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Alertan que puede suceder algo en Melilla

El mensaje, publicado este jueves 17 de septiembre de 2026 por @TalebSahara, es breve y deliberadamente ambiguo: “Atención. Puede que ocurra algo en Melilla”. En pocas horas acumuló miles de visualizaciones y decenas de republicaciones. Algunas respuestas interpretaron el aviso como un posible intento de entrada irregular o una maniobra de presión; otras lo enmarcaron en la idea de que, con la atención mediática y política centrada en Ceuta, Melilla sería un objetivo más vulnerable.

Alisalem no es un perfil cualquiera en este debate. Es un activista saharaui asentado en España, habitual en tertulias y autor de análisis en los que sostiene que Rabat usa la migración irregular, la propaganda territorial y la diplomacia como herramientas de presión sobre Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental. En un tuit publicado minutos antes del aviso sobre Melilla vinculó la reunión en Nueva York en la que Israel y Marruecos anunciaron el máximo nivel de relaciones diplomáticas con posibles movimientos futuros en las dos ciudades autónomas.

El contexto: Ceuta como precedente y Melilla en segundo plano

El aviso llega casi dos meses después de la mayor crisis migratoria reciente en la frontera sur. A finales de julio de 2026 decenas de miles de personas cruzaron hacia Ceuta, en un episodio que las autoridades españolas cifraron en torno a 70.000-80.000 entradas y que dejó más de un centenar de muertos. En Melilla, el mismo periodo registró un repunte menor: cientos de jóvenes marroquíes intentaron entrar, sobre todo a nado, y las fuerzas de seguridad marroquíes contuvieron a la mayoría. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, advirtió entonces que “si ocurre allí, puede ocurrir aquí también”.

Desde entonces, informes policiales, notas de inteligencia desclasificadas y análisis de think tanks han insistido en que las redes que movilizaron la avalancha de Ceuta no han desaparecido y que, si la presión se concentra en El Tarajal, las rutas pueden desplazarse hacia Melilla o el corredor canario. Un estudio de la Academia General Militar publicado hace un año ya planteaba el escenario de una “invasión encubierta” mediante entradas masivas presentadas como espontáneas.

A eso se suma un llamamiento concreto en redes. El 11 de septiembre, el grupo marroquí Gen212 (o Gen.Z.212), con más de 90.000 miembros, difundió un mensaje llamando a una “migración masiva” hacia Ceuta el 23 de septiembre, día de las elecciones legislativas en Marruecos. La lógica que atribuyen los convocantes es aprovechar que parte del dispositivo marroquí estará ocupado con los comicios. Alisalem difundió ese llamamiento días antes.

Por qué el 17 de septiembre no es un día cualquiera

Hoy Melilla celebra el Día de Melilla, el 529 aniversario de su incorporación a la Corona de Castilla en 1497. Es festivo local. Hay actos institucionales por la tarde en el recinto amurallado, ofrenda a Pedro de Estopiñán, exhibiciones militares por la mañana y fuegos artificiales. Por primera vez en años acuden autoridades nacionales de peso: el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y la ministra Elma Saiz. El Gobierno presenta la presencia como gesto de apoyo a las dos ciudades autónomas en plena crisis de Ceuta.

Ese telón de fondo —fiesta, visitas políticas, frontera sensible y un precedente reciente de uso de la migración como palanca— es el que da sentido al aviso de Alisalem, aunque a media tarde de este jueves no hay confirmación oficial de un incidente en curso en Melilla. Las crónicas locales hablan de calma relativa en el paso de Beni Enzar, con intentos de salto nocturnos habituales, refuerzo de vallado y una barrera flotante en el Dique Sur similar a la instalada en Ceuta.

La lectura política que hace Alisalem (y la que hacen otros)

El relato de Alisalem encaja con su línea habitual: Marruecos no busca solo “gestionar flujos”, sino erosionar la percepción de soberanía española, generar fatiga institucional y abrir, a largo plazo, un debate sobre el estatuto de Ceuta y Melilla. Lo ha escrito en ABC y lo ha repetido en televisión: la paciencia, los mapas expansionistas, las declaraciones de ministros marroquíes que hablan de “tierras ocupadas” y el control del grifo migratorio forman parte del mismo método que, según él, se aplicó en el Sáhara.

Desde Rabat y desde cuentas marroquíes la lectura es la inversa: Alisalem es un “propagandista argelino” y España se apoya en voces hostiles a Marruecos. Un usuario respondió a su tuit de hoy exactamente en esos términos.

Lo que sí está documentado, más allá de las interpretaciones, es que desde julio han aumentado las reivindicaciones públicas marroquíes sobre las dos ciudades, que el Gobierno español no ha hecho nada y que tanto Ceuta como Melilla viven un estado de alerta permanente: más valla, más barreras marítimas, centros de identificación previstos, menores saturando recursos y una disputa política interna sobre quién avisó, cuándo y qué se hizo.

El post de este jueves no aporta pruebas de un operativo concreto en marcha. Es una alerta de quien lleva meses diciendo que el siguiente episodio no tiene por qué repetirse exactamente en el mismo sitio. En un Día de Melilla con focos políticos encima y con una convocatoria digital ya publicada para el 23 de septiembre, el mensaje funciona como recordatorio: la frontera no está en calma solo porque las cámaras estén apuntando a Ceuta.

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