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Vigo ZBE 2030: Trece millones de luces para iluminar el «Nuevo Orden Mundial» de las prohibiciones

Por Alex Díaz

Abel Caballero, el alcalde de los trece millones de  luces, declara la guerra al diésel de Manoliño mientras  los gigantes del mar y del cielo continúan su actividad  junto a la ciudad.

  1. BIENVENIDOS A VIGO, LA CIUDAD MÁS ILUMINADA DEL  UNIVERSO  

Hay ciudades famosas por su historia, otras por su arquitectura y algunas por sus  extraordinarios avances científicos.  

Y después está Vigo. 

Una ciudad atlántica, marinera, industrial y trabajadora que tiene el privilegio de contar  con el alcalde más luminoso de la historia contemporánea.  

¡Don Abel Caballero!  

El hombre que consiguió convertir la Navidad en una competición interplanetaria de  bombillas, que cada diciembre parece dispuesto a desafiar personalmente a la NASA y  que ahora ha decidido salvar el planeta mediante una nueva hazaña administrativa.  

¡PROHIBIENDO CIRCULAR POR DETERMINADAS CALLES A MANOLIÑO  CON SU VIEJO MERCEDES DIÉSEL! 

Porque, según esta nueva doctrina municipal, el gran peligro para Vigo es un jubilado  que conserva su automóvil de hace treinta años, paga el impuesto de circulación, paga  su seguro y supera la ITV.  

¡Atención, ciudadanos!  

¡Se aproxima un Citroën Saxo sin pegatina!  

¡Que intervenga inmediatamente la Guardia Civil del Cambio Climático!  ¡Avisen a Bruselas!  

¡Que venga Ursula von der Leyen con un extintor ecológico!  

Y mientras Manoliño empieza a preguntarse si necesitará un salvoconducto para visitar  a su hermana, a unos metros de las ZBE continúan funcionando las enormes  instalaciones portuarias de Vigo.  

Portacoches.  

Cruceros.  

Buques mercantes.  

Maquinaria portuaria.  

Transporte pesado.  

Y, sobre nuestras cabezas, la aviación comercial y militar de la OTAN.  Pero el protagonista de las restricciones sigue siendo el automóvil particular.  

¡QUÉ EXTRAORDINARIA CAPACIDAD PARA ENCONTRAR SIEMPRE AL  CULPABLE MÁS FÁCIL DE SANCIONAR! 

  1. EL CO₂ NO ES EL NO₂: DEJEMOS DE CONFUNDIR LA CALIDAD  DEL AIRE CON LA PROPAGANDA CLIMÁTICA 

Comencemos por algo elemental.  

El dióxido de carbono, CO₂, es un componente natural de la atmósfera y resulta  indispensable para la fotosíntesis.  

Las plantas lo utilizan para producir materia orgánica.  

Sin él, la vida vegetal que conocemos no existiría.  

Además, a las concentraciones atmosféricas habituales, el CO₂ no tiene los efectos  tóxicos respiratorios característicos de contaminantes como el dióxido de nitrógeno o  las partículas finas.  

Y una gran apreciación, que el CO₂ sea el culpable del efecto invernadero, es un  autentico cuento chino, para mentes infantiles, solo representa el 0,04% del total de  gases de la atmósfera.  

Pero este artículo no pretende discutir modelos climáticos globales.  

Este artículo pretende preguntar cuánto aire contaminado respiran realmente los  vecinos de Vigo en la ciudad más abierta al mar del universo, y si las restricciones  municipales están justificadas. 

Y para eso tenemos que hablar de otros compuestos.  

NOx: óxidos de nitrógeno. 

Generados durante procesos de combustión a altas temperaturas, incluidos los motores  de automóviles, barcos y aeronaves.  

NO₂: dióxido de nitrógeno. 

Gas irritante que puede afectar al sistema respiratorio.  

SO₂: dióxido de azufre. 

Contaminante asociado especialmente a la combustión de combustibles que contienen  azufre.  

PM10 y PM2,5: partículas en suspensión. 

Las PM2,5 son especialmente relevantes por su capacidad de penetrar profundamente en  el aparato respiratorio.  

También existen otros contaminantes que requieren vigilancia.  

Estos son los parámetros que debemos conocer.  

Estas son las concentraciones que deben medirse. 

