La Sala de lo Militar del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de súplica interpuesto por el general de división de la Guardia Civil en la reserva Fernando Javier Mora y ha confirmado el archivo de la denuncia que presentó contra el teniente general Luis del Castillo, jefe del Mando de Operaciones. El auto del 21 de julio de 2026, que inadmitía a trámite la querella, queda así ratificado.
Mora denunciaba a su superior por delitos de abuso de autoridad, trato degradante y humillante, amenazas, coacciones, injurias y calumnias. Los hechos se remontan al 30 de abril de 2025, cuando el entonces general jefe de la Zona de Madrid recibió instrucciones para no asistir a los actos conmemorativos del Dos de Mayo (Día de la Comunidad de Madrid), presididos por Isabel Díaz Ayuso en la Real Casa de Correos. Mora interpretó la orden como un intento de utilizar políticamente a la Guardia Civil para dar un “gesto de desprecio” a la presidente madrileña.
La conversación y la grabación
Todo comenzó con un intercambio de mensajes de WhatsApp. Del Castillo transmitió la instrucción (“Te traslado lo que me han dicho. Tú mismo”) y Mora se negó a excusarse sin motivo, al considerar que estaba obligado por protocolo a representar a la institución. Más tarde, Mora llamó por teléfono a su superior, puso el dispositivo en manos libres y grabó la conversación con el móvil de su esposa.
En el audio —difundido meses después por varios medios y que mostramos al final de este artículo— el tono se elevó rápidamente. Del Castillo empleó expresiones como “no me toques los cojones”, “me vas a comer la p0lla” o “no te meto dos hostias porque no te tengo delante”. Mora, por su parte, reprochó que se trataba de una decisión política del Ministerio del Interior y de la directora general de la Guardia Civil, la ahora imputada Mercedes González, y afirmó que le estaban “pegando una patada a la presidenta de la Comunidad en mi culo” y que su “culo” no estaba para que “este Gobierno, este ministro o esta directora” lo utilizaran. Finalmente, Del Castillo autorizó la asistencia y Mora acudió al acto.
Argumentos del Supremo
La Sala de lo Militar considera que de la conversación no se desprende ningún hecho delictivo. Destaca que se trató de un diálogo privado, sin testigos, iniciado por el propio Mora de forma “inadecuada, impertinente e irrespetuosa”, y que refleja una relación de “confianza, compañerismo y familiaridad”. Las expresiones soeces del superior se interpretan como un reproche airado ante la negativa del subordinado, no como un abuso de jerarquía ni como un trato degradante que lesione la integridad moral.
El tribunal también subraya el retraso en la presentación de la denuncia: los hechos ocurrieron el 30 de abril de 2025 y la querella se interpuso el 22 de junio de 2026, más de un año después. “Llama la atención” —señalan los magistrados— que hechos calificados por el denunciante de “especial gravedad” no se pusieran en conocimiento de la justicia de forma inmediata.
Según el auto, Del Castillo “se limitó a comunicarle lo que le habían ordenado” y no impuso de forma arbitraria la prohibición. El Ministerio Fiscal se adhirió al recurso de Mora, pero la Sala lo desestimó por unanimidad.
Contexto político
El episodio generó una fuerte polémica el pasado mes de julio, cuando se filtraron los audios. La oposición (especialmente el PP) lo interpretó como un intento de boicot institucional contra Ayuso por parte del Gobierno de Pedro Sánchez y del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Se pidieron comparecencias de Marlaska y de la directora general de la Guardia Civil. Mora, ya en la reserva, presentó la denuncia tras pasar a esa situación.
Con la confirmación del archivo por el Tribunal Supremo, el asunto queda judicialmente cerrado. El caso, sin embargo, ha dejado un rastro de tensiones internas en la cúpula de la Guardia Civil y ha reabierto el debate sobre los límites de la imparcialidad institucional frente a posibles interferencias políticas.
Este es el audio de la conversación entre ambos:


