Por Isidro García Getino
Prevenir es una actividad inteligente del cerebro humano. Hoy los planteamientos inteligentes brillan por su ausencia en los ámbitos políticos y todo, TODO lo que éstos tocan; y es mucho lo que tocan, por desgracia.
Un inciso: – El “sabio” Óscar Puente (político sanchista por antonomasia), es hoy, en España, el paradigma de la no-prevención en todo, sobre todo en su “solemne” lenguaje. ¿Será que busca pasar a la historia como ejemplar sinvergüenza? -.
Mi propuesta es que TODOS pongamos nuestro cerebro también a prevenir, al menos tanto como lo ponemos a las tics; o quizás a prevenirnos ante las tics. La IA está haciendo ya devastación en varios ámbitos, por no prevenir.
El nuestro gobierno, por no prevenir, está cenizando España; por no prevenir ha destrozado el gran sistema ferroviario español; por no prevenir tiene agujereadas las carreteras del País; por no prevenir está dejando sin hogar a millones de jóvenes y otros; por no prevenir, la España democrática es ahora el patio de Monipodio; por no prevenir, sino todo lo contrario, está repoblando España con todo lo que sobra en el resto del mundo; suma y sigue.
Con todo eso también crece la macroeconomía, pero a total y lamentable costa de las economías familiar, trabajadora, autónoma y de los ya multiplicados pobres.
Todo sucede porque estamos en pleno progresismo, nuestro gobierno es total y exclusivamente sanchismo progresista. Exclusivamente significa que todo y todos los demás ni cuentan, ni les sirven, ni les interesan, ni siquiera quieren saber que existen. Ese progresismo sólo consiste en “tirar palante”, pase lo que pase, caiga quien caiga, y los que caen quedan ahí tirados, que no importan; porque lo que importa es el progresismo con el que suben más los de arriba y bajan más los de abajo hasta estrellarse.
Para el progresismo no hay nada que prevenir porque no hay nada que pensar, su cerebro está para empujar; empujar parriba, pabajo y pa los lados. Su cerebro es un mulo que tira del carro progre; ese carro que arrolla, pisotea, empuja y apisona todo lo que no está subido en él. Y ¿Quiénes están subidos en el carro? ¡Ah! Pregúntales: al “sabio”, al uno, al triministro, al segundo recién subido y al que les protege a todos, ese que va en el interior.
Prevenir es una forma de responsabilidad. ¿Qué es eso de responsabilidad? ¡Ah, sí! es otra muy importante función del cerebro humano, importantísima para vivir en sociedad, para el desarrollo humano, para cargos y «responsabilidades» de gobierno, sea del nivel que sea, y mucho más del gobierno central de España.
¡Ya! pero no del progresismo; a ese carro no le hace falta esa, ni otras funciones cerebrales; ni siquiera le hace falta cerebro humano, le basta el cerebro del mulo que tira del carro. ¿Qué le importa al mulo lo que pase, los que caigan, lo que arrase y todo lo demás? Sólo le importa su progresismo «made in Moncloa sanchista».
Prevenir es una función del cerebro humano. Los animales también previenen, pero es instinto en ellos, no es razonamiento ¿Te enteras? Por eso podrás comprender la ocupación del carro.
Prevenir es ir al principio, empezar por el principio; por eso los humanos con cerebro formado educan a sus criaturas desde el principio, desde que nacen y durante unos cuantos años. Es la forma de que las personas adquieran responsabilidad, que aprendan también a prevenir, que funcionen con corrección, con ética y con moral en la sociedad, que sean humanos a todos los efectos; también al efecto de dirigir, gobernar, progresar y ayudar al progreso sin progresismo, es algo que saben evitar a toda costa ya que no son mulos.
Educar, esa capacidad humana para con los hijos, está hoy, en muchos casos, desviada hacia rediles infantiles casi desde que nacen. Es un desvío o desvarío que impulsan y promocionan desde el carro. ¿Será que buscan mulos de reemplazo?
Educar educan los padres y educadores que saben educar y no sólo pastorear rediles; cuidar rebaños no es educar; la educación comienza por formar individuos hasta que lo son porque han desarrollado un YO personal, establecido y firme. En los rediles, en cambio, se forma un «nosotros» de rebaño que impide o dificulta muchísimo el desarrollo de un yo personal.
Ahí está el principio por donde debemos empezar. Eso es prevenir, y sin ello tenemos mucho de lo que tenemos mucho, y nos desgobierna.
No lo puedo evitar, me quedo con D. Francisco de Quevedo cuando decía: «No he de callar, por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?»

