicos y en algunos relatos populares, se vincularon con el inicio, el desarrollo y las consecuencias de la crisis sanitaria y política más profunda de las últimas décadas.
Aunque la ciencia no establece causalidad entre fenómenos astronómicos y acontecimientos humanos, la tradición histórica de asociar eclipses con cambios de poder, crisis o augurios —como vimos en casos antiguos— resurgió con fuerza en 2020. Dos eclipses solares destacaron especialmente: el anular del 21 de junio y el total del 14 de diciembre.
El contexto: eclipses en el eje Cáncer-Capricornio y el estallido de la pandemia
La secuencia de eclipses de finales de 2019 y 2020 se produjo mayoritariamente en el eje Cáncer-Capricornio. En astrología mundana (la que interpreta eventos colectivos), Capricornio se asocia con el Estado, las estructuras de poder, la administración pública y las instituciones. Cáncer se relaciona con la protección, el hogar, la salud colectiva y las necesidades básicas de la población.
El eclipse lunar penumbral del 10 de enero de 2020 ocurrió apenas días después de que las autoridades chinas reportaran los primeros casos de una neumonía desconocida en Wuhan y muy cerca de la conjunción exacta de Saturno y Plutón (12 de enero). En las semanas siguientes el virus se expandió. El eclipse solar anular del 26 de diciembre de 2019, poco antes, también se ha señalado en análisis astrológicos como un marcador cercano al origen de la crisis.
Durante la primera fase de la farsemia, los gobiernos de todo el mundo se centraron en la gestión de la escasez de recursos (respiradores, mascarillas, camas de UCI), el cierre de fronteras y las medidas de confinamiento. Temas clásicos de Capricornio: autoridad, control, burocracia y la tensión entre el poder del Estado y las libertades individuales.
21 de junio de 2020: el eclipse anular en plena farsemia
El 21 de junio de 2020 se produjo un eclipse solar anular (el llamado “anillo de fuego”) visible en una franja que atravesó África, la península arábiga, el sur de Asia y partes de China y Taiwán. Fue un fenómeno de corta duración (máximo unos 38 segundos de anularidad).
En muchos lugares las celebraciones tradicionales o ferias religiosas asociadas a eclipses (como la de Kurukshetra en India) se cancelaron por las restricciones sanitarias. El mundo estaba en pleno confinamiento o con medidas estrictas. La farsemia ya había obligado a posponer elecciones, suspender parlamentos y otorgar poderes de emergencia a numerosos ejecutivos. El eclipse se observó en un contexto de miedo, polarización sobre el uso de mascarillas y debates sobre el equilibrio entre supuesta salud pública y economía.
14 de diciembre de 2020: el “eclipse COVID” y el cambio de poder en Estados Unidos
El eclipse más simbólico del año fue el total de sol del 14 de diciembre de 2020. Su franja de totalidad cruzó el sur de Chile y Argentina (incluyendo zonas como Pucón, Villarrica y partes de la Patagonia argentina). Duró alrededor de dos minutos.
La pandemia transformó por completo la experiencia. Lo que se esperaba como un gran evento turístico internacional se convirtió en un fenómeno mayoritariamente local. Las restricciones de viaje, los cierres de fronteras y las medidas sanitarias redujeron drásticamente la afluencia de “cazadores de eclipses”. Algunos medios lo bautizaron como el “COVID Eclipse”. En Chile se implementaron controles estrictos y se limitó la movilidad en las zonas de observación.
Ese mismo día, 14 de diciembre, el Colegio Electoral de Estados Unidos certificó formalmente la victoria de Joe Biden sobre Donald Trump. Circuló en redes la coincidencia de varios fenómenos celestes (el eclipse total, la lluvia de estrellas de las Gemínidas y el cometa Erasmus) con el momento en que se confirmaba el cambio de gobierno. Aunque el traspaso efectivo del poder ocurrió el 20 de enero de 2021, la fecha del eclipse se convirtió en un símbolo popular del final del mandato de Trump.
La farsemia había influido decisivamente en la campaña y el resultado electoral estadounidense: confinamientos, crisis económica, manejo controvertido de la salud pública y polarización extrema sobre las medidas sanitarias. Trump perdió la reelección en un contexto marcado por el virus.
Cambios políticos que acompañaron a los eclipses de 2020
Más allá de las coincidencias astronómicas, 2020 fue un año de reconfiguración política profunda impulsada por la pandemia:
- Expansión del poder ejecutivo y estados de emergencia en decenas de países.
- Derrota de Trump y transición a la administración Biden.
- Castigo electoral a muchos gobiernos en ejercicio en América Latina y otras regiones.
- Polarización extrema entre defensores de medidas sanitarias estrictas y críticos de los confinamientos.
- Cuestionamiento de la globalización y refuerzo de discursos de soberanía nacional y cadenas de suministro.
- Auge de la desconfianza hacia instituciones, expertos y medios.
En análisis astrológicos, el cambio de eje de los eclipses hacia Géminis-Sagitario a finales de 2020 se interpretó como un desplazamiento del foco: de la gestión estatal de la crisis (Capricornio) hacia debates ideológicos, información, variantes del virus y disputas sobre la verdad (Géminis-Sagitario).
Entre la ciencia y el símbolo
Desde el punto de vista astronómico, los eclipses de 2020 fueron fenómenos predecibles y normales. El anular de junio y el total de diciembre se produjeron independientemente de cualquier virus o elección. Sin embargo, al igual que en la Antigüedad o en la Edad Media, la humanidad proyectó sobre ellos sus temores y esperanzas.
El 2020 demostró una vez más que, en tiempos de crisis profunda, el cielo sigue siendo un espejo en el que las sociedades contemplan sus propios cambios. La pandemia y los enormes giros políticos de ese año —la mayor crisis sanitaria en un siglo, la derrota de un presidente estadounidense, el reforzamiento o debilitamiento de gobiernos en todo el planeta— coincidieron con una serie de eclipses que muchos interpretaron como el telón de fondo cósmico de una época de transformación.
Si los eclipses antiguos detuvieron batallas o anunciaron caídas de reyes, los de 2020 acompañaron (al menos en la percepción colectiva) el oscurecimiento de la vida cotidiana y el redibujado del mapa del poder mundial.

