InicioOpiniónColaboradoresEl Jornal (nº 409) R.I.P.

El Jornal (nº 409) R.I.P.

Cuando uno vive entregado al servicio a los demás, llega un momento maravilloso donde lo que ocurre dentro y fuera, arriba y abajo, todo, es un mismo ejercicio; oportunidades para dar lo mejor de nosotros. Cada vez más al límite, un día tras otro.

Quizá la explicación a este hecho sea el contraste, inmenso, entre Almas Conscientes, iluminadas, y el entorno que las acoge, este paraíso convertido en infierno, llamado planeta Tierra, donde el rebaño pace confiado; ciegas, las ovejas no son conscientes de vivir en una granja, de cuál es la finalidad del pastor, ni del envío complaciente de sus hijos al matadero. Corderos de sacrificio.

– Siempre fue así, es la tradición…

– Claro, sobre todo la “judeocristiana”, así nos luce el pelo.

… 

¿Miles de años crucificando la Verdad?

La cuestión es que después de un día duro en asuntos propios y de haber tenido que pelear con el tractor para poder cortar la hierba de la finca, decidí darme un respiro y salir a cenar por ahí, solo; tenía en mente cierto restaurante de una localidad cercana, pero montado en el coche recordé que estaban en fiestas, así que, buscando tranquilidad, me dirigí en dirección contraria, donde habría menos jaleo. Cuando hay fiestas en alguna parroquia, el resto de localidades cercanas quedan vacías, que es como estaba la tarde noche hoy en A Guarda, oportunidad que aproveché para acercarme a un local molón situado en la Alameda; aparqué el coche y me asomé a ver cómo andaba el aforo, que estaba muy tranquilo, prácticamente vacío. Un lujo.

En el tiempo que pasó entre que me senté y fui atendido por Nico, el camarero, terminaba de cenar otro empleado que estaba haciendo su descanso y se despidió una pareja de clientes, con lo que solo quedamos en el local otra mesa y un servidor, aunque fue en los diez minutos siguientes, mientras esperaba la cena, cuando lo que prometía ser una velada tranquila se convirtió en un ejercicio complicado; verá por qué lo digo:

Después de un día duro, intentaba sintonizar con mi voz interior y poner las ideas en orden, pero la mesa de enfrente, por el volumen del diálogo y especialmente su contenido, lo hizo imposible; un par de matrimonios que rondaba los 65 y alguna mujer más habían juntado dos mesas, pero era la conversación entre los caballeros situados en un extremo lo que no pude dejar de escuchar, porque relataba, una tras otra, muertes ocurridas recientemente en la comarca…

– ¿Tampoco te enteraste de que falleció “fulanito”?

– No…

Gente de todas las edades y en buen estado físico, algunas incluso excelente, fulminados; derrames, infartos, tumores. Personas que, en cuestión de horas, pasan de encontrarse perfectamente a ser veladas en un tanatorio.

¿Nadie se daba cuenta?

Resultaba estremecedor, porque nombraban a cada uno por su nombre y apellidos, incluso con sus motes; uno que se encontraba mal conduciendo, otros que estaban trabajando en sus huertas, de paseo. Hasta uno que asistía al cura en un entierro…

¿El colmo?

Cuando uno está informado sobre lo que sucede en el Mundo últimamente, en especial desde 2021, sabe que poner el brazo es un gesto de sumisión (a un sistema criminal y satánico) que significa “acepto el sacrificio”. Gates, la OMS, los gobiernos cómplices; ya no se esconden.

Pretenden reducir la población porque quieren dejar atrás una sociedad basada en el trabajo y dar paso a una tecnocracia basada en paguitas, donde el esclavo digital solo cobrará si obedece; ya no necesitan ni músculo ni cerebro, ahora tienen robots e IA.

No termino de entender por qué no se ve algo tan claro, y que poner el brazo es una prueba subliminal, una trampa sibilina, en la que seguimos cayendo como moscas.

Mi cena se había convertido en misión, porque estaba seguro de que esas muertes, “más de 30 en nada de tiempo” llegó a comentar el orador al final de aquel relato macabro, tenían relación con el gesto de poner el brazo…

Solo pensaba en la manera de advertir la relación entre la información que yo tenía y la realidad que estamos experimentando todos, reto que no resultaba sencillo, porque después continuaron hablando sobre los mejores seguros de decesos…

¿Dándolo por hecho y barajando la “mejor opción”?

Me sentía obligado a denunciar y advertirles, pero no veía cómo, porque iba a ser una situación tensa, así que estaba empezando a agobiarme, momento en el que las señoras toman el relevo y comienzan a hablar de vacunas, como si esta asociación ya estuviera tomando forma en el inconsciente colectivo; por fin. Algo es algo.

Mientras una hablaba de que “tenía” que vacunarse, otras relataban experiencias negativas, propias y ajenas, ya con las primeras dosis recibidas; comentaban que habían sido “llamadas” (imagino que por el SERGAS) para recibir un montón de “protecciones”. Contra herpes, tétanos, neumonías, gripe. 

De traca.

Bueno, pues la cena había pasado a un segundo plano, pero al menos la misión iba aclarándose un poco; ahora solo faltaba pagar la cuenta, dejar una buena propina y advertir a aquellas personas, así que despedí de Nico y me dirigí hacia la mesa donde estaban de tertulia:

“Disculpen la molestia, pero estaba esperando ahí al lado y no he podido evitar escuchar la lista de fallecidos que han enumerado, una evidencia tremenda que no todos aprecian, y además un auténtico escándalo; ahora asocien esta conversación con la que han tenido las señoras, donde relatan cómo nos “llaman” con insistencia a ciertas edades, o por diferentes motivos, para poner el brazo. Verán claramente de dónde viene el problema. Buenas noches”.

El mensaje había sido entregado y recordarían aquella escena durante mucho tiempo; misión cumplida.

Pues ya ve el Lector, así están las cosas, “Vacunar, vacunar y vacunar” que decía Sánchez, unos llamando por teléfono para pinchar a otros y estos sorprendidos por asistir a tantos entierros extraños.

Para terminar…

Solo me gustaría añadir que hace tiempo que tengo la sensación de merecer alguna recompensa, reconocimiento a una labor de entrega, pero de momento el teléfono no suena precisamente para ofrecerme dar el pregón en las fiestas, aunque no pierdo la esperanza; el lunes tengo que pasar por el juzgado a recoger una denuncia. No sé de qué va el asunto, pero puede ser que haya cometido algún error y deba aprender una lección, porque nadie es perfecto, o que algún ego, por rencor, pretenda volcar su negatividad sobre mí, con lo que me estarían haciendo un regalo.

Ya les contaré…

¿Miles de años crucificando la Verdad?

Ya ve…

https://t.me/Drfintextos

NOTA: Mi intención es escribir un “texto-denuncia” capaz de TERMINAR con la absurda situación que vive el Mundo. Atención, opiniones, consejos, crítica; cualquier observación resulta útil y será de agradecer. También el apoyo económico ES30 2080 5038 4130 4003 3209

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