El post de Abraham Mendieta (@abrahamendieta) del 31 de julio de 2026 describe al rey Mohamed VI como un tirano singular: el monarca más rico de África y la quinta persona más rica del continente, residente habitual en un palacio parisino apodado “el Rey Ausente” por el pueblo marroquí, perseguidor de periodistas, “mascota de Israel” y “excéntricamente corrupto”. A continuación se revisa cada afirmación con la información pública disponible.
Mohamed VI no es un tirano cualquiera: es el rey más rico de toda África y la 5ª persona más rica del Continente.
Vive en un Palacio en París, y el pueblo marroquí lo llama: “El Rey Ausente”.
Persecutor de periodistas, mascota de Israel, excéntricamente corrupto.
Repugnante. pic.twitter.com/PC71ngVIyX
— Abraham Mendieta (@abrahamendieta) July 31, 2026
Fortuna: el monarca más rico de África
Múltiples estimaciones coinciden en que Mohamed VI es el monarca más rico de África. Su patrimonio se calcula entre 5.700 millones y unos 9-10.000 millones de dólares, según valoraciones de holdings como Al Mada (antes Société Nationale d’Investissement, SNI). La familia real controla una participación mayoritaria en este conglomerado pan-africano con intereses en banca (Attijariwafa Bank), minería (Managem), agroindustria, distribución y telecomunicaciones.
Forbes y otras listas de milmillonarios africanos no suelen incluir al rey de forma directa (por el carácter opaco de los activos reales y las reglas de residencia/negocio primario), por lo que la afirmación de “quinta persona más rica del continente” procede de estimaciones más antiguas (por ejemplo, datos de Forbes de 2015 que lo situaban en torno a los 5.000 millones). En 2026, las listas de Forbes de milmillonarios africanos están encabezadas por Aliko Dangote (alrededor de 28.500 millones) y otros empresarios privados; el patrimonio real se sitúa en un rango comparable a los puestos altos, pero no necesariamente el quinto.
El rey posee además residencias de lujo, una flota de aviones, más de 600 coches de alta gama y un yate, según reportajes periodísticos.
El “Rey Ausente” y el palacio en París
Sí existe un patrón documentado de largas estancias en el extranjero. Mohamed VI adquirió en 2020 un hôtel particulier de unos 1.600 m² en la avenida Émile-Deschanel (VII Distrito de París), cerca de la Torre Eiffel, por unos 80-94 millones de euros (procedente de la familia real saudí). También posee el Château de Betz en el Oise.
Medios franceses, españoles e internacionales lo califican con frecuencia de “roi absent” o “rey ausente”. Pasa periodos de meses en Francia (a veces la mitad del año), en parte por problemas de salud (sarcoidosis y afecciones cardíacas) y en parte por preferencia personal. Ha faltado a actos públicos importantes, como la apertura de la CAN 2025, y su hijo, el príncipe heredero Moulay El Hassan, ha asumido un mayor protagonismo. En Marruecos las críticas abiertas a la monarquía son sensibles, pero en redes y en la prensa extranjera el apodo es habitual.
Libertad de prensa y periodistas
Marruecos ocupa puestos bajos en el índice de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras (alrededor del puesto 120 de 180 en 2025). Organizaciones como RSF, el Comité para la Protección de los Periodistas y Human Rights Watch documentan el uso de la justicia para silenciar a periodistas críticos: cargos de difamación, “difusión de noticias falsas”, agresiones sexuales o espionaje que muchos consideran instrumentalizados.
Casos destacados incluyen a Taoufik Bouachrine, Omar Radi y Soulaimane Raissouni, encarcelados durante años y indultados por el rey en julio de 2024 con motivo del 25º aniversario de su reinado. Tras las liberaciones se reportaron campañas de acoso. Otros periodistas siguen enfrentando procesos. La Constitución garantiza formalmente la libertad de expresión, pero la crítica a la monarquía, al islam o a la integridad territorial (Sahara Occidental) sigue siendo una línea roja. El rey ha indultado a algunos, pero el sistema judicial y mediático bajo su reinado mantiene restricciones importantes.
Relaciones con Israel
Marruecos normalizó relaciones diplomáticas con Israel en diciembre de 2020 en el marco de los Acuerdos de Abraham, a cambio del reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental. La cooperación se ha profundizado en los ámbitos militar, de inteligencia, económico y turístico, a pesar de la oposición popular (especialmente tras la guerra de Gaza) y de que Mohamed VI preside el Comité Al-Quds de la Organización de la Cooperación Islámica.
André Azoulay, consejero real judío sefardí de origen marroquí desde la época de Hassan II, es una figura clave en la estrategia de apertura y en las relaciones con la comunidad judía e Israel. Algunos críticos lo presentan como “mascota de Israel”; desde la perspectiva oficial marroquí se trata de una política realista de Estado centrada en el Sahara y en la diversificación de alianzas. El rey mantiene un equilibrio retórico de apoyo a la causa palestina y a la vez consolida los lazos con Tel Aviv.
Acusaciones de corrupción
Existen alegaciones de opacidad y de influencia económica real en sectores clave. Cables de WikiLeaks de 2010 hablaban de prácticas corruptas en el sector inmobiliario vinculadas a empresas del entorno real. Socios cercanos han aparecido en filtraciones como los Panama Papers. El holding Al Mada concentra un poder económico enorme, y el estilo de vida lujoso del monarca contrasta con las dificultades de parte de la población.
Marruecos ha registrado escándalos de corrupción en el ámbito político y empresarial (tráfico de drogas, contratos públicos, etc.), y el rey ha llamado en ocasiones a “moralizar” la vida pública. Sin embargo, la monarquía está constitucionalmente por encima de la política cotidiana y las críticas directas a la fortuna real son delicadas dentro del país.
Contexto general
Mohamed VI accedió al trono en 1999 tras la muerte de Hassan II. Impulsó reformas iniciales (Código de la Familia, apertura económica) y es llamado a veces “rey de los pobres” por programas sociales, aunque su imagen se ha erosionado por las ausencias, la concentración de poder económico y las restricciones a la disidencia. Marruecos ha experimentado crecimiento industrial y se ha posicionado como potencia regional, pero enfrenta desafíos de emigración, desigualdad y libertades civiles.
El post de Mendieta resume una narrativa crítica extendida en ciertos círculos (especialmente en redes y medios argelinos o de oposición). Los datos confirman la riqueza excepcional, las estancias prolongadas en París, las limitaciones a la prensa y la estrecha relación con Israel. Los hechos muestran un monarca con poder casi absoluto, una fortuna opaca y un estilo de gobierno distante, en un sistema que combina modernización económica con control político estricto.

