A pocos días de que se cierren los envíos de las tarjetas censales para las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026, ha circulado con fuerza en redes sociales un mensaje que alerta de la llegada de una de estas tarjetas a una dirección de la zona de Madrid (concretamente se menciona El Escorial) a nombre de una mujer cubana que, según el propietario del piso, nunca ha vivido allí.
El contenido, difundido a partir de un mensaje de un vecino y amplificado por cuentas como @sandyspain3, muestra la tarjeta censal del Instituto Nacional de Estadística (INE) a nombre de Eva Josefa Sevillano Armesto, con dirección en el Paseo de la Castellana. El relato indica que el portero del edificio, al no reconocer el nombre, contactó con el dueño, quien negó conocer a la mujer. El mensaje sugiere que casos similares podrían estar ocurriendo en otros edificios de Madrid y que personas o “entidades interesadas” podrían votar por correo desde direcciones en las que nunca han residido.
¡De verdad que esto es muy fuerte! ¡De denuncia! Que rule por favor. @KuRobber @MariaMu24417972 @Putrefacha @JoseLui64419339 @Capitana_espana @MarBalCas @FernandoFGR1 @Fernand35932695 @FlordeYl @criaturina @ofendidito__ @o_deconstruido @numer344 @JMASPASC https://t.co/gBi6aQlMi8
— Sandy Garcia (@sandyspain3) November 6, 2026
Cómo funcionan realmente las tarjetas censales
Según la Oficina del Censo Electoral, el envío de estas tarjetas se realiza entre el 2 y el 10 de noviembre de 2026. Son puramente informativas: indican la mesa, la sección y el local electoral donde le corresponde votar a cada elector inscrito. No son necesarias para votar y no otorgan por sí mismas el derecho al sufragio.
El censo electoral vigente para estos comicios es el cerrado a 1 de agosto de 2026. Cualquier alta o modificación posterior a esa fecha no se incorpora a estas elecciones. Los ciudadanos pueden consultar y reclamar sus datos a través de la sede electrónica del INE.
El contexto más amplio: las acusaciones de “pucherazo”
Este caso anecdótico se enmarca en un clima de fuerte desconfianza electoral que se ha intensificado desde el anuncio del adelanto electoral por parte de Pedro Sánchez. Las menciones a un posible “pucherazo” se dispararon en redes sociales tras la convocatoria, centradas principalmente en dos frentes: el fuerte incremento del Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) por la llamada “Ley de Nietos” y el sistema de voto por correo.
El Tribunal Supremo ha suspendido cautelarmente los efectos electorales de determinadas altas derivadas de esa ley, y hay un litigio abierto sobre la depuración de esos registros. Paralelamente, fact-checkers y medios como RTVE han documentado la recirculación de bulos antiguos sobre el voto por correo y el recuento, sin que se hayan presentado pruebas de un fraude generalizado. El voto por correo exige tres identificaciones del elector y se mezcla con las papeletas de la mesa el día de la votación

