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El Gobierno declara la emergencia nacional en Madrid y Ávila por la evolución descontrolada de varios incendios forestales simultáneos (sigan con su siesta eterna, que lo importante es el Mundial))

En la noche del 23 al 24 de julio de 2026, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha activado la emergencia nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila (Castilla y León). La medida, amparada en la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil, responde a la concurrencia de varios focos fuera de control, condiciones meteorológicas extremas (temperaturas por encima de 44 °C y vientos fuertes) y la necesidad de coordinar recursos de distintas administraciones. La dirección operativa queda en manos del jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Los focos principales

Los incendios que motivan la declaración se localizan en:

  • Villa del Prado (Madrid), que afecta también a Aldea del Fresno.
  • San Martín de Valdeiglesias (Madrid), con impacto en Pelayos de la Presa.
  • Burgohondo (Ávila), que amenaza núcleos cercanos como Navaluenga y El Tiemblo.

Se menciona además un incendio en Almorox (Toledo, Castilla-La Mancha) en fase de estabilización. En total, más de 10.000 personas han sido evacuadas de forma preventiva en cuatro municipios madrileños (Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Aldea del Fresno). En la zona de Ávila, unas 1.500 personas fueron desalojadas de un núcleo de turismo rural y una urbanización de El Tiemblo ante el avance “virulento” de las llamas. También se han registrado confinamientos y cortes de telecomunicaciones que afectan a decenas de localidades.

Los servicios de emergencias se enfrentan a tres focos simultáneos y fuera de control que cruzan límites autonómicos (Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha). La situación se describe como “crítica” por las autoridades madrileñas.

La voz desde el terreno: El Tiemblo

En El Tiemblo (Ávila), muy próximo al incendio de Burgohondo, los vecinos viven horas de angustia. El periodista José Antonio Abellán (@jaabellan) documentó en tiempo real lo que estaba ocurriendo. En un vídeo publicado este 23 de julio mostraba dos focos distintos en el municipio que “no están conectados” y el sonido ensordecedor del fuego. Horas después, en otra grabación desde el Charco del Cura, reflejaba la desesperación: «Jamás he vivido nada parecido a lo de hoy en El Tiemblo. “Dios, qué buenos vasallos si tuvieran buenos señores”. En otros tiempos, no hace mucho, se colgaba a los políticos en la plaza del pueblo. Aquí no ha venido nadie y lo sabían desde las 9 de la mañana».

Estas quejas no son aisladas. En redes se repiten testimonios de falta de medios tempranos, de retrasos en la llegada de ayudas y de una sensación de abandono pese a que el riesgo era conocido desde primera hora. “Otra vez estamos con faltas de ayudas. Las sospechas sobre los políticos son cada vez mayores”, resume el clima de indignación entre parte de la población afectada.

Zonas saturadas de proyectos renovables: ¿casualidad o pregunta legítima?

Aquí es donde conviene detenerse y formular preguntas incómodas. Las comarcas afectadas —Valle del Tiétar, Sierra de Gredos oriental, entorno de El Tiemblo, Burgohondo, Hoyo de Pinares, San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado— concentran desde hace años numerosos proyectos de energías renovables, especialmente fotovoltaicos y algunos eólicos.

Existen o se han tramitado instalaciones como “Luz del Tiétar 1 FV”, plantas de autoconsumo y comunidades energéticas en municipios del valle, proyectos en El Tiemblo y El Hoyo de Pinares, y repotenciaciones eólicas en zonas cercanas de Ávila (como Aldeavieja). La presión urbanística y energética sobre el territorio es elevada.

¿Por qué estos incendios se repiten con tanta virulencia precisamente en áreas donde proliferan los proyectos de placas y aerogeneradores? ¿Existe una relación entre el abandono del monte, la reducción de pastoreo tradicional y la proliferación de grandes instalaciones renovables que requieren grandes superficies? ¿Las administraciones priorizan la tramitación de estos proyectos por encima de la prevención real (limpieza de montes, cortafuegos, medios terrestres permanentes)? ¿Por qué, una vez más, los vecinos denuncian retrasos en la llegada de medios mientras el fuego avanza a gran velocidad?

La reiteración de incendios en zonas de alta presión renovable, la percepción de falta de medios y la lentitud administrativa generan legítima desconfianza. Cuando los vecinos de El Tiemblo afirman que “no ha venido nadie” pese a conocer el riesgo desde la mañana, o cuando se ven dos focos independientes en el mismo municipio, es lógico que surjan sospechas sobre la gestión política y la priorización de intereses.

Lo que sí se sabe y lo que queda en el aire

Hasta el momento no se han facilitado cifras definitivas de superficie quemada ni causas oficiales de estos focos (la investigación suele tardar). Lo que sí está claro es el contexto: ola de calor extrema, vientos, montes secos y una respuesta que ha tenido que escalar hasta la emergencia nacional y el mando de la UME.

La declaración de emergencia permite movilizar más recursos y unificar el mando. Pero no resuelve las preguntas de fondo que los vecinos se hacen cada vez que el fuego vuelve a estas sierras: ¿Se está haciendo suficiente prevención o se confía demasiado en la extinción una vez declarado el incendio? ¿Los planes de ordenación del territorio y de renovables tienen en cuenta el riesgo de incendios de forma realista? ¿Por qué, año tras año, las mismas comarcas sufren las peores consecuencias mientras se multiplica la instalación de infraestructuras energéticas?

Mientras los medios aéreos y terrestres trabajan bajo condiciones extremas y miles de personas permanecen desalojadas o confinadas, la indignación de quienes viven en el terreno —como la expresada desde El Tiemblo— pone el foco no solo en el fuego, sino en la gestión política que lo rodea. Las sospechas crecen cuando las ayudas llegan tarde y las mismas zonas aparecen una y otra vez en el mapa de los grandes incendios.

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