El abogado Cosme Delclaux Zubiria, secuestrado durante 232 días por la banda terrorista ETA a finales de los años 90, falleció este sábado en Bilbao a los 64 años de edad.
Delclaux, hijo del destacado industrial vizcaíno Álvaro Delclaux (expresidente de Vidrala y con cargos relevantes en el sector del vidrio), fue una de las víctimas de los secuestros extorsivos que ETA utilizaba para financiar sus actividades. Su muerte se produce a pocos meses de cumplirse treinta años de su secuestro, ocurrido el 11 de noviembre de 1996.
El secuestro y las condiciones de cautiverio
Tenía entonces 34 años y trabajaba como abogado en una empresa de consultoría en el Parque Tecnológico de Zamudio (Vizcaya). ETA lo capturó cuando se dirigía a su vehículo en un aparcamiento cercano a su lugar de trabajo. Fue introducido a la fuerza en un coche, sedado e introducido en el maletero de otro vehículo antes de ser trasladado a un zulo (habitáculo subterráneo) de dimensiones extremadamente reducidas: apenas 1,5 metros de ancho, 3 metros de largo y 1,80 metros de alto.
Durante los 232 días de cautiverio permaneció en condiciones inhumanas: sin luz natural, con una única bombilla de 40 vatios, sin ducha, con ventilación deficiente y escaso mobiliario (un colchón en el suelo, una pequeña mesa de camping y una silla). Los secuestradores utilizaron altavoces para emitir sonidos constantes y le administraron sedantes en varios momentos. Su familia pagó un rescate millonario (alrededor de 1.000 millones de pesetas, equivalente a varios millones de euros en la época) para garantizar su liberación.
El 1 de julio de 1997, ETA lo liberó maniatado a un árbol en un paraje de Elorrio (Vizcaya), pocas horas antes de que la Guardia Civil rescatara al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que había permanecido 532 días secuestrado en condiciones aún más extremas.
Consecuencias y contexto
El secuestro de Cosme Delclaux formó parte de una campaña de extorsión de ETA conocida como “impuesto revolucionario”, que afectó a empresarios y profesionales vascos. Tras su liberación, Delclaux testificó en varios juicios contra miembros de la banda, incluyendo a etarras como “Kantauri” y “Lola”, condenados por su participación en el secuestro.
A lo largo de los años, Delclaux mantuvo un perfil discreto, aunque su caso quedó grabado en la memoria colectiva como uno de los secuestros más largos de la época, símbolo del sufrimiento causado por el terrorismo etarra.
El funeral de Cosme Delclaux se celebrará este lunes en la parroquia de San Ignacio de Loyola de Neguri (Getxo).
Su fallecimiento, a los 64 años, cierra un capítulo doloroso para las víctimas del terrorismo en el País Vasco, recordando las secuelas físicas y psicológicas que dejaron años de cautiverio en condiciones degradantes. No se han detallado públicamente las causas exactas de su muerte, que se produce en un momento en que se acerca el aniversario de su secuestro.
Descanse en paz.

