En una declaración que resuena como un mea culpa tardío, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reconocido que Europa cometió un «error estratégico» al alejarse de la energía nuclear, una fuente «fiable, asequible y baja en emisiones». Esta afirmación, realizada durante la cumbre sobre energía nuclear celebrada en París el 10 de marzo de 2026, marca un giro significativo en el discurso europeo sobre la transición energética. Von der Leyen no solo lamentó la decisión pasada, sino que propuso una nueva estrategia para reactores nucleares modulares pequeños, con el objetivo de tenerlos operativos a principios de la década de 2030, y anunció una garantía de 200 millones de euros para impulsar inversiones privadas en tecnologías innovadoras. En un contexto de precios de la electricidad «estructuralmente demasiado altos» que amenazan el futuro económico de la UE, esta admisión llega en un momento crítico, especialmente para países como España, que han optado por un abandono total de esta tecnología.
#ÚLTIMAHORA | Von der Leyen: Europa cometió un «error estratégico» al alejarse de la energía nuclear. pic.twitter.com/Q1gchXDPf0
— EFE Noticias (@EFEnoticias) March 10, 2026
El Caso Español: Un Camino Hacia la Dependencia y la Ruina Energética
Mientras Von der Leyen aboga por un renacimiento nuclear en Europa, España persiste en su plan de cerrar todas sus centrales nucleares entre 2027 y 2035, una decisión que se remonta a un acuerdo de 2019 entre las empresas propietarias y Enresa, la entidad pública responsable de los residuos radiactivos. Este fase out, integrado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), ignora las lecciones que ahora resalta la líder europea y condena al país a un verdadero desastre energético. Lejos de ser una medida progresista, esta política ideológica ha priorizado subvenciones a renovables intermitentes como eólicas y solares, que no siempre dan abasto, dejando a España vulnerable a apagones, precios exorbitantes y una mayor dependencia del exterior.
Las consecuencias son alarmantes y bien documentadas. Según análisis de PwC, el cierre nuclear podría elevar el precio mayorista de la electricidad en unos 37 €/MWh, lo que traduciría en un incremento del 23% en las facturas para hogares y pymes, y hasta un 35% para la industria. Ignacio Galán, presidente de Iberdrola, ha calificado esta ruta como un «gran error» similar al de Alemania, advirtiendo que los precios podrían subir más de un 25% si se procede con el plan. Incluso cumpliendo los objetivos del PNIEC, el abandono nuclear implicaría un aumento de 13 €/MWh en los precios, multiplicando por seis las emisiones de CO2 y el consumo de gas natural, lo que compromete los metas climáticas y la soberanía energética.
Además, el impacto ambiental y económico es devastador. Sin nucleares, España emitiría 21 millones de toneladas adicionales de CO2 al año, recurriendo a ciclos combinados de gas que no solo son más caros, sino que generan emisiones y obligan a pagar más por derechos de emisión en la UE. La dependencia energética se intensificaría, particularmente con Francia, cuya electricidad proviene en más del 60% de fuentes nucleares, convirtiendo a España en un importador neto y reduciendo su competitividad industrial. Eventos recientes, como el histórico apagón nuclear en 2025 durante la Semana Santa debido a precios bajos en el pool, ilustran la inestabilidad: por primera vez, solo tres reactores operaron, mientras otros se desconectaron, presagiando escenarios de alta demanda con baja producción renovable.
Pérdidas Humanas y Económicas: El Costo Oculto
Más allá de los números, el cierre nuclear supone una catástrofe social. Se perderán miles de empleos altamente cualificados en regiones dependientes de estas instalaciones, como en Almaraz, donde el desmantelamiento afectará directamente a comunidades locales. El 7º Plan General de Residuos Radiactivos estima costes futuros de 20.220 millones de euros, que recaerán en los consumidores bajo el principio de «quien contamina, paga». Críticos, incluyendo voces en el Congreso que recientemente aprobaron una proposición no de ley para frenar el cierre, argumentan que esta decisión ideológica, impulsada por figuras como la exministra Teresa Ribera, prioriza dogmas verdes sobre la realidad económica y estratégica.
Una Oportunidad Perdida: ¿Es Hora de Rectificar?
La declaración de Von der Leyen debería servir como llamada de atención para España. Mientras países como Francia mantienen y expanden su parque nuclear, España opta por un camino que encarece la energía, aumenta emisiones y debilita su posición en Europa. Este «error estratégico» no es solo europeo; en España, se ha convertido en un desastre autoimpuesto. Rectificar ahora, extendiendo la vida de las centrales existentes y explorando nuevas tecnologías como los reactores modulares, podría mitigar el daño. De lo contrario, los españoles seguirán pagando el precio de una política miope que ignora la evidencia en favor de la ideología.