Y estas son las cifras que deberían ocupar el centro del debate municipal sobre la  calidad del aire.  

¡MENOS MANTRAS Y MÁS MEDIDORES! 

Porque un discurso político puede durar veinte minutos y no contener ni una sola  concentración expresada en microgramos por metro cúbico.  

Y eso, para una política supuestamente basada en la calidad del aire, resulta bastante  curioso.  

  1. BOUZAS: EL MILAGRO DE LA FRONTERA ECOLÓGICA 

Bouzas es uno de los lugares donde la contradicción merece una explicación  especialmente detallada.  

Por una parte, tenemos una Zona de Bajas Emisiones.  

Por otra, muy cerca, a escasos metros, una extraordinaria instalación portuaria dedicada,  entre otras actividades, al transporte de automóviles.  

La terminal Ro-Ro de Bouzas constituye una infraestructura esencial para Stellantis  (Citroën) y la economía de Vigo.  

En 2025 movió 674.001 vehículos, según la propia Autoridad Portuaria.  Una media aritmética de aproximadamente 1.847 vehículos diarios.  ¡Y ahora resulta que el problema es el Mercedes de Manoliño!  

Por supuesto, esos vehículos portuarios no están todos circulando simultáneamente, y su  movimiento anual no equivale a una cifra de emisiones. 

Pero la magnitud de la actividad demuestra algo evidente: Bouzas concentra  importantes operaciones logísticas y marítimas.  

Los buques pueden producir emisiones de óxidos de nitrógeno, partículas y otros  compuestos, dependiendo de sus motores, combustibles y sistemas de control.  

Y cuando están atracados necesitan electricidad para diferentes servicios.  Si no utilizan alimentación desde tierra, pueden necesitar motores auxiliares.  

No todos consumen lo mismo ni todos utilizan fuelóleo pesado; existen combustibles  marítimos regulados, tecnologías de depuración y diferentes configuraciones técnicas.  

Precisamente por eso debemos exigir datos reales.  

¿CUÁNTOS KILOGRAMOS DE NOx EMITEN LOS BUQUES ATRACADOS  EN BOUZAS? 

¿Cuántas partículas PM2,5?  

¿Cuántas PM10?  

¿Cuánto SO₂?  

¿Cuál es su contribución a las concentraciones atmosféricas en las viviendas próximas?  

¿Y qué porcentaje de las emisiones locales corresponde realmente a los automóviles que  la ZBE pretende restringir?  

Porque el viento no necesita una autorización municipal para transportar contaminantes.  Y las partículas no se detienen delante de una señal que diga:  

«ATENCIÓN: ZONA DE BAJAS EMISIONES».  

¡EL AIRE DE BOUZAS NO TIENE ADUANA ECOLÓGICA! 

El puerto está sometido a sus propias normas ambientales y dispone de medidas de  control.  

Pero si el Concello pretende justificar restricciones adicionales, sería razonable explicar  cómo interactúan todas las fuentes importantes de contaminación.  

No basta con señalar al turismo antiguo.  

Hay que medir el conjunto.  

  1. LOS CRUCEROS DEL CENTRO: HOTELES FLOTANTES  FRENTE A LA PEGATINA AMBIENTAL 

Continuamos nuestro paseo por Vigo.  

Llegamos al entorno de la Estación Marítima.  

Y contemplamos uno de esos gigantescos cruceros capaces de transportar miles de  personas.  

Verdaderas ciudades flotantes.  

Con restaurantes.  

Cocinas.  

Ascensores.  

Climatización.  

Iluminación.  

Y enormes necesidades energéticas.  

No estamos cuestionando la importancia turística y económica de estas embarcaciones.  

Estamos cuestionando que el debate sobre la contaminación se concentre de manera tan  insistente en el automóvil particular.  

Un crucero atracado puede necesitar generación eléctrica auxiliar.  

Dependiendo de su tecnología y del suministro disponible, esa electricidad puede  producirse a bordo o recibirse desde tierra. 

El Puerto de Vigo ha estudiado sistemas OPS para electrificar los atraques y reducir  emisiones.  

¡ESTUPENDO!  

Pero queremos conocer el grado real de implantación.  

¿Cuántos grandes cruceros que llegan a Vigo pueden apagar sus motores auxiliares?  ¿Cuántos lo hacen efectivamente?  

