Por Alfonso de la Vega
En un alarde de cinismo semejante a las que aquí nos tiene acostumbradas el falsario, Trump ha tratado de desmarcarse del revolcón republicano sufrido el martes. Con su estupefaciente desparpajo lenguaraz ha llegado a decir que “Si yo hubiera estado en la papeleta, habríamos ganado”. Cosa que evidentemente no es cierta porque ni siquiera los candidatos más directamente apoyados por él se han librado del desastre.
Sin embargo, la pérdida del control del Congreso además del Senado a partir de enero no significa necesariamente un bloqueo político absoluto para Trump. Pudiera ser que al contrario la soberbia le hiciera más peligroso e impulsará a una mayor agresividad y a perpetrar más barbaridades además de explotar todas las posibilidades legales de oponerse al Legislativo o de control de los Tribunales. Y le quedan un par de meses de maniobra antes de que sea efectiva. A partir de ese momento, de no llegar a acuerdos las políticas de Trump puede que no reciban financiación, o el presidente vete los proyectos de ley aprobados por el Congreso, lo que podría provocar una grave crisis política. Incluso un impeachment. El propio partido republicano acaso le pueda sacrificar si quiere tener alguna posibilidad cara a las siguientes presidenciales. Es de suponer que tanto el vicepresidente Vance como Rubio, considerados los candidatos naturales a ser sus posibles sucesores, estén más que preocupados y traten de maniobrar en consecuencia.
Entre las causas de la derrota de Trump se encuentra su traición al movimiento patriótico MAGA, en especial la crisis económica existente por la deslocalización globalista o el auge de China agravada por la criminal guerra contra Irán al servicio más del sionismo que de EEUU en una evidente violación de su promesa de no generar más guerras. Pero en la “democracia” que disfrutamos el castigo a Trump y su partido lleva aparejado el auge del otro, no menos detestable, sin poder salir de este círculo vicioso infernal.
Por si había dudas, AIPAC no se esconde y felicitó a sus patrocinados con este texto esclarecedor: “AIPAC felicita a los cientos de demócratas y republicanos candidatos pro – Israel que ganaron sus elecciones anoche. Más de 234 candidatos respaldados por miembros de AIPAC ya han ganado, con muchas carreras adicionales aún demasiado reñidas para llamar…los miembros de AIPAC están decididos a expandir su activismo político en los ciclos venideros. Nuestra comunidad aumentará su apoyo a demócratas y republicanos que reconocen que una sólida asociación con Israel ayuda a mantener seguros a ambos países, avanza la paz y la estabilidad, promueve los valores democráticos y crece nuestra economía a través del comercio y la innovación.”. Como la banca en los casinos, sea con demócratas o con republicanos la AIPAC siempre gana.

Por desgracia, el flagrante fracaso político de Trump dejará el camino abierto al regreso del globalismo más WOKE o lo que ahora exija el guion renovado de la farsa. Lo suyo fue una esperanza fallida de que se pudiera volver al ámbito del respeto a las soberanías siquiera relativa de las naciones y que la globalización mejorara el comercio internacional con los beneficios económicos y sociales que tal proceso acarrearía, pero nunca la servidumbre liberticida a una plutocracia sionista más descarnada. O incluso la creciente penuria derivada de la radical alteración de las principales líneas de tráfico del comercio internacional, en especial la de la energía imprescindible para el funcionamiento de la sociedad.
Ahora quizás más que nunca resulta fundamental intentar comprender que es lo que está pasando. Desde luego que en este fracaso existe un componente personal, el análisis ad hominem. Trump ha demostrado ser un desahogado deslenguado sin honor, palabra, ni principios, ni tampoco muchos conocimientos de geopolítica o de cultura general. Un osado mascarón de proa de los oligarcas de la IA y presa fácil del sionismo por conveniencia, falta de criterio moral e intelectual o por ser objeto de chantaje por el canallesco caso Epstein.
Pero caben otras reflexiones más amargas y abstractas como es la valoración de las limitaciones en las posibilidades reales de la “democracia” como instrumento de control del poder por parte de la ciudadanía. Con la globalización actual el sistema político real de Occidente resulta en la práctica una plutocracia sionista más o menos disimulada por la sustitución de títeres o señuelos ideológicos cuando les conviene. Desde tal punto de vista lo de Trump pudiera haber sido un error pasajero en la matrix o una disidencia controlada para volver a la posición anterior con mayor fuerza de avasallamiento.
De modo que esta reflexión no sólo valdría para la metrópoli imperial sino también para sus colonias. Dada la falta de soberanía real y la evidenciada incapacidad del pueblo español para dirigir sus propios destinos lo que pueda pasar el 29 N dependerá, pucherazo u oportuno cisne negro o no mediante, de lo que más le convenga a esa plutocracia internacional: si consideran al falsario y su banda demasiado quemados por lo que conviene cambiar de títere o primer actor unos meses permitirán la victoria de la negligente oposición. Feijoo ha demostrado ser un chico obediente de la comisionista von der Leyen y Abascal lo sería de Israel. La gente está muy quemada y para la continuidad del régimen habría que ofrecerles algo de ilusión con un respiro transitorio. Que duraría poco, el imprescindible para que el nuevo gobierno se queme en unas coyunturas nacional e internacional que se prevén terribles y sin demasiadas posibilidades de ejercer un poder real debido a la naturaleza chapucera de nuestro ordenamiento constitucional. La deuda, las invasiones, la crisis financiera y política de la UE, Ceuta, son amenazas unidas al envenenamiento mental y corrupción imperantes en buena parte de la sociedad. Pero siempre quedará un rey que ha renegado repetidamente en público del patriotismo nacional para garantizar la continuidad de los intereses globales.
No nos engañemos. El resultado de EEUU era recibido con desigual resultado por las bolsas. Las acciones de los llamados siete magníficos (Meta, Tesla, Apple, Nvidia, Amazon, Google y Microsoft) acusan el resultado con pérdidas de unos 2300 millones de dólares en el mercado de valores de 2300 millones. Sabemos que aquí la política “comunista” del falsario favorece al IBEX 35 y tras algunas dudas después de la catástrofe de Urda al recibir la noticia subía un 3%. Es posible que la razón principal sea técnica y tenga que ver con los intereses de la deuda. Hasta ahora se venía dando la incoherencia de que subiesen a la vez, tipos de interés y beneficios empresariales declarados y, en consecuencia, sus cotizaciones bursátiles, pero la oligarquía no puede ocultar su simpatía por la política de protección del gran capital promovida por Sánchez a costa de la clase media y trabajadora. España es uno de los polos de inversión favoritos de BlackRock y otros fondos calificados de “buitre” para mejor despistar al propio electorado.
Ojalá no sea así pero el futuro no deja de mostrarse peligroso y difícil en cualquiera de los escenarios más previsibles.

