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Indignados y traicionados

Por Alfonso de la Vega

Un poco de memoria histórica de la de verdad nunca viene mal. Se han cumplido ya tres lustros desde la “rebelión” de los indignados, del movimiento del 15 M. Una especie de “primavera tercermundista” inducida por servicios secretos con el paradójico resultado de consolidar la deriva totalitaria y empobrecedora del régimen. Por aquel entonces comentaba: “Debido a la dificultad de la crisis española, a la propia espontaneidad y heterogeneidad del movimiento, quizás más que saber lo que quieren saben lo que no quieren, que es esto, lo que ocurre: un sistema que les deja sin futuro. Buscan la integración social más que una “revolución”. De ahí que muchos de los lemas sean “light”: queremos vivir como vivieron nuestros padres con trabajo, familia y casa. Es decir: conservadoramente revolucionarios.”

Resulta curioso releer hoy algunas de las consignas del momento:

“Error del sistema. Reiniciar.

No somos anti sistema; el sistema es anti nosotros

¿Apolíticos? ¡Super políticos!

Democracia real, ya

Basta de falacia, queremos democracia 

Nosotros tenemos el poder, no los políticos

Reforma de la antidemocrática ley electoral

Tu voto vale mucho, no lo regales

No hay pan para tanto chorizo 

Violencia son 600 euros al mes.

Juntos y organizados podemos contra los mercados

Queremos un pisito como el del principito 

No somos mercancía en manos de políticos y banquero”

Y otras más de ese o similar tenor. 

El lector puede comprobar no sin amargura lo que ha quedado de ese movimiento. Un grupo de aprovechados y agentes ocultos se encaramó a la cucaña del poder vicario apoyando los píes en el resto de desavisados pringaos, empeorando la de por sí ya lamentable situación. Hoy aún siguen algunos apoltronados en el gobierno globalista de Su Majestad “el principito” haciendo el caldo gordo a la gran banca y monopolios internacionales, con el insólito visto bueno del populacho más ignaro o embrutecido que sostiene al régimen. Es evidencia de razón que aparte de ciertas cuentas corrientes lo que mejor va es el IBEX 35 al servicio de la plutocracia.

En el acta de la asamblea general celebrada en la acampada de Sol el miércoles 25 de mayo de 2011 se fijaron cuatro reivindicaciones básicas:

Reforma electoral encaminada a una democracia más proporcional y a desarrollar mecanismos de participación ciudadana.

Lucha contra la corrupción política mediante normas orientadas hacia una total transparencia política. 

Separación efectiva de los poderes públicos

Creación de mecanismos de control ciudadano para la existencia efectiva de responsabilidad política.

Nuestro gozo en un pozo. El infame gobierno socialista de ZP caería en diciembre de ese mismo año siendo sustituido por otro no menos infame de Mariano el del PP y con mayoría absoluta. Un gobierno que agravó la crisis, una especie de barbecho semillado en rotación de cultivos para la posterior devastación socialista con el doctor falsario y sus cómplices.    

Sin cambios en el peso relativo de cada voto según circunscripción la reforma electoral consiste en la práctica, además de la propaganda ex ante, en que ahora todo el poder lo tiene la manipulable maquinita, ya aleccionada por la pitonisa barbuda. Ni tan siquiera se hace el paripé de simular el escrutinio electoral posterior a las votaciones, ya que no se suman las actas y se da por bueno con la complicidad de la autoridad “competente” lo que ya ha establecido la tenebrosa maquinita. En cuanto al nombramiento del candidato a presidente que deba ser presentado en el congreso tampoco Su Majestad respeta la constitución escuchando a todos los supuestos apoyos antes de decidir.

De la corrupción mejor dejarlo aquí ya que habría que escribir todo un “Espasa” y no tenemos tanto sitio.

Lo de la separación de los poderes públicos deja mucho que desear. En la realidad existe un solo poder, el principal probablemente extranjero, con diferenciación de funciones. No hay presupuestos, ni actividad legislativa pues se mangonea a golpe de decretos, ni control del gobierno, ni independencia judicial suficiente cuando es preciso abordar los delitos de los poderosos, salvo por algunos heroicos miembros de la judicatura. 

Lo del control ciudadano se ha pervertido en un semillero bien regado y caliente de chiringuitos de falsas ONG porque dependen del erario para perpetrar el trabajo sucio que prefiere no hacer directamente el ejecutivo.

Nuestra realidad se ha convertido en una burla de los principios e ideas expresadas en el Preámbulo constitucional. En este momento, por mucho que nos indignemos no hay oposición a los caprichos del despotismo sin ilustrar. Con una clase media en decadencia acelerada las nuevas generaciones de españoles siguen sin poder integrase con suficiente dignidad y bienestar en el sistema.

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