El histórico miembro de ETA Jesús María Zabarte, conocido como el ‘carnicero de Mondragón’ por la extrema brutalidad de sus acciones, ha fallecido a los 80 años de edad.
Nacido en Mondragón (Guipúzcoa) en 1945, Zabarte se incorporó a la banda terrorista en la década de 1960 y formó parte del comando Donostia. Fue condenado a más de 600 años de prisión por su participación directa en al menos 17 asesinatos y alrededor de una veintena de atentados.
Entre los crímenes más graves que se le atribuyen figuran:
- La emboscada a una patrulla de la Policía Nacional en Rentería (Guipúzcoa), en la que murieron cuatro agentes.
- El asesinato del niño José María Piris en Azcoitia (Guipúzcoa) en 1980.
- El asesinato del coronel Luis de la Parra.
- Su implicación en el ataque de Ispaster en 1980, donde su comando acabó con la vida de seis guardias civiles.
Zabarte fue detenido el 15 de junio de 1984 en Hernani (Guipúzcoa) durante una operación de la Guardia Civil. Los etarras abrieron fuego desde las ventanas y lanzaron granadas, hiriendo a un agente y causando la muerte de dos terroristas. Zabarte fue capturado herido y sin munición.
Tras ser juzgado, cumplió aproximadamente 29-30 años de cárcel. Salió en libertad en 2013 tras la anulación de la Doctrina Parot por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo, que impidió que cumpliera la totalidad de su condena acumulada.
A lo largo de los años, nunca mostró arrepentimiento por sus crímenes. En declaraciones posteriores a su excarcelación llegó a afirmar que “no había asesinado a nadie, sino que había ejecutado” a sus víctimas, lo que motivó denuncias por enaltecimiento del terrorismo.
Su muerte cierra el capítulo de uno de los etarras más sanguinarios de la historia de la organización terrorista ETA, responsable de la muerte de policías, militares y civiles, incluido un menor de edad.