¿Cuánto NOx, SO₂ y material particulado se evita gracias a esas instalaciones?  Y mientras se responde, una pregunta para el Concello:  

¿Qué contribuye más a la concentración de NO₂ junto a determinadas zonas  portuarias: los vehículos particulares restringidos o el conjunto de las operaciones  marítimas y terrestres? 

No tenemos una respuesta cuantificada para cada zona.  

Precisamente por eso la estamos reclamando.  

Porque una política ambiental seria no debería basarse en suposiciones.  Ni las de sus defensores ni las de sus críticos.  

  1. LA AVIACIÓN: LAS «ZONAS DE ALTAS EMISIONES» QUE NO  SALEN EN LOS MAPAS MUNICIPALES  

Ahora levantemos la mirada.  

Porque la contaminación atmosférica no comienza ni termina en el asfalto.  

Los motores a reacción también generan óxidos de nitrógeno y partículas, además de  otros productos de combustión.  

Y sus emisiones pueden intervenir en procesos químicos y físicos de la atmósfera.  

La aviación opera bajo reglamentos distintos a los del tráfico municipal y sus emisiones  en altura no equivalen directamente a la contaminación que respiramos en una calle.  

Pero sus impactos ambientales existen.  

Y merecen ser estudiados.  

Imaginemos que las aeronaves comerciales tuvieran que someterse a una versión  municipal de las ZBE. 

—Señor comandante, ¿qué pegatina tiene su Boeing?  

—No tiene.  

—Pues estacione en un aparcamiento disuasorio y continúe hasta Madrid en patinete  eléctrico.  

¡JA, JA, JA!  

La escena sería digna de una película de Berlanga.  

Porque existe una diferencia considerable entre las necesidades de transporte de una  ciudad y las simplificaciones que a veces utiliza la propaganda política.  

La aviación comercial y militar no está exenta de normas ambientales.  

Pero cabe exigir una información pública mucho más comprensible sobre sus  emisiones, las estelas persistentes y sus efectos atmosféricos.  

Si vamos a hablar de proteger el aire, hablemos de todas las actividades relevantes. No solamente de aquellas donde es más sencillo instalar cámaras y leer matrículas. 

6. LOS CIELOS DE ANTES NO SON COMO LOS DE AHORA 

El lunes 2 de noviembre de 2026 fotografié personalmente el cielo sobre Vigo.  

La fotografía que acompaña este artículo muestra varias estelas blancas cruzándose y  otras estructuras nubosas extendiéndose sobre el firmamento.  

No es una imagen obtenida de internet. 

Es una fotografía propia.  

Forma parte de una preocupación que ya había expuesto en mi anterior investigación:  «LOS CIELOS DE ANTES NO SON COMO LOS DE AHORA». 

En aquel trabajo comparé numerosas fotografías históricas de los años ochenta y  noventa con imágenes actuales.  

La diferencia visual llamó poderosamente mi atención.  

Ahora bien, una fotografía no permite determinar químicamente de qué está compuesta  una estela.  

Las líneas persistentes que hoy surcan el cielo, se cruzan, se expanden y acaban  formando una capa blanquecina artificial no eran habituales, ni normales, ni visibles en  décadas pasadas. Y sin embargo, ahora se pretende convencer a la población de que  “siempre ha sido así”. Esa afirmación se desmorona en cuanto uno revisa mínimamente  los archivos fotográficos de los años 80 y 90. También sabemos que la modificación  artificial del tiempo es un campo real de actividad técnica y científica y que se realiza  sin consentimiento de la población en España.  

Se han utilizado sustancias como el yoduro de plata en determinados programas de  siembra de nubes.  

En propuestas e investigaciones atmosféricas aparecen también diferentes aerosoles y  compuestos.  

Aluminio, bario, cadmio y diatomita son nombres que surgen frecuentemente en las  discusiones públicas sobre estas cuestiones, y está muy claro que sobre Galicia nos  fumigan como a insectos.  

De realizar mediciones químicas, de estas fumigaciones, el ayuntamiento de Vigo y el  resto de todos los ayuntamientos de España no hacen absolutamente nada.  

