Po David Azañón (Subinspector 87713)
La creación de una comisaría de Policía Nacional en Roquetas de Mar, anunciada por el ministro, otrora Grande, ahora Marlaska y respaldada por un proyecto de 210 agentes, ha sufrido un revés judicial.
La sentencia, de 19 de octubre de 2026, de la Audiencia Nacional anuló la previsión correspondiente de la Orden INT/859/2023. Esto no impide que pueda crearse una comisaría en el futuro, pero obliga al Gobierno a afrontar las consecuencias jurídicas de una decisión insuficientemente fundamentada.
A ello se suma la decisión del Ayuntamiento de paralizar la cesión del edificio municipal previsto para albergar las nuevas dependencias.
A mi me da exactamente igual qué cuerpo policial esté en Roquetas de mar pero la cruda realidad es que, como siempre, la casa sin barrer.
Si supieran en la Audiencia Nacional que hay más Guardia Civil en la villa de Madrid que Policía Nacional aun siendo la demarcación territorial de esta última veríamos. Conste que no lo digo por defender a la Policía Nacional sino lo digo por los guardias civiles que, en el resto de la región de Madrid, son abandonados a su suerte.
En los numerosos pueblos de Madrid, y en no pocas ocasiones, dos guardias se hacen cargo de la seguridad ciudadana de varias localidades o patrullan una extensión imposible de cubrir lo cual nos lleva a la enorme seguridad ciudadana imperante, eso sí no faltan los de la recaudadora agrupación dependiente de la DGT.
La realidad es que sea en Madrid capital –demarcación de la Policía Nacional– como en la zona rural madrileña –demarcación territorial de la Guardia Civil–, por mucho que diga Almeida 360, dejó de ser segura, al igual que el resto de España. Asesinatos, reyertas, robos, secuestros, disturbios, etc. son el pan de cada día.
Lo importante es que la Ley Orgánica 2/1986 no establece un número mínimo de habitantes para que un municipio tenga derecho a disponer de una comisaría de Policía Nacional. No existe un umbral legal que establezca el número de habitantes que obligue automáticamente a crearla aunque lo normal es cuando se sobrepasan los 50.000 habitantes.
Roquetas supera los 115.000 habitantes y presenta unas características demográficas y territoriales que justifican un estudio específico de sus necesidades de seguridad. De hecho, el propio Ministerio del Interior pepero reconoció hace años esa realidad e incluso en 2016 se creó en el municipio una Unidad de Extranjería y Documentación de la Policía Nacional. Roquetas es la enésima localidad invadida de España.
Aquí lo estrictamente legal y policial empero ahora viene lo político. Los antecedentes son que la provincia de Almería siempre ha sido pepera mientras que la región ha sido socialista muchos años, así les ha ido, como a los extremeños, aunque no veo diferencia alguna entre la Díaz y el Bonilla: son agenda 2030 a tope con la venia de los EREristas.
Tampoco puede olvidarse el contexto político municipal donde su alcalde lleva demasiados años, más de treinta y uno. Miedo me da que un político esté más de ocho años en un cargo público sea del partido que fuere, imaginen treinta y uno.
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¿Eso sin contar con que a alguno que yo me sé le ha tocado la lotería varias veces?
Qué suerte tienen algunos…
La lucha, como en numerosísimos lugares de España, entre el Ayuntamiento pepero y Ministerio del pesoe está servida.
Mientras tanto los profesionales, los del 20% de Pareto que siempre defiendo, hartos de estas mierdas, policías nacionales o guardias civiles siguen vendidos. A los políticos les trae al pairo los policías, sean del cuerpo que fuere, y la de los ciudadanos, su leitmotiv es alcanzar el poder o mantenerse en él.
Como saben yo soy partidario de la disolución de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, así como de las policías autonómicas al servicio del independentismo y también de las policías locales, recaudando para los ayuntamientos vía multas.
En España debería existir un único Cuerpo de Policía –que les den a Fernando VII, el peor de los Borbones que ya es decir, y al Duque de Ahumada, enchufado de Narváez a la ligera de cascos de Isabel II– junto a un potente Cuerpo de Asuntos Internos Policiales, dependiente de jueces y magistrados lejos de los políticos, si existiera independencia judicial mejor que mejor.
Desafortunadamente esto no va a suceder, cada político quiere su propia guardia pretoriana o de corps –no sé qué es peor–, es más, quieren su propio cuerpo de inteligencia como la Von der Brujen quien está haciendo todo lo posible para crear su propio cuerpo de inteligencia europeo bajo su mando directo. Y ya sabemos muchos de los que están o han estado en este mundo cloaquero policial que los servicios de inteligencia cuentan con gente muy profesional, como en las policías, pero que están dirigidos por gente nada recomendable al único servicio del poder de turno. Es como lo de los enchufados en Renfe o Adif pero muchísimo más grave, si cabe.
Si ustedes supieran, estimados compatriotas de toda ideología o condición, los enchufados que existen en la administración saldrían a lo que deberían salir.
Sirve de ejemplo paradigmático el una administración local donde uno de los mandos de la policía local –un don nadie– alentó a una secretaria C2 que se presentara a policía local C1 prometiéndola –tras haberla metido como a un cajón que no cierra– que no saldría nunca de patrulla y que ganaría más dinero, unos 15.000€ más al año. Si esto lo hace un pintamonas, qué no hará un ministro o un presidente o consejero de taifa o chiringuito local.
Los ciudadanos no necesitan enfrentamientos institucionales, ni anuncios electorales. Necesitan policías, medios y seguridad en todos los barrios del municipio y no policías de la señorita Pepis, como las guapitas de cara de uniforme entallado, a niveles de pezuña de camello, de las portavoces habituales.
Los españoles, de toda ideología o condición, necesitan una policía de la que los delincuentes no se rían, ni policías atemorizados que no van a ciertas zonas pero, menos todavía, necesita policías que se vienen arriba con los no delincuentes, sancionando y molestando al currante y al contribuyente. El mundo al revés, de ahí la expresión que siempre profiero de lobos con corderos y corderos con lobos.
Hoy finalizo con Montesquieu:
PARA QUE NO SE PUEDA ABUSAR DEL PODER, ES PRECISO QUE EL PODER FRENE AL PODER.

