El 4 de septiembre de 2026, Abdelilah Issou (@IssouAbdelilah), oficial del ejército marroquí asilado en España y figura de la oposición en el exilio, publicó que había recibido información “directamente del centro de mando” en Rabat. Según esas fuentes anónimas, el rey Mohamed VI habría perdido la capacidad de pensar con claridad y de decidir con normalidad, habría perdido el control de la situación, padecería “un grave trastorno psicológico”, usaría pañales y una sonda urinaria.
El tuit se difundió en un momento en que también circulaban rumores de fallecimiento, desmentidos de forma genérica. No hay comunicado del Palacio Real ni de su médico personal que corrobore pañales, sonda ni un trastorno psíquico grave.
He vuelto a recibir información desde Rabat, directamente del centro de mando, según la cual el rey Mohammed VI ha perdido la capacidad de pensar con claridad y de tomar decisiones con normalidad, y ha perdido el control de la situación. Estas mismas fuentes aseguran que el…
— Abdelilah Issou (@IssouAbdelilah) September 4, 2026
El contexto: años de opacidad y deterioro visible
La salud del monarca (63 años en 2026) es un tema tabú en Marruecos y objeto de especulación en la prensa extranjera. Lo que sí se ha comunicado o se ha repetido con persistencia:
- Intervenciones cardíacas (ablación por flutter auricular en París en 2018 y de nuevo en Rabat en 2020).
- Sospecha reiterada de sarcoidosis, enfermedad inflamatoria autoinmune que forma granulomas y puede afectar pulmones, corazón, riñones, ojos y, en casos menos frecuentes, el sistema nervioso. Algunos medios han vinculado el uso de corticoides con cambios de peso.
- Problemas respiratorios (EPOC o patología obstructiva crónica, según reportes no oficiales).
- Ciática / lumbociatalgia mecánica y contractura muscular (comunicado oficial de enero de 2026: reposo funcional, “sin signos de gravedad”).
- Fractura de húmero izquierdo y cirugía de hombro a finales de 2024.
- Pérdida de peso notable tras años de sobrepeso, marcha más lenta, uso puntual de bastón o muletas, y agenda pública cada vez más reducida, con el príncipe heredero Moulay Hassan asumiendo más actos.
El Palacio suele limitar los partes a dolencias “mecánicas” o puntuales. Esa escasez de información alimenta tanto análisis serios como rumores de oposición.
Si los síntomas del tuit fueran ciertos, ¿qué encajaría médicamente?
Los elementos que Issou atribuye al rey son tres: deterioro cognitivo y de la toma de decisiones, cuadro descrito como trastorno psicológico grave e incontinencia urinaria que requiere pañales y sonda. Esa combinación no es un diagnóstico; es un síndrome. En medicina se busca si hay una sola enfermedad que explique lo cognitivo, lo conductual y lo urológico.
Hipótesis razonables (siempre condicionales):
- Neurosarcoidosis
Si la sarcoidosis que se le atribuye desde hace años hubiera afectado meninges, cerebro o médula, puede producir alteraciones cognitivas, síntomas psiquiátricos, hidrocefalia y disfunción urinaria por afectación medular o autonómica. Encajaría el historial inflamatorio conocido con los nuevos síntomas alegados. No hay prueba pública de que sea el caso. - Hidrocefalia normativa (NPH)
La tríada clásica es deterioro cognitivo, incontinencia urinaria y alteración de la marcha. A los 63 años es menos frecuente que en ancianos, pero posible tras hemorragias, infecciones o inflamación meníngea. La sonda y los pañales encajarían con incontinencia establecida. - Enfermedad neurodegenerativa o vascular
Parkinson (o síndromes Parkinson-plus) suele asociar problemas urinarios y, en fases avanzadas, deterioro cognitivo. Una demencia vascular sería plausible en alguien con arritmias previas y posible enfermedad cardíaca o sarcoide. El Alzheimer puro a esa edad con incontinencia tan precoz es menos típico, salvo forma atípica o muy evolucionada. - Compresión medular o síndrome de cola de caballo
El rey tiene antecedentes de lumbociática. Una hernia grave o estenosis que comprima raíces sacras puede causar retención o incontinencia y necesidad de sonda. No explica por sí sola un “trastorno psicológico” ni la pérdida de capacidad de decidir, salvo por dolor crónico, fármacos o un proceso concurrente. - Efectos de fármacos y comorbilidad
Dosis altas y prolongadas de corticoides (usados en sarcoidosis) pueden provocar alteraciones del humor, insomnio, psicosis esteroidea y debilidad muscular. No suelen justificar una sonda permanente. La polimedicación, infecciones urinarias de repetición o un tumor pélvico/prostático añadirían la parte urológica.
Un “trastorno psicológico grave” aislado (depresión mayor, psicosis) no suele requerir sonda urinaria ni pañales de forma estable; eso apunta más a un problema neurológico, medular o de movilidad extrema que a una enfermedad psiquiátrica primaria.
Qué no se puede concluir
- No hay imagen, parte médico ni fuente identificable que acredite pañales o sonda.
- Quien lanza la información es un opositor con asilo político; el incentivo de desgastar al régimen es obvio.
- Mohamed VI ha reaparecido en actos oficiales en 2025-2026 precisamente para cortar rumores de muerte o incapacidad total.
- En monarquías con poco contrapeso institucional, la salud del soberano se convierte en campo de batalla informativo: el Palacio minimiza; la oposición maximiza.

