Por Alfonso de la Vega
Se ha celebrado en Madrid la XXX Cumbre Iberoamericana, algo disminuida por la ausencia de los dos países con más población, Brasil y Méjico, 345 millones entre ambos. Una reunión que parece hacer gala a la frase taoísta de que “cuando se vacía el corazón, quedan los ritos”.
Su Majestad aprovechó el sarao para endiñar el acostumbrado discurso, como todos los del ritual, enfático, henchido de vanas promesas y preñado de hiperbólicas esperanzas:
“Nos ayuda el camino que hemos recorrido juntos hasta ahora. Las reuniones ministeriales, los foros y los encuentros celebrados durante estos últimos 24 meses han dado lugar a diecinueve resultados en los ámbitos más variados. …Además, la experiencia de diálogo y concertación política en el ámbito internacional que hemos construido a lo largo de estos años nos permite contribuir a los grandes debates de nuestro tiempo y hacer oír una voz iberoamericana, nuestra voz, y seguir defendiendo el derecho internacional, el fortalecimiento de las instituciones y el compromiso con el respeto de la dignidad humana. Nos corresponde ahora afinar los objetivos, reforzar la eficacia de nuestros instrumentos y dar continuidad a los resultados teniendo siempre presente que nuestra primera responsabilidad es con los ciudadanos iberoamericanos, y con el vínculo que nos une y que da sentido a este esfuerzo colectivo. Que esa sea nuestra aspiración para esta Cumbre.”
Sin embargo, los objetivos no dejarían de estar algo desafinados. Hablando de dignidad humana recibió al tenebroso dictador Zelenski quien no pierde ocasión de dar sus onerosos sablazos y se pasó por Madrid para pasar su ensangrentada gorra torturadora entre los invitados. Don Felipe le recibió en la Zarzuela para trasladarle el respaldo de España a Ucrania tanto en el ámbito diplomático como en el económico y militar. Sin embargo, se hizo el remolón para conceder audiencia al presidente Milei, solicitada en tiempo y forma por la embajada argentina. Sobre esta inusual negativa existen versiones diferentes. No quiso él, o no le dejó Letizia, o se lo impidió Sánchez. Si lo primero, una falta de neutralidad e inteligencia geopolítica como Rey preocupante. Si lo otro, una muestra más de que no mandaría ni en su casa.
En cambio, tras darle las gracias por asistir a la Cumbre Iberoamericana el falsario defendió la inoportuna presencia del indigno dictador ucraniano que se permitió acusar a Rusia de “asesinatos en masa”, y al que el ahora maltrecho Trump ya daba por amortizado: “hay un pueblo que lucha por decidir libremente dónde ubicarse desde el punto de vista geopolítico, una Ucrania que mira a Europa para consolidar su proyecto de democracia de libertades y de derechos”.
Milei devolvió el desaire no asistiendo a la cena de gala y luego con un interesante discurso que merece la pena comentar:
“Esas convicciones nacen en nuestras raíces occidentales. España y Portugal extendieron en América una tradición judía cristiana cuyos valores establecen la dignidad de la persona. La Escuela de Salamanca llevó esa cosmovisión a la economía. Sus pensadores establecieron que el consentimiento de todas las partes es lo que legitima los contratos. Martín de Azpilcueta advirtió además como el exceso de oferta de una moneda podía erosionar su poder adquisitivo. Fueron pioneros en poner la justicia en el centro de las decisiones económicas y por eso el liberalismo económico tiene una enorme deuda intelectual con España.
Siglos después, esa defensa de la persona volvió a irse en la voz de Salvador de Madariaga, quien afirmó, en versión adaptada los tiempos de hoy, la libertad es el plan del espíritu y advirtió que el socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía. Ambas doctrinas, concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política. La máxima fascista, todo en el Estado, nada fuera el Estado, nada contra el Estado describe a los Estados socialistas. Y estas equivalencias entre socialistas y fascistas, no es casual, comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento…quiero señalar ante los jefes de Estado y de Gobierno, la responsabilidad que nos corresponde. La libertad se defiende sobre todo con los límites que cada uno acepta para su propio poder. “
Es de agradecer su recuerdo de la Escuela de Salamanca, hoy por desgracia semi olvidada aquí, pero falla estrepitosamente en lo de “judía”. No hay tal “judeocristianismo” pues judaísmo y cristianismo conceptual e históricamente no son solo diferentes sino también opuestos. Y, en todo caso, el judaísmo sefardí es diferente en cuanto a procedencia, raza y comportamiento intelectual y moral con el sionista de origen asquenazi jázaro hoy dominante en geopolítica internacional, Y más aún con la secta mesiánica Jabad Lubavitch a la que Milei pertenece. Otra precisión más: en el liberalismo clásico español predomina lo espiritual sobre lo material: el sentido de la Justicia, la protección del débil, la libertad de conciencia, más que el mero favorecer a los monopolios, propio del anglosionista imperante.
Más acertado estuvo Milei en asociar fascismo y socialismo. En efecto, variantes teóricas e históricas del socialismo son el fascismo, el nacionalsocialismo, el comunismo y la socialdemocracia. Y ahora también el progresismo WOKE o neomarxismo cultural. El fascismo en concreto es una variante del socialismo italiano organizada por Benito Mussolini, un dirigente del Partido Socialista y protegida por el rey Víctor Manuel III que nombró a Mussolini primer ministro el 30 de octubre de 1922. El fascismo se suele decir que está al servicio del gran capital, que en realidad viene a ser, aunque con nuevos disfraces, la política de Sánchez con las grandes corporaciones.
Hubiera sido oportuno que en su recuerdo de Madariaga, hubiera citado su clarividente visión sobre la guerra interna en su conciencia personal racial de muchos hispanoamericanos, don Salvador se refería a Méjico. Un asunto hoy de gran actualidad puesto que la manipulación del indigenismo por el marxismo es una de las bases del grupo de Puebla. El falsario, principal referente de éste en la Cumbre se enfadó con el discurso del argentino y cínicamente respondió tomando el rábano por las hojas; “el insulto no forma parte de mi forma de hacer política”.
Honduras quedó encargada de organizar el siguiente sarao.

