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El crimen de Henry Nowak, el joven estudiante británico que murió apuñalado por un importado y siendo esposado y humillado por la policía

El 3 de diciembre de 2025, Henry Nowak, estudiante de primer año de Finanzas (o Contabilidad) en la Universidad de Southampton, de origen británico-polaco y procedente de Chafford Hundred (Essex), salía de una noche de fiesta con compañeros de fútbol. Caminaba solo de vuelta a su residencia de estudiantes en el área de Portswood/Belmont Road cuando se encontró con Vickrum (o Vikram Singh) Digwa, un hombre sij de 23 años.

Digwa, que portaba un kirpan ceremonial sij (cuchillo curvo religioso), lo apuñaló cinco veces con una hoja de 21 cm: una herida mortal en el pecho que afectó corazón y pulmones, y otras en la cara y piernas. Henry intentó huir saltando una valla y dejó un rastro de sangre visible. Vecinos lo oyeron decir “Me estoy muriendo”.

Digwa, para justificar el ataque, mintió a la policía: afirmó que Henry, borracho, le había agredido físicamente, le había tirado el turbante y proferido insultos racistas. La fiscalía calificó esta versión de “mentira perversa”. Henry no estaba por encima del límite de alcohol para conducir y nunca realizó comentarios racistas, según las pruebas del juicio.

La llegada de la policía y el cámara corporal que indigna al mundo

Cuando los agentes de Hampshire and Isle of Wight Constabulary llegaron, creyeron inicialmente la versión de Digwa. El vídeo de la cámara corporal —liberado tras la sentencia— muestra la escena más controvertida:

  • Henry yace en el suelo, pálido, sangrando abundantemente, incapaz de mantenerse erguido.
  • Repite una y otra vez: “Me han apuñalado” y “No puedo respirar” (su padre, Mark Nowak, contó en el juzgado que lo dijo nueve veces).
  • Un agente responde: “No creo que te hayan apuñalado, colega”  y “¿Dónde te han apuñalado?”.
  • Lo esposan mientras está tendido en el suelo, en estado crítico.
  • Solo cuando colapsa inconsciente retiran las esposas y comienzan los primeros auxilios (que los mismos agentes que lo esposaron intentaron aplicar después).

Henry Nowak murió en el lugar, esposado o recién liberado de las esposas, en presencia policial. Su familia insiste: “No murió con dignidad”.

Condena de Digwa y disculpas policiales

El 1 de junio de 2026, Vickrum Digwa fue condenado por asesinato en el Tribunal de la Corona de Southampton y sentenciado a cadena perpetua con un mínimo de 21 años. El juez William Mousley KC le dijo que había avergonzado a su familia, su comunidad y su religión, y que sus mentiras habían avivado tensiones raciales en Southampton y el país.

Hampshire Police emitió disculpas públicas. El subcomisario jefe interino Robert France declaró: “Es una tragedia que los agentes no entendieran inmediatamente lo que le había pasado a Henry. Lamento que lo esposaran y arrestaran mientras perdía el conocimiento”. La Comisionada de Policía y Delito, Donna Jones, lo calificó de “tragedia nacional”.

El organismo independiente de control policial (IOPC) investiga actualmente el uso de esposas, la valoración de las lesiones y los primeros auxilios prestados. Los agentes implicados son tratados como testigos por ahora.

Las declaraciones de la familia

Tras la sentencia, el padre Mark Nowak leyó una declaración familiar:

  • “Henry no murió con dignidad.”
  • Agradeció al equipo de investigación del asesinato por conseguir justicia, pero exigió una investigación “transparente” sobre el trato policial.
  • Pidió que el crimen con armas blancas se trate como emergencia nacional.
  • “Mantenemos a Vickrum Digwa como 100 % responsable del brutal asesinato de nuestro hijo. Pero Henry no debería haber muerto en las calles de Southampton bajo custodia policial.”

Su hermana Olivia Nowak lo describió como su “mejor amigo” con “un vínculo inquebrantable”: “El día que llamaron a la puerta para decirnos que mi hermano había muerto… una gran parte de mí murió con él.” Su madre, Lucy Ross, habló del “dolor más allá de cualquier cosa que supiera que existía”.

Reacción pública y el debate que genera el caso

El vídeo cámara corporal ha provocado una oleada de indignación en redes sociales, medios británicos (Sky News, BBC, Metro, The Spectator) y figuras políticas como Nigel Farage, quien señaló que “nuestras instituciones no se preocupan por Henry Nowak porque es blanco”.

En el hilo original del post en X, los comentarios son contundentes:

  • Muchos lo califican de “asesinato por omisión” o “crimen de odio” (en este caso, contra un blanco).
  • Se discute el supuesto sesgo ideológico de la policía (“woke policing”): miedo a ser acusados de racismo hace que crean más fácilmente la versión del agresor de minoría étnica/religiosa.
  • Se vincula al debate más amplio sobre inmigración, crimen con cuchillos y “policía de dos niveles” en Europa.

El caso ha reavivado también la discusión sobre el porte de kirpans ceremoniales sij (legales en Reino Unido si se llevan por motivos religiosos, aunque el usado era más grande de lo habitual). La comisionada Jones pidió al primer ministro una revisión urgente de la normativa sobre armas blancas por motivos religiosos.

Un caso que trasciende fronteras

Lo que comenzó como un trágico apuñalamiento en una calle de Southampton se ha convertido, gracias a la cámara corporal y a la sentencia, en un símbolo para miles de personas de los fallos del sistema: la facilidad con la que una mentira sobre “racismo” puede invertir los roles de víctima y agresor ante ojos entrenados en la corrección política, y las consecuencias mortales de no priorizar la evidencia física y las palabras de un joven que se desangraba diciendo “no puedo respirar”.

Henry Nowak tenía 18 años, era ambicioso, querido por su familia y estaba empezando su vida universitaria. Murió en la calle, esposado, mientras un agente le decía que no le creía.

El post de @queru_lant y el vídeo que lo acompaña han hecho que millones de personas —en Reino Unido, Alemania y más allá— se pregunten cómo pudo ocurrir algo así en 2025-2026. La investigación del IOPC y las posibles reformas policiales y legislativas determinarán si se extraen lecciones reales o si, como temen muchos, se trata solo de otro caso que se archivará en el olvido.

Por ahora, la imagen de un joven de 18 años repitiendo “me han apuñalado” mientras lo esposan y lo dejan morir sigue circulando y rompiendo corazones.

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