Y aquí surge una exigencia razonable:  

¿DÓNDE ESTÁ LA INFORMACIÓN PÚBLICA, COMPLETA Y  COMPRENSIBLE SOBRE LAS OPERACIONES AUTORIZADAS DE  MODIFICACIÓN ATMOSFÉRICA Y LOS EFECTOS DE LA AVIACIÓN? 

¿Qué se mide?  

¿Con qué instrumentos?  

¿Con qué frecuencia?  

¿Dónde pueden consultar los ciudadanos los resultados? 

¿Se pueden relacionar las observaciones del cielo con datos meteorológicos y registros  aeronáuticos?  

La investigación necesita pruebas.  

Y las administraciones deberían facilitar la transparencia necesaria para que esas  preguntas puedan estudiarse sin convertir cualquier duda en una batalla ideológica.  

  1. LAS ANTENAS DE TELECOMUNICACIONES: ¿QUIÉN MIDE LO  QUE NO SE VE?  

Mientras el Concello de Vigo parece obsesionado con las emisiones del viejo diésel de  Manoliño, existe otra cuestión ambiental que merece atención: la exposición de los  ciudadanos a los campos electromagnéticos de las instalaciones de telecomunicaciones.  

Las antenas de telefonía móvil no son elementos decorativos del paisaje urbano.  

Son instalaciones radioeléctricas que transmiten energía electromagnética y cuya  exposición debe evaluarse conforme a criterios técnicos y límites establecidos  legalmente.  

Y aquí aparece una experiencia personal que merece una comprobación independiente.  

En las inmediaciones de mi vivienda, frente a una instalación de telecomunicaciones, he  realizado mediciones con un detector de campos electromagnéticos.  

Las cifras fotografiadas son las siguientes:  

53,626 microvatios por centímetro cuadrado. 

45,26 voltios por metro. 

1,984 microteslas. 

Y en la parte inferior de la pantalla aparece una advertencia que cualquiera puede leer: 

«OVER STANDARD».  

¡Qué interesante!  

Mientras los responsables públicos nos explican las bondades de sus políticas  ambientales, un ciudadano utiliza sus propios medios para comprobar la exposición  electromagnética en su entorno y obtiene una advertencia del instrumento.  

¡Evidentemente, nos están literalmente friendo!!!  

¡QUE SE MIDA CON EQUIPOS PROFESIONALES Y SE PUBLIQUEN LOS  RESULTADOS! 

¿Cuáles son las frecuencias emitidas por las instalaciones próximas a las viviendas?  ¿Qué intensidad de campo eléctrico se registra realmente?  

¿Cuáles son los valores máximos y los promedios temporales?  

¿Qué niveles se registran dentro de las viviendas?  

¿Qué instalaciones están emitiendo y qué operadores son responsables?  ¿Dónde pueden consultarse los informes completos de las inspecciones?  

No estamos pidiendo que se apaguen las telecomunicaciones ni afirmando que toda  antena represente un peligro.  

Estamos exigiendo que la información sobre exposición electromagnética sea pública,  comprensible y verificable.  

Porque las administraciones que reclaman tanta disciplina ambiental a los propietarios  de automóviles deberían mostrar idéntico interés por facilitar el control independiente  de otras exposiciones presentes en las ciudades.  

EN VIGO, PARA EL DIÉSEL DE MANOLIÑO HAY CÁMARAS, PEGATINAS  Y MULTAS. 

PARA LAS ANTENAS, EXIGIMOS MEDICIONES PÚBLICAS, COMPLETAS  E INDEPENDIENTES. 

Y si todo cumple la normativa, estupendo.  

Que publiquen las mediciones.  

Que expliquen las cifras.  

Y que despejen las dudas. 

  1. EL DIÉSEL MODERNO: CINCUENTA AÑOS DE INGENIERÍA  CONDENADOS POR UNA PEGATINA  

Durante décadas los fabricantes han perfeccionado los motores de combustión.  Inyección electrónica.  

Catalizadores.  

Filtros de partículas.  

Recirculación de gases.  

Reducción catalítica selectiva.  

Sistemas AdBlue.  

La reducción de determinados contaminantes ha sido considerable en vehículos  modernos correctamente mantenidos.  

Eso no significa que un diésel de 1994 tenga las mismas emisiones que otro de 2024.  

Tampoco significa que la ITV sustituya todos los controles de emisiones en condiciones  reales.  

Pero sí demuestra que el asunto es bastante más complejo que una etiqueta  administrativa.  

