Este pasado 2 de noviembre de 2026, un incidente en una casa privada en Petropavlivska Borshchahivka (suburbio al oeste de Kiev) ha generado protestas, enfrentamientos y una fuerte cobertura mediática internacional. El lugar, identificado como punto de despliegue temporal de la unidad militar 3121 de la Guardia Nacional (perteneciente al 1.er Cuerpo “Azov”), albergaba a soldados movilizados y a personal que había abandonado su puesto sin autorización (AWOL o SZCh). Relatos de retención ilegal, golpes, denegación de asistencia médica y posibles extorsiones han provocado la intervención de autoridades de alto nivel, incluida la del jefe de la Oficina del Presidente, Kyrylo Budanov, quien reconoció la existencia de “muchas instalaciones similares”.
Desarrollo de los hechos
El escándalo comenzó cuando familiares y vecinos denunciaron que decenas de personas estaban retenidas en el sótano o en las instalaciones de la casa de la calle Soniachna. Se reportaron cifras iniciales de 25 a 40-50 detenidos según canales de Telegram y testigos. Una ambulancia privada fue impedida de acceder durante horas; el personal médico denunció que había personas en estado crítico y que se les había negado atención. La policía regional de Kiev inicialmente desestimó las denuncias de detención ilegal o muertes, calificó el inmueble como instalación militar y afirmó que no había heridos.
La tensión escaló: se formó una multitud, se intentó forzar la entrada, se registraron enfrentamientos, uso de gas lacrimógeno, daños a vehículos policiales y disparos (sin confirmación oficial de heridos por esa causa). El comandante de la Guardia Nacional, Oleksandr Pivnenko, y el comandante del 1.er Cuerpo Azov, Denys Prokopenko, confirmaron el uso del lugar como punto temporal para procesar a movilizados y personal AWOL antes de enviarlos a sus unidades o centros de entrenamiento. Cuatro militares fueron hospitalizados con lesiones. Azov anunció una investigación interna y afirmó que, si se confirma violencia ilegal, los responsables serán sancionados. Describieron parte de la información sobre torturas como “no verificada” y acusaron a los manifestantes de obstruir operaciones y desacreditar a las fuerzas armadas.
El menor de 14 años
El elemento que más impacto generó fue el hallazgo de un adolescente de 14 años. Budanov habló con él en el lugar (en ruso), confirmó su edad y contactó a su hermana para que lo recogieran. El chico dijo que había llegado “con los chicos”.
Las versiones difieren: medios ucranianos como LIGA.net, ZN.ua y Hromadske reportan que el menor trepó un árbol o la cerca durante los disturbios y cayó o entró en el recinto. Otras fuentes (especialmente reportes críticos y de medios rusos o de oposición) afirman que fue arrastrado al interior, golpeado con una pala y sacado en estado de shock, envuelto en una manta, con signos de sangre o grave malestar. Imágenes y videos circulados muestran al joven en evidente distress mientras es escoltado. Budanov lo sacó y pidió a la gente que se dispersara, afirmando que ya no quedaban “rehenes”.
Un veterano que entró con Budanov (citado por Slidstvo.info) declaró que no vio “cámaras de tortura” evidentes, que los militares ya llegaban con lesiones y que el menor había entrado por su cuenta tras el inicio de los incidentes. Otras denuncias hablan de personas con lesiones graves (columna, estoma, necrosis), sangre en las camas y posibles demandas de dinero a familiares.
🇺🇦 | El periodista ucraniano Anatolii Sharii publica unas perturbadoras imágenes que, asegura, corresponden al asalto ciudadano a una prisión secreta cerca de Kiev en la que paramilitares de Azov torturarían a soldados desertores, incluyendo un chico de 14 años que aparece en el vídeo en el momento de ser liberado. https://t.co/8XkfMHK9Nj
— HerQles (@herqles_es) November 2, 2026
Declaraciones de Budanov y alcance del caso
Budanov llegó de noche y declaró: “Vine a averiguar qué demonios está pasando”. Confirmó que había 14 personas en el edificio (cifra inferior a las iniciales) y, al ser preguntado por la existencia de lugares similares, respondió: “Hay muchos edificios como este”. Prometió investigar por qué operan, qué ocurre dentro y el problema de las ausencias sin permiso. El caso amplió el debate sobre las prácticas de movilización forzada, las condiciones de retención de desertores y la supervisión de unidades como Azov.
Contexto histórico y político de Azov
El 1.er Cuerpo “Azov” de la Guardia Nacional tiene orígenes en el batallón fundado en 2014 por militantes de extrema derecha (vinculado a Andriy Biletsky y Patriot of Ukraine). Participó en combates clave del Donbás y en la defensa de Azovstal en Mariupol en 2022. Ha enfrentado acusaciones históricas de abusos, simbolismo extremista y detenciones arbitrarias. Aunque se integró formalmente en las fuerzas estatales y su liderazgo actual rechaza etiquetas neonazis, el incidente reavivó críticas internacionales y domésticas. En 2025 se expandió como cuerpo.
Situación actual y discrepancias
Las autoridades ucranianas reconocen el uso del inmueble, las lesiones de cuatro militares y la necesidad de investigación. Niegan de forma sistemática la existencia de un “campo de tortura” masivo o detenciones arbitrarias de civiles. Fuentes independientes y de oposición documentan bloqueos a médicos, heridos visibles y el caos de la noche. No hay, al momento de esta redacción, un informe oficial completo ni confirmación independiente de muertes o torturas sistemáticas en este sitio concreto. El caso se suma a denuncias recurrentes sobre irregularidades en la movilización y el tratamiento de personal AWOL en Ucrania.
La historia continúa generando debate sobre el control de las fuerzas armadas, la transparencia en tiempos de guerra y el uso de la ayuda internacional.

