Por David Azañón (Subinspector 87713)
Durante los últimos años, a nivel nacional, se vienen produciendo unos 4.000 suicidios al año aproximadamente. Tanto políticos como furcias mediáticas siguen silenciando esta lacra. Ha quedado patente no interesa toda vez que tampoco interesa defender nuestros territorio y cultura. Mismo problema que tienen el resto de europeos, el culpable es la agenda 2030 y todos sus siervos, lleven o no el maldito pin.
En el día de ayer se produjo el enésimo suicidio en España, concretamente fue una joven guardia civil. Presuntamente, el lamentable suceso se produjo por un tema amoroso, se plantó en la casa de otro guardia civil y se descerrajó un tiro en la cabeza. Descanse en paz.
Ni una palabra desde el Ministerio del Interior, ni de la Secretaría de Estado de Seguridad, ni de la Guardia Civil, aunque claro si les resbala un aumento del 1300% en agresiones en Ceuta, cómo no les va a resbalar que una joven picoleta se vuele la tapa de los sesos.
Y aquí la pregunta vuelve a ser inevitable: ¿qué pasaría si cada vez que un policía se fuera a quitar la vida se llevara por delante a algún político, a alguna furcia mediática o a algún alto mando policial?
No me malinterpreten sólo estoy formulando una pregunta, en ningún caso estoy proponiendo tal cosa pero existen numerosos antecedentes, tanto en la Policía Nacional que se silencian como, especialmente, en la Guardia Civil. No es buena cosa que las policías estén militarizadas, los abusos subyacen tras mal llamada disciplina militar.
En 1992, el guardia civil Jesús Manuel disparó y mató al sargento José Pedro, comandante del puesto de San Andrés y Los Sauces.
En 2003, el teniente coronel Luis Manuel, después de ser relevado de la jefatura de la Comandancia de Albacete, disparó contra el nuevo jefe, José Antonio, causándole heridas graves, además de matar al comandante segundo jefe.
En 2005, el guardia civil Aurelio amenazó de muerte, golpeó e intentó desenfundar su arma contra el capitán Juan Enrique.
En 2009, el guardia civil Ernesto agarró y trató de golpear al sargento primero Jesús Carlos, teniendo que ser reducido por otro agente.
En 2025, un guardia civil fue detenido en Casabermeja (Málaga) por la presunta agresión a golpes de un sargento, aunque no cuenta todavía con una sentencia firme.
Y cómo no el reciente y gravísimo caso del “teniente general” Luis Antonio del Castillo quien profirió contra el general Fernando Mora expresiones especialmente graves como “no me toques los cojones”, “me vas a comer la polla”, “vete a la puta mierda”, “me cago en tu puta madre” y, en referencia a una posible agresión física, “no te meto dos hostias porque no te tengo delante”. Me gustaría ver si daría, on no, alguna hostia en Ceuta a los invasores o si no pega ni sellos.
El Tribunal Supremo, posteriormente, archivó la denuncia presentada por Mora y consideró las expresiones “groseras, chabacanas y soeces”, pero ¡no constitutivas de delito!
Alerta spoiler: la ley de nietos será aprobada de una forma u otra, por el Supremo o por el Constitucional.
¿Cuál sería la sentencia si a alguien se le ocurre proferir tales expresiones contra un juez o magistrado? Escandaloso, vergonzoso, ultrajante, exaspe
Mas ustedes sáltense un semáforo o vayan a 130 km/h o tomen dos cañas que verán si es delito o no.
¿Imaginan que les pasaría a cualquiera de ustedes con este tipo sin ser un alto mando de la Guardia Civil?
¿Algún oligofrénico funcional sigue creyendo en eso de los derechos y libertades?
La policía está para defender al poder, y ya digo, muchos policías se están dando cuenta que trabajan, lamentablemente, contra sí mismos, contra sus familias y contra su propio país pues los que dirigen la Policía Nacional y la Guardia Civil han sido y son, los que son, políticos que sólo cumplen órdenes. Como me dijo un alto cargo sindical, uno de los pocos que tengo en estima por trabajador y honrado, rara avis, recientemente de manera reservada “es un escándalo que las UIP se dediquen a cumplir órdenes sean legales o ilegales, hemos llegado a un punto que si les ordenan cargar contra sus madres, aducirían cumplir órdenes igualmente”.
En el caso de Trebujena, por tanto, es otro suicidio más. Existen chiringuitos con nombres rimbombantes tanto en la Policía Nacional como en la Guardia Civil con denominaciones tales como Equipo de Intervención Psicosocial o Servicio de Psicología respectivamente, incluso TAP, teléfono de atención psicológica. ¡No llamen jamás!
Les adelanto que poco varían este tipo de chiringuitos con el de la funcionaria de Justicia que durante su jornada laboral, va de compras y realiza todo tipo de “gestiones” no relacionadas con su actividad profesional.
Les recuerdo que mi primer expediente disciplinario fue archivado sorprendentemente – como todos –, tras haberse procedido a su apertura sin justificación alguna – como todos –. Le manifesté al, en ese momento desconocido para mi D. Alfredo Perdiguero, que le dijera al que era, a la sazón, Jefe Superior de Policía de Madrid que su jefa de gabinete enviaba a policías, que hacían las veces de chóferes, a buscar a sus amigas en vehículo oficial camuflado para ayudarlas para hacer la compra.
Por cierto, continúa pendiente de aclaración pública, el caso de D. Alfredo Perdiguero que sigue convaleciente y lo que le queda. Nadie ha sido detenido por ello a pesar de que muchos están ansiosos por palotear – jerga policial para los que alegalmente, por no decir otra cosa más fuerte -.
Hoy finalizo citando al poeta escocés Thomas Campbell:
LA SANGRE DEL PATRIOTA ES LA SEMILLA DEL ÁRBOL DE LA LIBERTAD.

