Ceuta y Melilla son ciudades españolas desde hace más de cinco siglos. Su vinculación a la Península Ibérica es anterior a la existencia del Estado moderno de Marruecos (independiente en 1956) y nunca formaron parte de él. La historia lo demuestra con claridad.
Orígenes antiguos y periodo musulmán
Ambas ciudades tienen raíces milenarias. Ceuta (la antigua Septem) y Melilla (Rusadir) fueron asentamientos fenicios y cartagineses, pasaron bajo dominio romano (integradas en la Mauritania Tingitana, vinculada administrativamente a Hispania) y, más tarde, tuvieron presencia bizantina y visigoda.
Tras la conquista musulmana del norte de África a principios del siglo VIII, estuvieron bajo distintas dinastías (omeyas, almorávides, almohades, benimerines, etc.). En el caso de Ceuta, durante el Califato de Córdoba llegó a depender políticamente de la Península. Estas etapas musulmanas no equivalen a una pertenencia al Marruecos actual: no existía un Estado marroquí unificado y continuo comparable al de hoy. Las dinastías que controlaron el Magreb occidental cambiaban, se fragmentaban y rivalizaban entre sí (Fez, Tremecén, etc.).
Melilla: española desde 1497
El 17 de septiembre de 1497, una expedición al mando de Pedro de Estopiñán, enviada por el duque de Medina Sidonia con el respaldo de los Reyes Católicos, tomó Melilla. La ciudad se encontraba prácticamente despoblada y en ruinas a causa de las guerras entre los reinos de Fez y Tremecén.
Desde ese día, Melilla ha permanecido bajo soberanía española de forma ininterrumpida. Fue la primera de las plazas fuertes norteafricanas de la Corona de Castilla tras la toma de Granada (1492). Su incorporación es anterior incluso a la de Navarra a la Corona. Durante más de 500 años no ha dejado de ser territorio español.
Ceuta: de portuguesa a española por voluntad propia
Ceuta fue conquistada por Portugal el 21 de agosto de 1415 por el rey Juan I y sus hijos (entre ellos Enrique el Navegante). Permaneció portuguesa durante más de dos siglos.
En 1580, con la Unión Ibérica, pasó a la Monarquía Hispánica bajo Felipe II. Cuando Portugal recuperó su independencia en 1640 (proclamación del duque de Braganza como Juan IV), los ceutíes no se sumaron a la rebelión. Solicitaron permanecer bajo la soberanía de Felipe IV de España. En 1656 se les concedió la naturaleza de castellanos y el título de “Fidelísima”.
El Tratado de Lisboa de 13 de febrero de 1668, que puso fin a la guerra hispano-portuguesa y reconoció la independencia de Portugal, confirmó expresamente que Ceuta quedaba en poder de España. Desde entonces, la soberanía española ha sido continua.
Por qué nunca han sido marroquíes
El Reino de Marruecos, tal como existe hoy, se constituyó como Estado independiente en 1956, tras el fin del Protectorado franco-español. La dinastía alauí, que reina actualmente, se consolidó a mediados del siglo XVII, cuando Ceuta y Melilla ya llevaban décadas (Melilla, más de un siglo y medio) bajo soberanía ibérica/española.
Marruecos ha reivindicado ambas ciudades desde su independencia, enmarcándolas en un discurso de “territorios irredentos” o “colonización”. Sin embargo:
- No estuvieron bajo control del sultán marroquí en el momento de su incorporación a las coronas portuguesa y castellana.
- España las ha ejercido como territorio propio (no como colonias), y así lo reconoce el derecho internacional: no figuran en la lista de territorios pendientes de descolonización de la ONU.
- Tratados posteriores, como el de Wad-Ras de 1860 tras la Guerra de África, reconocieron la soberanía española sobre ellas y fijaron límites.
- Durante el Protectorado español en Marruecos (1912-1956), Ceuta y Melilla quedaron expresamente fuera de ese régimen porque ya eran territorio español.
Las tentativas militares marroquíes de recuperarlas a lo largo de los siglos XVII y XVIII (sitios de Ceuta, ataques a Melilla) fracasaron. La presencia española se mantuvo y se consolidó.
Continuidad y realidad actual
Ceuta y Melilla son hoy ciudades autónomas de España, parte integrante de la Unión Europea y del territorio nacional. Su población es española, su lengua oficial es el castellano, y su historia, cultura e instituciones están ligadas a la Península desde hace más de quinientos años.

