InicioOpiniónEditoresDMOCRACIA, la marca de ropa del gobierno para adular al "amado líder"

DMOCRACIA, la marca de ropa del gobierno para adular al «amado líder»

El Gobierno de Pedro Sánchez ha alcanzado un nuevo hito en el arte del derroche, la manipulación y la vergüenza ajena. Con cargo al erario público —es decir, con el dinero de todos los españoles, incluyendo aquellos que lo critican y a los que se les niegan servicios esenciales—, ha lanzado DMOCRACIA, una marca de ropa supuestamente destinada a “expandir entre la población joven los valores democráticos”. Quince millones de euros (o 14,6 según algunas fuentes) para ropa fea, coreografías lamentables y propaganda burda.

El tuitero @Det_Metalica lo ha resumido con sarcasmo letal: “¿Solo 15 millones, chiqui? Poco me parece por esta maravilla.” Y adjuntó un vídeo que es, efectivamente, una maravilla… de lo patético, lo casposo y lo indignante.

El “espectáculo”: baile de presos en un circo presupuestario

El vídeo promocional muestra a un grupo de jóvenes (bailarines profesionales o aficionados mal pagados) ejecutando coreografías torpes, repetitivas y de estética entre presidiario urbano y fiesta de instituto bajo presupuesto. Luces de discoteca barata, proyecciones cutres con mensajes subliminales, ropa holgada en tonos tierra que recuerda más a uniformes de campo de reeducación que a moda juvenil “democrática”. Los movimientos son rígidos, los gestos forzados y la energía general es la de quien cobra por humillarse delante de una cámara pagada con fondos públicos.

Los comentarios en el hilo no dejan lugar a dudas: vergüenza ajena máxima, comparaciones con gulags, monos en exhibición, “coreografía de fin de curso de primaria a precio VIP”, “ropa de presidiarios”. Hasta quienes intentan ser benevolentes admiten que 15 millones es un escándalo. La juventud “menos rebelde y más servil de la historia”, como acertadamente señaló un usuario, bailando al son de la propaganda oficial mientras el país enfrenta problemas reales.

La influencer y el ministro: propaganda con cara sonriente

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y la influencer socialista Marina Rivers (conocida por su alineación con el sanchismo) son los rostros visibles de esta operación. Rivers posa en el Congreso con la ropa de la marca y vende el producto como si se tratara de una revolución cultural. El Gobierno no se molesta en disimular: usa dinero público para que influencers afines vendan ideología disfrazada de moda.

Esto no es “acercar valores democráticos”. Es adoctrinamiento pagado. En una democracia sana, los valores se viven, no se venden con sudaderas y pantalones anchos mediante coreografías ridículas. Cuando un régimen necesita repetir obsesivamente la palabra “democracia” en el nombre de su marca de ropa (“DMOCRACIA”), es porque sabe que su práctica cotidiana está muy lejos de ella. Como bien señalaron en el hilo: los verdaderos reyes no necesitan gritar “yo soy el rey”. Los regímenes autoritarios, sí.

Despilfarro obsceno en tiempos de crisis

Mientras miles de españoles esperan ayudas por dependencia, enfermos de ELA se mueren sin recursos, las listas de espera sanitarias se eternizan y las pensiones y salarios no dan para llegar a fin de mes, Sánchez y sus socios tiran 15 millones en ropa propagandística. Casi mejor gastarlo en “coca y putas”, como ironizó crudamente un usuario: al menos sería más honesto.

Este no es un caso aislado. Forma parte de un patrón: control de la narrativa, uso clientelar de fondos públicos, financiación de influencers afines y una “Memoria Democrática” que funciona más como Ministerio de la Verdad que como institución neutral. La marca DMOCRACIA celebra “50 años de España en libertad” mientras el Gobierno practica lawfare, ataques a la prensa crítica, pactos con independentistas y una polarización que erosiona precisamente las instituciones democráticas.

El verdadero mensaje: “Eres demócrata y no lo sabes… si votas a Sánchez”

El fondo ideológico es nauseabundo. Se presenta la “democracia” como un monopolio de la izquierda sanchista, algo que hay que “sentir como tuyo” mediante merchandising estatal. Los que discrepan son, implícitamente, antidemócratas. Esta es la misma lógica que usa para criminalizar a la oposición, reformar instituciones a su medida y blanquear a socios separatistas o filoetarras.

Los bailarines del vídeo no expanden valores democráticos: ilustran el servilismo cultural al poder. Los jóvenes que participen en esto no están siendo empoderados; están siendo utilizados como extras en un circo propagandístico financiado por quienes deberían servir al interés general, no a su perpetuación en el cargo.

Conclusión: un insulto a la inteligencia y al bolsillo de los españoles

@Det_Metalica y el hilo entero tienen razón en señalarlo como una aberración. No es solo el dinero tirado (que ya es grave). Es la humillación estética, la manipulación ideológica y la absoluta desconexión con las prioridades reales de un país que agoniza económicamente y socialmente.

Quince millones de euros para esto. Para ropa fea, bailes ridículos y un intento torpe de lavar cerebros juveniles. Si esto es lo que el sanchismo entiende por “valores democráticos”, entonces la mejor forma de defender la democracia real es rechazarlo con toda la fuerza posible en las urnas y en la calle.

España no necesita más marcas de ropa gubernamentales. Necesita menos propaganda y más gobierno decente. DMOCRACIA no es una maravilla. Es un monumento al descaro, la incompetencia y el autoritarismo disfrazado de progresismo. Y los españoles estamos pagando la factura.

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