Y aquí aparece una pregunta incómoda:  

¿POR QUÉ NO SE EXPLORAN SISTEMAS QUE PERMITAN VALORAR LAS  EMISIONES REALES DE LOS VEHÍCULOS EN LUGAR DE DEPENDER  EXCLUSIVAMENTE DE SU CLASIFICACIÓN GENERAL? 

¿Por qué no ofrecer alternativas técnicas y económicas razonables?  

¿Por qué convertir la sustitución del automóvil en una carga especialmente difícil para  quien menos recursos tiene?  

Los coches eléctricos son inoperativos para largas distancias, son peligrosos por riesgo  de explosión de sus baterías de litio. La imposición de esta tecnología, además está  arruinando la industria europea del automóvil, en pro del coche a pilas chino. Con más  inri, para obtener materiales como el neodimio, o el litio, en toda España, se están dando  licencias para minas a cielo abierto a compañías de todo el mundo, como si fuéramos  una colonia africana al estilo del siglo XIX. El resultado es la deforestación y  contaminación del subsuelo. Las políticas de incendiar bosques y aldeas para dejar el  terreno libre a estos psicópatas agendistas, son la tónica en la actualidad. 

Y mientras tanto, nuestro Alcalde mariachi, Don Abel Caballero, instala millones de  bombillas led chinas y prohíbe la circulación de muchos vehículos fabricados en Vigo,  el chiste se cuenta solo.  

  1. NOVIEMBRE DE 2026: EL GOBIERNO EXIGE SANCIONES  EFECTIVAS  

La última novedad tampoco tiene desperdicio.  

El Gobierno acaba de publicar el Real Decreto 953/2026, de 4 de noviembre.  

La disposición establece nuevas exigencias de documentación que deben acreditar, entre  otras cuestiones, la aplicación efectiva del control de accesos y del régimen sancionador  de las ZBE.  

Y excluye los sistemas transitorios de simples avisos como acreditación suficiente de  esa aplicación.  

En Vigo, el Concello había planteado un periodo informativo.  

Ahora deberá examinar cómo se adapta su calendario a la nueva normativa.  Esto no significa que las multas hayan comenzado automáticamente hoy.  Pero deja clara la orientación del Gobierno:  

NO BASTA CON APROBAR LAS RESTRICCIONES. QUIERE QUE SE  APLIQUEN EFECTIVAMENTE. 

¡Qué extraordinaria diligencia!  

Si se trata de financiar nuevas infraestructuras de transporte, estudiar las necesidades de  los vecinos o facilitar alternativas, las decisiones pueden demorarse.  

Pero cuando se trata de garantizar el funcionamiento del sistema sancionador, las  administraciones demuestran una admirable capacidad de coordinación.  

Y ahora la pregunta fundamental:  

¿Exigirá el Gobierno la misma contundencia para demostrar las mejoras reales de NO₂ y  partículas que promete conseguir?  

Porque las zonas ZBE solamente son la antesala a la prohibición del vehículo privado.  

  1. ABEL CABALLERO: MUCHAS LUCES Y DEMASIADAS  PREGUNTAS SIN RESPUESTA  

Llegamos al final de nuestra comedia municipal. 

Don Abel Caballero.  

El alcalde de las luces.  

El hombre que convirtió la Navidad de Vigo en un gran espectáculo turístico.  El dirigente que ahora administra una ciudad con cuatro Zonas de Bajas Emisiones.  No pretendemos negar que Vigo necesite cuidar su medio ambiente.  

Lo que exigimos es que toda limitación se fundamente en mediciones, objetivos  concretos y un análisis proporcional de sus consecuencias.  

Queremos conocer la evolución real del NO₂.  

Las concentraciones de PM10 y PM2,5.  

La contribución del tráfico urbano.  

La participación de las actividades portuarias.  

Los efectos de las grandes operaciones logísticas.  

Y las medidas concretas para reducir las emisiones de los buques atracados.  

Medir la contaminación de los programas de geoingeniería y dar explicaciones sobre  esta aberración que contamina nuestros cielos.  

Queremos saber qué reducción se espera conseguir y cuánto dinero público cuesta  alcanzarla.  

Queremos saber quién se verá perjudicado y qué soluciones se ofrecerán a los  ciudadanos que no pueden cambiar de automóvil.  

