InicioOpiniónEditoresLas 13 familias que, según Fritz Springmeier, nadie se atreve a nombrar

Las 13 familias que, según Fritz Springmeier, nadie se atreve a nombrar

En 1998, Fritz Springmeier —autor de Bloodlines of the Illuminati— dio una charla en la que aseguró que el poder real no reside en presidentes, parlamentos ni urnas, sino en 13 linajes que, según él, se transmiten influencia de generación en generación. El vídeo parte de esa tesis: “cuando aprendes quiénes son las líneas de sangre, cambia por completo tu visión de la historia”.

Springmeier enumera estas 13 familias:

  1. Astor
  2. Bundy
  3. Collins
  4. DuPont
  5. Freeman
  6. Lee (también citada como Li)
  7. Kennedy
  8. Onassis
  9. Rockefeller
  10. Rothschild
  11. Russell
  12. Merovingios (incluye, según él, a la realeza británica)
  13. Van Dyne / Van Duyn

En su obra escrita aparecen a veces Reynolds como linaje asociado, y también familias “interconectadas” como Disney, Krupp y McDonald. El vídeo se centra en las 13 de la lista oral.

Lo que el vídeo dice de cada una

  • Rothschild. Presentados como constructores de la primera red bancaria internacional, capaces de financiar gobiernos y guerras a la vez. Controlarían Rothschild & Co. y estarían ligados al monopolio diamantífero de De Beers.
  • Rockefeller. Ligados a Standard Oil (origen de ExxonMobil y Chevron) y a la Fundación Rockefeller, con influencia en energía y salud global. El vídeo afirma que John D. Rockefeller aparece también en los lazos de sangre de Lady Di.
  • Astor. Fortuna inmobiliaria en Manhattan. El narrador sostiene que Diana de Gales tenía más vínculos de sangre con Astor, Bundy, Collins, DuPont, Freeman y Rockefeller que el príncipe Carlos.
  • DuPont. Pólvora, química y beneficios de guerra.
  • Kennedy. Política estadounidense; el vídeo recuerda a un presidente y a dos asesinados.
  • Onassis. Control del transporte marítimo. Según el montaje, durante la Segunda Guerra Mundial salvó su flota griega “colaborando”, mientras otros barcos se hundían.
  • Russell. Comercio del opio, Yale y la sociedad Skull and Bones.
  • Bundy. Relacionados con el Proyecto Manhattan, la CIA y el Council on Foreign Relations.
  • Lee / Li. Control financiero en Asia Oriental, según Springmeier.
  • Collins, Freeman y Van Dyne. Aparecen como linajes de bajo perfil, pero situados “en la misma cúspide de la pirámide”.
  • Merovingios. Presentados como la línea real europea de la que formaría parte la corona británica.

Otros apellidos que el vídeo asocia al sistema, aunque no siempre como “las 13”: Morgan, Pine, Reynolds y Warburg, citados como accionistas o figuras ligadas a la Reserva Federal. También nombra a los Clinton, a Franklin D. Roosevelt (por la Trading with the Enemy Act de 1941) y al secretario del Tesoro Henry Morgenthau.

La pirámide de poder, según el relato

Springmeier no se queda en los apellidos. Describe una estructura de consejos, de más a menos visibles:

  • Consejo de Tres
  • Consejo de Cinco
  • Consejo de Siete
  • Consejo de Nueve
  • Consejo de Trece
  • Grand Druid Council
  • Committee of 300
  • Committee of 500 (asimilado a las Fortune 500)

Como “fachada visible” cita multinacionales y gestoras: Apple, Microsoft, JP Morgan, Johnson & Johnson, Exxon, Lockheed Martin, Google, y los fondos BlackRock, Vanguard y State Street, que tendrían participaciones cruzadas en casi todos los sectores.

En política y estrategia nombra:

  • MJ-12 (Majestic 12), con gente de la Jason Society, CIA, NSA y FBI
  • Council on Foreign Relations
  • Comisión Trilateral
  • Brookings Institution
  • Business Roundtable
  • American Enterprise Institute
  • Population Council
  • Resources for the Future
  • Urban Institute
  • RAND Corporation
  • Stanford Research Institute
  • Hudson Institute
  • Consejo de Seguridad Nacional

Dinero, comida, salud, vigilancia y guerra

Dinero. La Reserva Federal no sería un organismo público al uso: sus bancos regionales funcionarían como entidades privadas. El interés de la deuda pública iría de los impuestos a intereses financieros privados.

Comida. El cartel ABCDADM (Archer Daniels Midland), Bunge, Cargill y Louis Dreyfus— controlaría entre el 50% y el 60% del comercio mundial de trigo, soja y maíz. ADM operaría en unos 170 países. También cita a Central Iowa Beef y al USDA como brazo de cumplimiento.

Salud. Habla de grupos secretos que “destruyen” a médicos disidentes; de una industria farmacéutica de 1,6 billones de dólares en ingresos; de que el NIH financia menos ensayos que las farmacéuticas; y de médicos de Harvard con lazos con la industria.

Vigilancia. Seguimiento “de la cuna a la tumba”: número de la Seguridad Social, cajeros, comunicaciones. Menciona “nueve ordenadores bestia” y archivos de CIA, IRS, FBI y NSA. Como hecho verificable posterior a la charla de 1998, el narrador inserta las filtraciones de Edward Snowden (2013) sobre PRISM y XKeyscore, y avisa de las CBDC como rastro digital total.

Guerra. El vídeo afirma que las guerras se diseñan para que ganen fabricantes de armas, petroleras, bancos que financian a ambos bandos y farmacéuticas. Recurre al libro Trading with the Enemy, de Charles Higham: De Beers habría suministrado diamantes a la Alemania nazi desde el Congo belga; Standard Oil habría enviado petróleo a España para los alemanes en sociedad con IG Farben; Onassis habría preservado barcos; DuPont habría monopolizado la pólvora. En Vietnam, las rotaciones de tropas y la cercanía a las rutas de droga habrían servido para crear una “cultura de la droga”.

El narrador resume la mirada de esas élites con una frase atribuida a Springmeier: ven a la gente como ganado.

Qué ocurrió con Springmeier

El vídeo insiste en que “poco después de publicar esta investigación” fue sentenciado a 9 años o 111 meses de prisión federal, y que “el primer juez federal que revisó el caso dijo que no había pruebas contra él”.

Los documentos del caso dicen otra cosa. En 2002 fue acusado en Portland (Oregón) por el asalto a mano armada al Key Bank de Damascus, el 8 de octubre de 1997, junto a Forrest E. Bateman. Un jurado lo declaró culpable el 12 de febrero de 2003. En noviembre de 2003 el juez James Redden lo condenó a 51 meses por el robo y 60 meses por el arma, consecutivos (unos 9 años en total), más multa y restitución. La condena fue confirmada por el Noveno Circuito. Salió el 25 de marzo de 2011.

Su mujer, Patricia Springmeier, y el propio autor sostuvieron que el proceso era un montaje por sus escritos. El tribunal lo juzgó por el atraco, no por haber publicado una lista de apellidos.

Cierre del propio vídeo

El narrador de Be Inspired no presenta todo como verdad demostrada. Dice que lo que contó Fritz “me sacudió” y que “no sé cuánto es cierto”. Aun así, propone un cierre práctico: comprar local, elegir empresas transparentes, cuestionar el consumo, usar menos el teléfono y no vivir distraído, porque —según esa tesis— el sistema se sostiene en la dependencia y la desconexión.

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