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La preocupante solicitud de patente de unos auriculares inalámbricos de Apple

Este 22 de septiembre de 2026, la cuenta @TheWyteRabbit1 publicó dos capturas de la solicitud de patente estadounidense US 2023/0225659 A1 junto con el comentario “Pure evil”. El tuit alcanzó decenas de millones de visualizaciones y decenas de miles de me gusta. En las imágenes se ve un auricular con forma de AirPod y decenas de puntos (electrodos) en la punta que se inserta en el canal auditivo.

Una respuesta popular lo resume así: no solo reproduce música; también recoge datos del cuerpo (biosignal sensing). Otras voces del hilo lo comparan con lo que ya hacen relojes y anillos inteligentes, o lo describen como equipo médico útil para vigilar constantes vitales.

Qué es exactamente la patente

Se trata de una solicitud de patente (no una patente ya concedida) presentada por Apple Inc. el 9 de enero de 2023 y publicada el 20 de julio de 2023. El título oficial es Biosignal Sensing Device Using Dynamic Selection of Electrodes (“Dispositivo de detección de biosignales mediante selección dinámica de electrodos”). Inventores: Erdrin Azemi, Ali Moin, Anuranjini Pragada, Jean Hsiang-Chun Lu, Victoria M. Powell, Juri Minxha y Steven P. Hotelling. Existe también una solicitud china equivalente.

El dispositivo descrito es un wearable tipo auricular o casco. El dibujo principal (Figura 2) muestra un auricular con:

  • Una punta (ear tip) con numerosos electrodos activos (marcados 208a–208q) distribuidos en la superficie no plana que contacta con el interior de la oreja.
  • Electrodos de referencia en el cuerpo del auricular y en el tallo (210a, 210b, 210c).
  • Un circuito de conmutación y un circuito sensor.

La idea central no es colocar un solo par de electrodos, sino muchos más de los necesarios y elegir dinámicamente qué subconjunto usar en cada momento. Un procesador y un circuito de conmutación prueban combinaciones, miden impedancia, ruido, contacto con la piel y distancia, y conectan solo los electrodos que dan la mejor señal. También puede ponderar señales de varios electrodos. El objetivo es adaptarse a orejas de distinto tamaño y forma, al movimiento y a cambios con el tiempo, sin necesidad de un molde personalizado caro.

Qué biosignales pretende medir

La solicitud menciona explícitamente:

  • EEG (electroencefalografía): actividad eléctrica del cerebro.
  • EMG (electromiografía): actividad muscular, por ejemplo de cara o mandíbula.
  • EOG (electrooculografía): movimientos oculares.
  • Función cardíaca y pulso de volumen sanguíneo (BVP).
  • Conductancia de la piel (GSR) y sudoración.

Algunas reivindicaciones especifican que la biosignal puede ser “actividad eléctrica del cerebro de un usuario”. El texto de fondo explica que colocar electrodos en o alrededor del oído externo es preferible a un gorro de EEG en el cuero cabelludo porque el dispositivo se mueve menos y es menos visible, pero el ajuste varía mucho entre personas. De ahí la selección dinámica.

Posibles usos citados en la propia solicitud o en análisis posteriores: monitorización del sueño, detección de anomalías (por ejemplo crisis), estrés, carga cognitiva o seguimiento de salud multimodal. Los datos podrían enviarse al teléfono o a un servidor.

El debate que desató el post

Quienes coinciden con “puro mal” ven un paso más en la recolección masiva de datos íntimos: no solo ubicación o hábitos de uso, sino señales cerebrales, musculares y autonómicas desde un dispositivo que mucha gente lleva horas al día. Temen inferencias sobre estado mental, vigilancia o usos futuros no transparentes, en un contexto en el que las leyes de privacidad suelen estar pensadas para datos de navegación o localización, no para ondas cerebrales.

Quienes lo relativizan recuerdan que los wearables ya miden pulso, oxígeno, temperatura, movimiento y, en algunos casos, ECG. Los AirPods Pro 3, por ejemplo, incorporan un sensor óptico de frecuencia cardíaca en el oído (luz infrarroja) y envían esos datos a la app Salud. La patente de 2023 va más allá: pasa de sensores ópticos a electrodos eléctricos capaces, al menos sobre el papel, de EEG. No es lo mismo medir el pulso que registrar actividad cerebral, aunque ambos son “datos del cuerpo”.

Lo que la patente no es

Es un documento de propiedad intelectual que describe una arquitectura posible. Apple (y casi todas las tecnológicas) presenta decenas o cientos de solicitudes al año; muchas nunca llegan a un producto. No hay anuncio oficial de AirPods con EEG, ni validación clínica pública de que este sistema concreto funcione con calidad suficiente en la vida real, ni confirmación de que se vaya a fabricar. Los AirPods actuales con sensor cardíaco usan otra técnica (óptica, no esta matriz densa de electrodos con conmutación dinámica).

En resumen: el post enseña una solicitud de 2023 en la que Apple describe auriculares con una red de electrodos en la punta y un sistema inteligente para elegir cuáles usar, con el fin de captar EEG y otras biosignales desde el oído. “Pure evil” resume una lectura de vigilancia y pérdida de privacidad corporal. La lectura alternativa es la de un wearable de salud más ambicioso, en la línea de lo que ya hacen relojes y anillos, pero con un canal potencialmente más íntimo: la actividad eléctrica del cerebro. La diferencia entre una solicitud de patente y un producto en el mercado sigue siendo grande.

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