InicioOpiniónEditoresLas entrevistas a La Veneno en las que reconoce que se le...

Las entrevistas a La Veneno en las que reconoce que se le propuso instalar cámaras ocultas para espiar a «peces gordos» a cambio de un millón por cada grabación

Cristina Ortiz Rodríguez, conocida artísticamente como La Veneno, participó en dos emblemáticas entrevistas en el programa Esta noche cruzamos el Mississippi (emitido en los años 90). En ambas, sus padres —María Jesús y José— compartieron el plató con ella, ofreciendo una visión cruda y emocional sobre su transición, la vida en el pueblo de Adra (Almería) y las tensiones familiares. Los subtítulos adjuntos permiten reconstruir con detalle ambas conversaciones.

Primera entrevista: El reencuentro familiar y las heridas abiertas

En la primera entrega, La Veneno explica que lleva años sin ver a sus padres y solo mantiene contacto ocasional con su hermana mayor. Describe el impacto de su transición: su hermana y sobrina la aceptaron positivamente (“no había visto una transexual tan guapa como yo”), al igual que su padre y hermano, pero su madre lo rechaza abiertamente. Cristina expresa amor por su madre pero evita profundizar para no llorar.

María Jesús, la madre, reconoce que desde pequeño “Joselito” mostraba inclinaciones femeninas, pero afirma que le cuesta trabajo aceptar que su hijo haya “tomado ese camino”. Dice que le duele más la vida que lleva (prostitución y visibilidad) que la homosexualidad en sí. Expresa una “herida muy honda” y dificultad para asumir la condición de su hijo. Admite que la familia lo crió bien y que en el pueblo lo molestaban por envidia, ya que era muy guapo y atraía a las chicas.

José, el padre, coincide en que siguen viéndolo como “hijo” y que, aunque mayor de edad, les duele. Preguntado si tiene esperanzas de que “vuelva a ser hombre”, responde que para él sigue siéndolo. Explica que una vez se ausentó del pueblo coincidiendo con una visita de Cristina para evitar verla “investida” (vestida de mujer), alegando un tratamiento médico.

Cristina defiende su decisión: no puede volver atrás físicamente y prefiere vivir como mujer aunque la señalen. Critica que su madre da demasiada importancia al “qué dirán” en el pueblo, especialmente a su propia hermana. La Veneno revela que su madre le teme al rechazo familiar y social.

Momento emotivo: Cristina presenta a su novio italiano, Andrea, con quien planea casarse. Andrea no quiere que trabaje en la calle y sus padres (más modernos) aceptan la relación. Cristina dice que es un “flechazo” y que él se quedó en España por ella.

Los padres muestran dolor pero también resignación y amor condicional. La madre dice que lo perdonaría, pero sufre por la imagen pública y el contraste con los otros hijos “bien mirados”.

Segunda entrevista: Actualizaciones, ofertas millonarias y el complot con poderosos

Tiempo después, La Veneno regresa más delgada (de 79 a 70 kg) y convertida en fenómeno mediático. Habla de su fama, fans y múltiples ofertas.

El momento más destacado: la oferta de chantaje con “peces gordos”

La Veneno relata un supuesto intento de complot mientras paseaba por el Parque del Oeste en Madrid. Un hombre la abordó en un coche y le propuso instalar una cámara oculta (pequeña, tipo bolígrafo, detrás de un cuadro o similar) en su habitación. Le ofreció traerle cuatro “peces gordos” (personas muy poderosas, con mucho dinero, posiblemente políticos o de la “alta sociedad”/“armada” según sus palabras) para mantener relaciones sexuales. A cambio, le pagaría un millón de pesetas por cada cinta grabada (cuatro en total). El hombre le explicó que él se encargaría de todo y que luego usaría las grabaciones (presumiblemente para chantajear a esos hombres).

Cristina afirma que el intermediario conocía a esos “peces gordos” porque trabajaba como chofer o similar para ellos, y que estos habían pedido específicamente “conseguir a La Veneno”. Ella rechazó la propuesta inmediatamente y se lo contó a su novio, quien también lo desaconsejó. Insiste en que es verdad, no una película, y que no quiso nombrar a las personas concretas por miedo a represalias (“me pueden meter dos tiros”).

Este es uno de los pasajes más explosivos: sugiere redes de poder, chantaje sexual y posible implicación de figuras influyentes. La Veneno enfatiza su honestidad: gana dinero “puteando honradamente” pero nunca robaría ni chantajearía.

Otras ofertas y fama:

  • Inauguración de un hotel en Valencia.
  • Reportajes fotográficos (incluyendo desnudos en una isla) para revistas como Interviú.
  • Trabajo de relaciones públicas en discotecas.
  • Acoso constante de fotógrafos y paparazzi.
  • Su madre vendió fotos de su infancia (primera comunión) a medios, lo que molestó a Cristina.

Incidentes en Adra y rechazo social:

La Veneno relata agresiones graves en su pueblo:

  • Intentaron tirarla al puerto junto a un amigo (Paco Ceballos) durante una feria; fueron atacados por un grupo de jóvenes.
  • Otro caso en el que dos chicos que se les acercaron fueron tiroteados poco después (uno murió); ella cree que podían haber sido ellos.
  • Palizas, insultos y ladrillazos por ser homosexual/transexual.

Atribuye parte del rechazo a envidia (era muy guapo y popular con las chicas) y a la hipocresía de quienes critican públicamente pero tienen vidas ocultas. Su madre reconoce el sufrimiento mutuo y que La Veneno siempre mostró feminidad (se ponía sus vestidos, se maquillaba de niña).

Cristina se muestra más “agresiva” por la calle y las compañeras, pero defiende su corazón generoso (ha ayudado a travestis con problemas de droga). Anuncia que perdona al pueblo de Adra, aunque guarda dolor (“20 puñales clavados”). Expresa deseo de volver y agradece a personas concretas que la apoyaron (como Marín, que le dio trabajo).

Los padres siguen luchando con la aceptación, pero muestran orgullo por ciertos aspectos y preocupación. La madre sigue llamándolo “Joselito” en privado.

EsDiestro
EsDiestro
Es Diestro. Opinión en Libertad
Artículo relacionados

Entradas recientes