La Delegación del Gobierno comete una prevaricación de libro delante de toda la nación y no pasa nada. Eso de ponerse encima a vacilar y a hacer la politiquería de siempre con este tema de los acampados enchufados que tienen ahí por toda España repartidos ya es el colmo, pero mucho antes ya era grave que la policía no pueda actuar de oficio y sacar a gente de la calle que está acampada de forma ilegal en lo que constituye una prevaricación tan espantosa y tan evidente que cuesta creérselo.

La Delegación del Gobierno de Santander, inclusive, se pone a vacilar y en concreto al Ayuntamiento diciendo que a la alcaldesa no le gusta la democracia porque han exigido desde el Consistorio que se quite a esa gente de esa plaza donde están molestando a los demás y ocupando la vía pública sin ningún tipo de razón en Derecho. Pero es que la democracia no es eso precisamente. La democracia no es que hay unas normas para unos enchufados y para el resto están las de toda la vida. Además de todo, la democracia no es que el Ayuntamiento de ramales haya comprado un edificio para convertirlo en un centro de acogida, de espaldas a los vecinos y sin contar con ellos para nada. Lo han reconocido prácticamente como siempre con la boca pequeña y por la presión popular que ya era incontenible.
Con todas estas cosas lo único que demuestran es que estamos realmente en una dictadura. Que pienses lo que pienses hay datos que son objetivos. A nadie se le ocurra acampar en plena calle sin pensar que te puedan echar a los 5 minutos en cuanto pase por allí una patrulla de la Policía. Y a nadie se le ocurre que algo tan importante como que un ayuntamiento compre una casa o construya incluso un edificio entero, en el caso de Santander, se mantenga en secreto y se trate a los vecinos como si fueran menores de edad a los que hay que ocultarles las cosas. Todas estas arbitrariedades y abusos y prevaricaciones son síntomas claros de que estamos en una dictadura y además que pasa incluso de interpretar la voluntad popular salvo para esconder o disimular las cosas que les interesan porque saben que estamos en contra mayoritariamente.

