domingo, noviembre 30, 2025
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Corrupción, democrático tesoro

Por Alfonso de la Vega

“La descarada corrupción se llama Feliz Gobernación”. (Miguel Espinosa)

La corrupción está de moda. En realidad la corrupción es inherente o consustancial a las democracias más o menos degradadas que disfrutamos en este desquiciado siglo XXI en las que no se respeta la voluntad de los pueblos. De ahí la necesidad patriótica y filantrópica de ser gestionada de un modo científico por nuestro bien pero sobre todo por el de sus beneficiarios. Observamos como se ponen y quitan políticos y dirigentes corruptos al servicio de la plutocracia internacional. Ahora se da luz verde a los investigadores o promotores para mostrar las infinitas corrupciones de la banda de Zelesnky, el antiguo falso héroe que ya urge con una oferta que no puede rechazar para conseguir que ahueque el ala para iniciar la nueva etapa de corrupción generalizada mediante la reconstrucción de lo previa y astutamente destruido. 

No es el único caso, cabe recordar el más cercano de Italia con su Tangentópolis y corrupción generalizada de sus partidos sólo enfrentada por unos valientes jueces honrados. Aquí, en su momento también se decidió liquidar políticamente a don Juan Carlos cuando “de repente” se descubrieron sus andanzas. En todas partes cuecen habas y aquí a galeradas. Son buenos ejemplos de gestión de la corrupción. Claro que la primera corrupción es la del entendimiento y a tan hermosa misión se dedica el Poder con una u otra arma. Aunque aún muchos se nieguen a aceptarlo entre las muchas lacras y calamidades del actual Reino de España tras medio siglo de Monarquía se encuentra el estado de su Cultura y de sus universidades relegadas al pelotón de cola del prestigio mundial. Y no será por los intentos de innovación de nuestros prohombres y prohembras socialistas, comunistas y peperos con audaces catedráticas bachilleras y sus complacientes rectores domesticados a la cabeza. Por desgracia, el poco amor a la verdad, la falta de patriotismo, prudencia, previsión y sentido común, la servidumbre al poder, el menosprecio de nuestra cultura, el sectarismo, la envidia igualitaria, la ineptitud moral hacen estragos.

 

Sin embargo, dentro del régimen de autonomía universitaria que disfrutamos en el Reino de España se vienen implantando nuevas titulaciones o adaptación de otras a las exigencias de las nuevas tecnologías. La leyenda negra siempre nos ha tratado de retrógrados enemigos de la ciencia y opuestos a los logros y pos-modernidades de la civilización, pero no hay tal. Es bien conocido que la promoción de la ciencia y de la cultura siempre ha sido motivo de orgullo y satisfacción para la Corona. Y ahora con meritísimos adelantados como los de la banda socialista del peugeot ha servido para el engorde de la gusanera y mejor granjería de globalitarios en sus modalidades de nazis periféricos, socialistas de la PSOE, podemitas y centristas zurdos. El filantrópico gobierno de Su Majestad y los talentos del grupo parlamentario social comunista golpista filoterrorista que le apoya trata, además de reconvertir o potenciar algunas de las especialidades existentes, de impulsar nuevas enseñanzas convenientemente enmucetadas con las oportunas titulaciones.

No hay más que mirar nuestra mejor literatura para comprobar sin lugar a dudas que los Monipodios, partidos, partidas, hordas y garduñas forman parte de nuestras más acendradas tradiciones patrias, pero, objeto de todo un género especializado como el de la picaresca, desde luego faltaba el honor académico de su enmucetado con vistosos diplomas de títulos más o menos mohatreros al peculiar cursi gusto socialista borbónico posmoderno firmados en nombre de Su Majestad. La corrupción debe gestionarse de modo científico, no al albur de ávidos aficionados que luego pasa lo que pasa. Así las Ciencias de gestión del cunnus con nuevas titulaciones y universidades ad hoc aunque solo para hembristas. En la Escuela Superior de Altos Estudios de Administración del cunnus tras el armonioso trino del Gaudeamus Igitur la solemne lección magistral inaugural del curso académico ha sido presidida por nuestras primeras damas. Sin embargo, pese a las posibilidades de explotar onerosos y lucrativos chiringuitos hembristas inventados ad hoc la cosa no terminaba de cuajar. De modo que promovidas por los más íntimos desvelos del Régimen del que nos han dotado los próceres, y que no nos merecemos, se han ido creando durante los últimos años del reinado facultades de Ciencias de la Corrupción. No ya, por supuesto, en cada una de las diecisiete autonomías sino en muchos de los ocho mil y pico municipios de toda España que hacen las delicias de la concupiscencia libidinosa de tanto prócer político, sindicalista en nómina o concejal de urbanismo. Todo sea por tratar de cubrir la ingente demanda potencial así como la vocación de servicio público de muchos súbditos de Su Majestad incluso casi toda la heroica y sacrificada familia real. 

Envidia de países vecinos y foco de atracción de Eramus de todas las nacionalidades, se ha instalado todo un loable modelo de integración del saber en la propia vida cotidiana de nuestros próceres y aspirantes al más lucrativo cacicazgo. Los estudiantes venían disfrutando de prácticas aseguradas de modo que el codiciado título de licenciado en Ciencias de la Corrupción acredite no ya solo un entendimiento moral podrido, sino también un conocimiento teórico de las más modernas técnicas de saqueo y desfalco de las instituciones públicas y privadas, el cómo defraudar a Hacienda, acogerse a las amnistías fiscales y de blanqueo de capitales del gobierno de Su Majestad, aforarse en modo preventivo, disimular enfermedades, llevar maletas sospechosas, proteger planeadoras, especular con mascarillas inútiles, visitar a los paraísos fiscales o de vicio, etc.

Así, no era de extrañar que aunque el Régimen ahora ofrezca muestras de agotamiento los nuevos universitarios hayan sido muy solicitados en partidos, monopolios saqueados al sector público, sindicatos, casas de juego, de lenocinio y del pueblo, ayuntamientos, fundaciones, ONGs, entidades de crédito, escuelas de negocios, etc. Pero, al cabo, cierta preocupación se extiende. Aunque el gobierno explica que no hay que desanimarse que tiene voluntad  de resistir y habrá mucha más actividad, las últimas promociones de licenciados ya no pueden colocarse como antes, ni siquiera como fijos discontinuos. Incluso ya existen restricciones para las prácticas estudiantiles en entidades acreditadas. Y el Partido está siendo investigado judicialmente.

Ahora bien, el periodismo también debe ser promocionado para, tras los comentados desastres de la educación, evitar prevenir de modo profiláctico la perniciosa creación de una opinión pública digna de tal nombre. Debido a su ahora currículo similar y experiencia fin, se podrá conseguir la doble titulación mediante un sencillo cursillo de convalidación. Y es que la labor del actual periodismo, y de muchos nuevos periodistas desde que existen las facultades de tal nombre como requisito para ejercer la otrora noble profesión, ha demostrado ser absolutamente necesaria para el mantenimiento del tenderete mohatrero combinando sabiamente cleptocracia con oclocracia. Nuestro actual aporte a la Historia de la civilización en su descomposición globalitaria.  

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