El informe del doctor Ulrich Abel titulado «Quimioterapia para cánceres epiteliales avanzados» («Chemotherapy of Advanced Epithelial Cancer»), publicado en 1990, es un análisis estadístico histórico que cuestionó radical y absolutamente la eficacia de la (muy lucrativa) quimioterapia citotóxica y citoestática en tumores. Abel, un bioestadístico alemán de la Universidad de Heidelberg, concluyó que NO EXISTÍA EVIDENCIA CIENTÍFICA de que la carcinógena quimioterapia prolongase la supervivencia o mejorase en nada – más bien, la completa antípoda – la calidad de vida en la gran mayoría de los adenocarcinomas avanzados (como colon, mama, próstata, pulmón y otros).
2026, el mismo crimen impune
Los postreros evos, sus vacuos y atroces rebuznos, a saber: Terapias dirigidas e inmunoterapia, quimioterapia combinada y paliativa, «sofistificación» en los cócteles de sus venenos (dizque fármacos), medicina de «precisión»… Blablabla. Y pensando seriamente si la pena de muerte no lo solo es legítima sino obligada en ciertos casos.
Decenios y decenios también con los otros dos iatrogénicos cerditos (además de la quimio, radioterapia y cirugía; ya saben, lo de siempre: envenenar, quemar y cortar, sota caballo y rey). Y más allá de excelentes medicinas orientales (china y ayurvédica) apenas exploradas (por ejemplo la acupuntura, los chakras y la fitoterapia), las curas prohibidas por la criminal far-MAFIA con la complicidad de la inmensa mayoría de los matasanos. El imperio del dolor (Patrick Radden Keefe), pues.

Otros enfoques, otras posibilidades…
Laetrilo, amigdalina o vitamina B17. Té Essiac. Cánnabis y muérdago. El programa de Diagnóstico Sistémico del MORA mediante frecuencias biológicas. Los antineoplastones de Stanisław Burzynski. El cartílago de tiburón, Los métodos Revici, Issels, y Gerson (y no olviden las dietas de Jean Seignalet y Johanna Budwig, más allá de la cetogénica). La medicina biológica de Taher Abbas. Las terapias energéticas de radiofrecuencias de Rife Royal e innúmeros. La hipertermia de Indiba. El orgón de Reich. El Nobel Linus Pauling, la terapia ortomolecular y el uso de la vitamina C intravenosa. La micoterapia – Champiñón del Sol, preferentemente. La urea/Amatrisán de Joaquín Amat. El Ukrain de Jaroslav W. Nowicky. Las gotas homeopáticas (Green Sap), sin olvidar los protocolos homeopáticos a 21.888 pacientes de cáncer entre 1990 y 2007 de los doctores hindúes Prasanta Banerji y Pratip Banerji, padre e hijo. El bicarbonato sódico del oncólogo Simoncini. El BIRM -Biorregulador de la Respuesta Inmune – de otro oncólogo, este ecuatoriano, Edwin Cevallos. El Bio-Bac de Fernando Chacón. El dicloroacetato. El G.N. 24 y el 714-X de Gastón Naessens. Enzimoterapia y ozonoterapia. Terapia fotodinámica. Los neutrófilos que encapsulan y necrosan tumores. El método Kelley-González, las teorías de Hulda Clark y las propuestas de Matthias Rath…y tantos y tantos y tantos). Y, sobre todo, la nueva medicina germánica de Hamer y los estudios sobre «milagrosas» remisiones espontáneas de Kelly Turner…
…Farmafiosos, matasanos, genocidas. Sin más. En fin.

