miércoles, abril 29, 2026
InicioOpiniónEditoresEl macabro hallazgo del cuerpo del empresario Jesús Tavira bajo más de...

El macabro hallazgo del cuerpo del empresario Jesús Tavira bajo más de 2 metros de hormigón levanta todo tipo de sospechas

La Policía Nacional ha confirmado uno de los descubrimientos más estremecedores de los últimos años en la Comunidad Valenciana: el cadáver del empresario alicantino Jesús Tavira, de 63 años, desaparecido desde el 18 de marzo, fue localizado enterrado a más de dos metros de profundidad bajo una losa de hormigón en un aljibe de una vivienda en la pedanía de El Bacarot.

El cuerpo presentaba un avanzado estado de descomposición, estaba envuelto en plásticos y mostraba múltiples heridas por arma blanca por todo el cuerpo. No se trata de un simple robo que salió mal. La forma de ocultación —profesional, calculada y extremadamente laboriosa— ha encendido todas las alarmas y ha convertido este caso en uno de los más sospechosos de la reciente crónica negra española.

Un testigo incómodo en el caso más mediático de Alicante

Jesús Tavira no era un empresario cualquiera. Era propietario de un negocio de compraventa de vehículos y desguace situado muy cerca del concesionario donde, el 9 de diciembre de 2016, fue asesinada a tiros María del Carmen Martínez, viuda de Vicente Sala, expresidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Tavira declaró como testigo clave en el juicio por aquel crimen, que sigue sin resolverse diez años después. Su testimonio, que incluía detalles sobre llamadas y relaciones con el principal sospechoso en su día (Miguel López), generó gran expectación mediática en su momento.

El caso Sala-Martínez sigue siendo una herida abierta en Alicante. Vinculado a los oscuros entresijos de la extinta caja de ahorros, uno de los mayores escándalos financieros de la crisis de 2008-2012, nunca se ha logrado identificar con certeza al autor material del asesinato. Que uno de los testigos más relevantes aparezca ahora asesinado y enterrado como en las peores películas de mafia genera, inevitablemente, todo tipo de especulaciones.

Desaparición “en extrañas circunstancias” y un coche calcinado

Tavira desapareció el 18 de marzo de 2026. Desde el primer momento, la Policía descartó la hipótesis de una marcha voluntaria. Días después, su vehículo apareció calcinado en la zona norte de Alicante, un clásico recurso para eliminar rastros y complicar la investigación. Los agentes del Grupo de Delincuencia Violenta (UDEV) de la Brigada Provincial de Policía Judicial centraron sus esfuerzos en el entorno más cercano del empresario. Los indicios llevaron directamente a una vivienda en El Bacarot, habitada por un trabajador suyo (un mecánico) y su esposa.

Tras más de diez horas de registro, el Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) encontró el cuerpo en un antiguo pozo ciego, cubierto de hormigón, escombros y una nueva losa. Una medalla y efectos personales reconocidos por la familia permitieron la identificación inicial, confirmada después por huellas dactilares de la Policía Científica.

Cuatro detenidos… pero ¿es suficiente?

Hasta el momento han sido detenidas cuatro personas (tres hombres y una mujer, de entre 35 y 45 años): el empleado mecánico, su esposa (propietarios de la vivienda donde se ocultaba el cadáver), un tercer individuo y un cuarto arrestado específicamente por haber incendiado el vehículo de Tavira. Se les imputan los delitos de asesinato, robo con violencia (Tavira portaba efectos de valor), daños y encubrimiento. La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, ha destacado el “esfuerzo” de la Policía, pero la investigación sigue abierta y no se descartan más arrestos.

La versión oficial apunta a un robo con violencia o un ajuste de cuentas interno, posiblemente por deudas o conflictos laborales. Sin embargo, varios elementos hacen que esta explicación resulte, como mínimo, demasiado simple:

  • Enterrar un cuerpo a más de dos metros bajo hormigón no es algo que se improvise en un robo común. Requiere tiempo, herramientas, conocimiento y, sobre todo, la certeza de que nadie va a buscar allí.
  • Las múltiples cuchilladas sugieren ensañamiento o un mensaje claro, no un simple atraco.
  • La elección del domicilio del propio trabajador como tumba improvisada resulta inquietantemente audaz… o desesperada.
  • El vínculo de Tavira con el caso CAM, aunque la Policía lo descarta de momento como móvil, genera una sombra de duda imposible de ignorar en la opinión pública.

¿Silencio eterno para un testigo incómodo?

Aunque las autoridades insisten en que no hay indicios de relación entre ambos crímenes, la coincidencia es demasiado llamativa para pasarla por alto. Un testigo clave en un asesinato sin resolver aparece brutalmente asesinado y ocultado de forma profesional justo cuando el caso Sala sigue coleando en los medios y en los juzgados. El Supremo ordenó incluso repetir el juicio hace años, lo que demuestra que el asunto dista mucho de estar cerrado.

El método empleado —hormigón, profundidad, envoltura plástica— recuerda más a técnicas de crimen organizado que a un ajuste de cuentas entre un empresario y su mecánico. ¿Era Tavira un testigo que sabía demasiado? ¿O simplemente tuvo la mala suerte de cruzarse con alguien dispuesto a todo por unos efectos de valor y un coche? La rapidez y eficacia con la que la Policía ha resuelto la desaparición es meritoria, pero las preguntas que quedan en el aire son muchas.

Mientras los cuatro detenidos pasan a disposición judicial en las próximas horas, Alicante —y buena parte de España— se pregunta si este asesinato es solo el trágico final de un robo con violencia… o el capítulo más oscuro de una historia que comenzó hace diez años con otro disparo sin resolver.

EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes