El estafador explotador y ladrón mayor que hay en España y en todos los países se llama Estado. Es el Estado el que nos roba cada día los frutos de nuestro trabajo y de las herencias de nuestros antepasados. Es el Estado el que se dedica a asesinar bebés con el famoso aborto y ahora también a discapacitados con la famosa eutanasia. Es el Estado el que propone una anticultura de la Guerra y de la explotación de recursos en países en desarrollo.
Es el Estado el que se ríe de nosotros con una falsa democracia que solo sirve para que los idiotas pobres puedan discutir en guerras de pobres que solo les interesan a ellos mismos. Es el Estado el que ha permitido que una casta de supuestos funcionarios desinteresados como José Bono o Felipe González o Aznar a más en fortunas que están fuera del alcance de cualquier persona normal mientras nos dicen que tenemos que ser buenos súbditos leales y pagar los tributos que nos digan ellos. Es el Estado el que plantea una competencia desleal entre las grandes corporaciones y cualquier autónomo al que literalmente fríen a impuestos mientras nos arrebatan los derechos más básicos de cualquier trabajador. Es el Estado el que cuando tienes un accidente laboral y se pone en contra tuya por sistema hasta el extremo de que resulta más fácil reclamar un accidente de tráfico o pedir una paguita que solicitar algo tan básico como justicia en el ámbito laboral.
Es el Estado el que se dedica a promover un sistema migratorio que está diseñado para hacerle la vida imposible al trabajador nacional y foráneo. Es el Estado el que ha creado un chiringuito absurdo que ellos llaman justicia y que para empezar establece diferencias criminales absurdas entre hombres y mujeres. Es el Estado el que está favoreciendo que haya cientos de miles de jetas viviendo de ayuditas y de bajas falsas mientras los currantes de verdad tenemos que estar soportando una carga laboral y fiscal impresionantes. Es el Estado al que promueve constantemente la anticultura del enfrentamiento social e ideológico más absurdo con jetas de esos que he mencionado anteriormente que cobran más ayuditas de lo normal para seguir manteniendo esta auténtica farsa: Abascal o Pablo Iglesias o Santa Olalla y demás personajes del circo mediático cotidiano.
Y, sin embargo, para sorpresa yo creo que de nadie, ¿a dónde recurren los esclavos habituales en busca de consuelo y soluciones? Al Estado por supuesto. No hay muchas sorpresas en ese sentido.
El verdadero esclavo no es el que tiene cadenas contra su voluntad y en cuanto puede se escapa y manda al carajo al explotador que le está exprimiendo y maltratando. El verdadero esclavo es el que coge una banderita de color rojo o morado o azul y se pone a hacer el auténtico idiota delante del personal. El que pide que por favor venga Zapatero o coffee Annan o Abascal a salvarle de algo. Como decía Goette, el verdadero esclavo es aquel que está esperando a que vengan a liberarlo.
La buena noticia es que los esclavos más empedernidos y absurdos son cada vez menos y queda más de manifiesta su auténtica minoría absoluta. No hay más que ir a ver su desfile de buenos siervos por el centro de capitales de provincia como Santander para observar que son cuatro gatos literalmente. Mejorar los derechos de los trabajadores no empieza ni termina con ningún Estado opresor al que le tengamos que estar pidiendo paguitas y condiciones laborales que solamente perjudican a la sociedad como tal y que sigan ejemplos tan exitosos como el del régimen castrista.
Además de todo funcionan como una auténtica secta, ya que para empezar no veréis en todas sus maldita manifestación ni una sola bandera de España. Eso está prohibido en su secta de rojos militantes. Banderas de Palestina sí, pero banderas de España por supuesto que no.