Y queremos controles ambientales transparentes para todos.  

Porque Vigo no pertenece a su alcalde.  

El Ayuntamiento no es dueño de las calles.  

Los vecinos no son figurantes de una cabalgata navideña.  

Y la protección del aire no debería transformarse en una competición por ver quién  aprueba más restricciones.  

UNA CIUDAD CON TRECE MILLONES DE LUCES DEBERÍA PODER  ILUMINAR TAMBIÉN SUS DATOS AMBIENTALES.

EPÍLOGO: MANOLIÑO Y PEPIÑO EN EL  GALLINERO DE BOUZAS  

—Manoliño, ¿ya sabes que no puedes entrar con tu Mercedes en ciertas calles de Vigo?  —¿E logo, Pepiño? ¿Está averiado?  

—¡Non, home, non! ¡Es por la contaminación!  

—¿Pero no he pasado la ITV?  

—La has pasado.  

—¿Y no pago los impuestos?  

—Religiosamente, todos los años.  

—¿Y aquel barco gigantesco que está atracado en Bouzas?  

—Es un portacoches.  

—¿Y qué transporta?  

—Miles de coches.  

—¿Y consume combustible?  

—¡Claro que consume!  

—¿Y el crucero que está atracado en el centro?  

—También necesita energía para funcionar.  

—¿Y los aviones que pasan por el cielo?  

—También, nos fumigan y emiten gases y partículas.  

—¿Entonces el problema somos mi Mercedes y yo?  

—¡Es por la pegatina ambiental, Manoliño!  

—¡Manda carallo! Pues mañana ya sé lo que voy a hacer.  

—¿Y qué vas a hacer, Pepiño?  

—¡Ponerle al Mercedes dos anclas, una chimenea de diez metros y un enorme cartel que  diga «TRANSPORTE MARÍTIMO INTERNACIONAL»!  

—¿y para qué? 

—¡PARA VER SI EN LUGAR DE UN COCHE CONTAMINANTE, PASA A SER  UNA INFRAESTRUTURA ESTRATÉGICA PARA LA ECONOMÍA!  

REFLEXIÓN FINAL: AGENDA 2030, CIUDADES GRANJA Y EL FUTURO DEL REBAÑO HUMANO  

Las Zonas de Bajas Emisiones no son una medida aislada. Forman parte de la  prohibición del vehículo privado, la imposición del crédito social y la Agenda 2030.  

Primero restringen los automóviles antiguos. Después amplían las prohibiciones,  instalan cámaras y multiplican los controles digitales.  

¿ESTAMOS CONSTRUYENDO CIUDADES MÁS LIMPIAS O AUTÉNTICAS  CIUDADES-GRANJA, DONDE LA LIBERTAD DE CIRCULACIÓN  DEPENDERÁ DE UNA AUTORIZACIÓN ADMINISTRATIVA? 

Mientras tanto, la inteligencia artificial y la robótica humanoide avanzan hacia la  sustitución de millones de tareas humanas.  

¿Quién controlará esa riqueza tecnológica? ¿Qué ocurrirá con los trabajadores  desplazados? ¿Acabarán las élites considerando prescindibles a quienes ya no necesiten  para producir, tratándolos como los despreciables «comedores inútiles»?  

La Agenda 2030, simplemente es un plan de despoblación, están adaptando la  humanidad a las nuevas tecnologías, no al revés, como debería ser.  

NO QUEREMOS UNA SOCIEDAD DE CIUDADANOS ESTABULADOS,  VIGILADOS POR CÁMARAS Y ADMINISTRADOS POR ALGORITMOS. 

Y mientras Vigo persigue al viejo diésel de Manoliño, seguimos esperando una  comparación completa de las emisiones contaminantes del puerto, los cruceros, la  aviación y los automóviles.  

DON ABEL, TRECE MILLONES DE LUCES PUEDEN ILUMINAR VIGO,  PERO NO DEBERÍAN DESLUMBRAR A SUS CIUDADANOS MIENTRAS SE  MULTIPLICAN LAS PROHIBICIONES. 

¡MENOS PROPAGANDA CLIMÁTICA, MENOS CONTROL  ADMINISTRATIVO Y VÁYASE A LA MIER… USTED Y LA MAFIA DEL RÉGIMEN DEL 78!

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